«Cada día nos sentimos más respetadas en los campos de fútbol»

Elia María Martínez. / JAVIER CARRIÓN /AGM
Elia María Martínez. / JAVIER CARRIÓN /AGM

Elia María Martínez es árbitra y profesora de inglés

MARIELA FASOLI

Entusiasmada como el primer día. Así se siente Elia María Martínez (Molina de Segura, 1979) con el arbitraje a pesar de llevar 25 años dedicándose a esta actividad, que la compagina con su trabajo como profesora de inglés de Secundaria. Esta licenciada en Filología Inglesa empezó a arbitrar partidos de fútbol mucho antes de acabar su carrera universitaria. Estuvo cuatro años en el fútbol base, dos en segunda territorial, dos en primera territorial, dos en preferente, accedió a tercera división con 24 años, durante 12 años fue árbitra internacional y desde hace dos se encuentra en la Liga Iberdrola.

-¿Cómo ha ido cambiando el mundo del arbitraje a lo largo de su trayectoria?

-Muchísimo. En el campo te sientes muy protegida y arropada, en el público cada vez hay más respeto hacia la mujer, y con la repercusión del fútbol femenino los aficionados cada vez van conociendo más el sacrificio que las féminas hacemos para practicar este deporte, ya que hay que compaginarlo con los hijos y la casa. También se ha conseguido que los árbitros sean deportistas de élite.

-¿Ahora hay más árbitras que antes?

-Sí porque a la figura de la árbitra se le está dando publicidad y visibilidad. Yo venía del atletismo cuando empecé como árbitra y pensaba que, al igual que en el atletismo, tenía que pagar para que me dejaran arbitrar. Hoy en día, cuando una chica entra a este mundo, sabe exactamente lo que va a cobrar, hasta dónde puede llegar, y todo eso es un aliciente. Cuando yo empecé, mi único aliciente era que quería arbitrar e impartir justicia en el campo, pero ahora las chicas pueden llegar a vivir de eso y se va a convertir en una profesión.

-¿Hay diferencias entre el fútbol masculino y el femenino?

-Sí. He aprendido a disfrutar mucho más el fútbol femenino porque es un poco más lento, con lo cual las cosas se ven mucho más claras. Por otro lado, tiene una dificultad añadida porque las jugadoras protestan muy poco y eso te confunde. No es como en el masculino, que ves una entrada y enseguida sabes por las reacciones de los jugadores qué ha pasado. Las chicas lo viven, sufren y disfrutan de otra forma y se frustran de otra manera.

-¿En Murcia hay afición por el fútbol femenino?

-Está creciendo mucho. El partido final de la temporada pasada, el campo estaba lleno. Eso en Murcia no se ha visto nunca.

-¿Cómo se puede acabar con la violencia en el fútbol?

-La violencia es un tema que tiene que ver con la educación. Hay que traerla aprendida de casa. Al trabajar en un instituto, lo veo todos los días. Son muy pocos los individuos que ponen la nota discordante, pero hacen mucho ruido. Es un tema muy difícil de trabajar.

-¿Qué es lo mejor y lo peor que le ha ocurrido arbitrando un partido?

-Cada vez que me felicitan me siento muy feliz. En cuanto a lo malo, no me ocurrió arbitrando, pero sí en un entrenamiento. Me cayó una pesa encima y me aplasté dos vértebras. Pensé que nunca más podría volver a arbitrar un partido, pero por suerte no fue así.

-¿Cómo le gustaría ser recordada en el mundo del deporte cuando se retire?

-Como una persona que nunca se ha rendido y cuya pasión pudo más que todas las circunstancias que la rodearan.