La sequía causa estragos en los embalses

Aspecto que ofrecía ayer el pantano de La Fuensanta, que se encuentra al 12% de su capacidad. / JAVIER CARRIÓN / AGM
Aspecto que ofrecía ayer el pantano de La Fuensanta, que se encuentra al 12% de su capacidad. / JAVIER CARRIÓN / AGM

La ausencia de lluvias desde hace meses reduce al mínimo las reservas en algunos pantanos de la cuenca

SÓCRATES SÁNCHEZ

Un pequeño desierto. Los pantanos parecen haber cambiado su principal función-almacenar agua- y se han transformado en un auténtico set de rodaje, digno de una película del viejo oeste. El suelo seco y agrietado se hace notar en muchos puntos de estos depósitos de agua; Camarillas y Fuensanta entre ellos. La vegetación escasa que rodea estas presas se encuentra seca o quemada por incendios que asolaron estas zonas en el pasado, como es el caso de Yeste en el año 2017, y del Cenajo, este mismo verano.

«No creo que lo vuelva a ver tan lleno como hace unos años, cuando del puente solo asomaban los arcos», se lamentaba un pescador en La Fuensanta

La escasez de reservas es una constante desde que en octubre del año 2013 se alcanzara un récord histórico de agua acumulada, con 825 hectómetros cúbicos almacenados -el noveno mejor dato de la serie histórica, según los datos CHS- frente a los 275 hectómetros que se registran actualmente en estas cuencas.

Muy mermados

Fuensanta
Se encuentra a un 12% de su capacidad, con 25 hectómetros cúbicos de los 210 de capacidad máxima.
Talave
Está a un 39% de su capacidad, ya que dispone de una reserva de 14 hectómetros cúbicos de los 35 que puede albergar.
Cenajo
Con 121 hectómetros cúbicos de 437 de capacidad máxima, está actualmente al 28%.
Camarillas
Se encuentra a un 27% de su capacidad, con 10 hectómetros cúbicos de una capacidad total de 36.
La Pedrera
Se halla a un 24% de su capacidad, con 59 hectómetros cúbicos de 246 posibles.

«No creo que vuelva a ver este pantano tan lleno», asegura José Andrés, un pescador de Albacete, que ayer por la mañana probaba fortuna en el embalse de la Fuensanta. «Recuerdo cuando años atrás estaba por encima del 80% y del puente solo se veían los arcos».

El suelo agrietado ha conquistado buena parte del pantano de Camarillas. :
El suelo agrietado ha conquistado buena parte del pantano de Camarillas. : / J. CARRIÓN / AGM

Otro lugar indicativo del bajo nivel del agua en este pantano es la edificación llamada Caseta del Palomar. «El año pasado no se veía; empezó a mostrarse la parte alta a finales de verano, y cuando ocurre eso, es un mal augurio. Ahora parece un campo de fútbol», añade Andrés.

En la comarca, donde el pantano se vincula en muchos momentos al desarrollo de actividades náuticas, se lamentan ahora de que la reducción del caudal ha provocado que deportes como el kayak, o simples aficiones como salir a pasear en barco, se hayan visto erradicadas por razones de fuerza mayor.

La presa del pantano del Cenajo, muy mermado.
La presa del pantano del Cenajo, muy mermado. / J. CARRION

La propia pesca está muy castigada desde hace unas cuantas temporadas. «Yo, con más agua, he sacado varias carpas en un solo día. Ahora, sin apenas agua, no pican casi nunca», se lamenta este hombre, veraneante en la cercana localidad de Elche de la Sierra.

Miguel Martínez, pastor al frente de un rebaño de ovejas, confirma que la situación no es nueva. «Se ha visto muchos años así el embalse; los pinos muestran aún el corte de las épocas en las que se llenaba el pantano». Aunque recuerda que «hace cinco o seis años estuvo lleno, a partir de ahí la cosa ha ido bajando. Este año está peor que el anterior. Ha cambiado mucho esto; aquí nunca ha hecho tanto calor. Esto está muy seco y en cualquier momento se puede incendiar la zona de monte y extenderse rápidamente. Ya han quemado varias veces la vegetación; casi todos los fuegos han sido provocados», denuncia Martínez.

Un pastor señala el nivel del agua en épocas pasadas.
Un pastor señala el nivel del agua en épocas pasadas. / J. CARRIÓN

La sequía extiende sus perniciosos efectos a diestro y siniestro. «En el río Tus, la gente ya no viene a bañarse, por ejemplo. Las ovejas que tengo solo bajan durante la época de verano», explica.

A la vez, este vecino lamenta que en la comarca la agricultura se destina exclusivamente al consumo propio, ya que no hay recursos para generar algo más. «Todo esto se sembraba y se plantaba, pero ahora está abandonado; no le dejan agua. Viene poca agua y la que hay se la llevan a Murcia para plantar lechugas», añade Martínez, que no puede prescindir del típico lamento de esa zona. El reseco y agrietado fondo del pantano se traga sus quejas.