«En el siglo XVI, las familias incluso invitaban a los médicos a comer»

Francisco Jesús Hidalgo, con su último libro. / LV
Francisco Jesús Hidalgo, con su último libro. / LV

Francisco Jesús Hidalgo, responsable del Archivo Municipal de Cehegín

M INERVA PIÑERO

Para evitar los brotes de rabia que aparecían en Cehegín en los siglos XVI y XVII, «el Concejo ordenaba periódicamente que se matasen a los perros sin amo y los que mordían», cuenta Francisco Jesús Hidalgo (Cehegín, 1970), quien se encarga de catalogar y de custodiar la documentación del Archivo Municipal. Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Murcia (UMU) y especializado en Historia de la Edad Media, acaba de publicar su última obra, 'Historia de la sanidad en Cehegín. Siglos XVI-XX'. En sus páginas aborda las enfermedades y epidemias que azotaron a la población, los medios de prevención y las formas de curación, entre otras cuestiones.

-¿Cómo era la relación entre médicos y enfermos en el siglo XVI?

-Bastante diferente a la que existe ahora. Normalmente, el médico acudía a las casas e incluso mantenía una relación cercana con el enfermo; de ahí nace el término de médico de cabecera. A veces, las familias hasta les invitaban a comer; eran muy queridos. Debemos tener en cuenta, además, que Cehegín presentaba un índice de pobreza bastante elevado en el siglo XVI. Quienes no tenían dinero para pagarles, estaban cubiertos por el Concejo. Existía, asimismo, un hospital de beneficencia.

-¿Se daba más importancia a la medicina profesional o popular; a los médicos o sanadores?

-El médico era un profesional preparado y con estudios, quien sabía y tenía una visión moderna y más científica, pero la medicina popular estaba muy arraigada. Sobre todo, en las zonas rurales, donde la gente no siempre tenía acceso a los galenos, y donde los caminos eran en muchas ocasiones intransitables. Por otra parte, a veces el médico conocía las enfermedades, pero no tenía el remedio para curarlas.

-¿Algún remedio popular que destaque?

-Uno de ellos, por ejemplo, era coger belemnites y molerlos. La gente utilizaba estos fósiles negros con forma de bala para solucionar los problemas de hígado. A veces, el trabajo del médico y del sanador en los pueblos era muy similar, aunque podían encontrarse con curanderos de buena y mala fe. Otro dato curioso es que cuando llegaban las epidemias, la gente hacía fogatas, ya que se decía que el mal llegaba por el aire. En este sentido, el humo era una forma de purificarlo. Esta práctica se prohibió en el siglo XIX.

-¿Que exámenes acreditaban a los profesionales sanitarios?

-En los siglos XVI y XVII, los médicos debían estudiar en primer lugar un Bachiller de Artes. Después, realizaban otro en Medicina. Superados estos años, tenían que pasar un examen ante el Tribunal del Protomedicato. Los cirujanos también debían estar aprobados por dicho tribunal. En ese momento, cada persona ejercía un trabajo en concreto; un médico no podía hacer de cirujano, ni viceversa. Incluso los barberos tenían que superar una serie de exámenes para ejercer la profesión.

-¿Cuál fue la mayor epidemia sufrida en en Cehegín?

-Una de las tuvo más repercusión ocurrió en 1855: el cólera morbo-asiático provocó la muerte de unas 150 personas y dejó más de mil afectados. En 1885, la misma enfermedad acabó con 300 personas. En esta ocasión, enfermaron unos dos mil habitantes.

-También ha publicado 'Historia de la escuela en Cehegín'. ¿En qué año se implantó la primera escuela pública en el municipio?

-En 1843, cuando permitieron a las niñas acudir a la escuela. Anteriormente existía otro colegio al que solo iban los niños, hasta que cumplían nueve años. Quienes mandaban a sus hijos a las escuelas eran familias adineradas. Mientras, quienes querían enseñar a sus hijas los conocimientos contrataban a una institutriz. La primera maestra con la que contó Cehegín fue doña Josefa Alzaraz.

-¿De qué año son los documentos más antiguos que pueden encontrarse en el Archivo Municipal?

-Las actas capitulares más antiguas que tenemos datan de 1507. 'Historia de la sanidad en Cehegín. Siglos XVI-XX', de hecho, es un libro elaborado con una nutrida base documental extraída fundamentalmente de los documentos conservados en el Archivo Municipal.