Uno de cada siete murcianos opta por el alquiler frente a la compra de una casa

Un hombre mira el escaparate de una inmobiliaria de la Región. /J. M. Rodríguez/ AGMGráfico
Un hombre mira el escaparate de una inmobiliaria de la Región. / J. M. Rodríguez/ AGM

El 14,1% de arrendatarios de la Región sigue lejos de la media nacional, donde ya se llega al 18%; en Canarias y Baleares se roza el 28%

EDURNE PÉREZ / LA VERDADMADRID

España destaca dentro de Europa por el alto porcentaje de familias que residen en viviendas en propiedad, un 77,1% frente al 69% del promedio de la Unión Europea y el 66% de la eurozona. Pero la tendencia podría estar cambiando. Desde 2007, el porcentaje de hogares que residen de alquiler se ha incrementado en la media de España en cuatro puntos porcentuales, hasta situarse en el 18% en 2018, según los datos del informe publicado este jueves por la Fundación BBVA y el Ivie (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas).

Es decir, casi dos de cada diez españoles viven de alquiler, algo que ha ido aumentando desde la crisis en todas las comunidades autónomas, aunque con diferencias entre ellas de casi 17 puntos.

A tener en cuenta

23%
es el aumento que ha registrado el precio de la vivienda en España entre los años 2014 y 2018.
10,6%
es el incremento medio nacional experimentado por los precios del alquiler entre 2014 y 2018.
2,5%
es el crecimiento que se ha registrado en la Región en ese mismo periodo en el precio del alquiler.

En una década larga, la que va desde 2007 a 2018, que es el periodo que comprende este estudio, la Región de Murcia no se ha quedado al margen de esta tendencia. Así, el porcentaje de personas que residen de alquiler ha pasado en este tiempo desde el 12,5% al 14,1% actual, con un incremento de 1,6 puntos.

El crecimiento es, sin embargo, bastante menos significativo que el que ha venido produciendose en el resto de España.

Como resulta lógico suponer, el porcentaje de residentes en viviendas alquiladas es significativamente alto en las comunidades donde los precios de los inmuebles alcanzan las mayores cotas. Son los casos de Canarias y Baleares, territorios con un carácter marcadamente turístico, donde casi tres de cada tres hogares residen de alquiler (27,8% y 27,7%, respectivamente), pasando por Cataluña (24,5%) o Madrid (23,2%). En el otro extremo se sitúan las comunidades más rurales, como Extremadura y Castilla-La Mancha (ambas un 10,9%), que son aquellas donde la opción del alquiler tiene una menor incidenci.

Ligeramente por encima, pero también por debajo de la media, quedan Cantabria y País Vasco (11,6% ambas), Castilla y León (12,8%, La Rioja (12,7%), la Comunidad Valenciana (13%) y Murcia, con el 14,1% ya mencionado.

Mejor situación para comprar

Por otro lado, el informe también destaca la mejora de la accesibilidad a la vivienda en propiedad en España desde el comienzo de la crisis, pues si en 2007 era necesario destinar la renta de 13,6 años para pagar una vivienda libre, en 2018 este indicador ha caído a 9,7 años.

Mientras que la renta per cápita ha aumentado en esos años un 8,8%, el precio de la vivienda ha caído más de un 20%, siendo Baleares la comunidad donde más esfuerzo hay que realizar para la compra (13,3 años), seguida de Madrid (12,1) y País Vasco (11,6), frente a La Rioja (6,5 años).

Destaca por otro lado que el 43% de los hogares destinan al menos el 40% de su renta disponible para el alquiler de la vivienda, mientras que en la UE esta tasa de asequibilidad se queda en el 28%.

Arrendamientos caros

Y es que el precio de alquilar una vivienda en España es hoy un 10,6% más alto que antes de estallar la burbuja inmobiliaria en 2007. Todas las comunidades han sufrido este aumento de costes a excepción de Navarra, que según los datos tiene precios ligeramente más bajos a los de hace doce años. Se llevan la peor parte los residentes en Cataluña (+15,4%), Cantabria (14,7%), Baleares (14,6%) y Galicia (13%). En Murcia habría subido el precio solo un 2,5%, según este informe.

Frente a ello, la vivienda en propiedad no ha alcanzado los niveles previos a la crisis, pese a haberse registrado un importante aumento en los últimos años. Si bien desde 2014 el precio subió un 23%, sigue siendo un 21% inferior al de 2007.