Sin sentido y sin sensibilidad

Si Rivera pacta con Sánchez, este no necesitaría echarse en manos de los nacionalistas. ¿Cómo no ve que esto es lo que nos marca el sentido común?

Jerónimo Tristante
JERÓNIMO TRISTANTE

Dicen por ahí que el sentido común es el conjunto de conocimientos, creencias y explicaciones, fundamentados en la experiencia personal o la sabiduría popular, que son compartidos por una sociedad y que son considerados prudentes, sensatos, lógicos y válidos. Nada, pues, fuera de lo normal ni nada extraordinario si tenemos en cuenta que los ciudadanos llevamos años pidiendo a los políticos españoles que tengan un poquito de esto... de sentido común.

Desastrosa campaña. Los que menos sentido común están teniendo -y así los han castigado los ciudadanos en las urnas- son los brillantes dirigentes del PP que, si a nivel nacional no dan una, no dejen ustedes de lado la desastrosa campaña llevada a cabo por López Miras y su equipo. La peor de la historia de nuestraComunidad. La última cagada aviva el fuego del asunto de la Hemodinámica en Cartagena. Una reivindicación de los cardiólogos -no de una panda de rojos pasados de rosca- que nuestro FER despreció en un comentario/chascarrillo de los suyos que ha avivado la polémica y que, una vez más, hará perder miles de votos en Cartagena a su partido. El votante les ha hecho ver que los neorrancios carecieron de sentido común echándose al monte de más allá de la derecha y vemos que ahora es tarde, porque los nuevos bandazos están dando sensación de pánico, de derrota, de oler a muerto y, ojo, en España a la gente le gusta ir a caballo ganador.

Sensibilidad. Antonio Gala dijo: «Hay dos eses, sensibilidad y sentido común, que deberían ser obviedades, que deberían casi darse por hechas, pero por desgracia son valores cada vez más escasos». Y así es. Pablo Iglesias tiene sus cualidades, pero hacer alarde de sentido común pues no ha hecho mucho, nunca. Le puede su superego, no se controla, y anda intentando simular con el logro de un ministerio que sigue en la cima. Y no, ha hecho perder a Podemos dos millones de votos y si su partido le sigue, harán como los Lemmings, esos roedores escandinavos que se dirigen a los desfiladeros y se despeñan cayendo al mar. ¿Por qué? Por seguir a una persona que carece de equilibrio, de mesura, de sentido común. Solo con el asunto de Venezuela ha quedado claro que no es un socio fiable para Sánchez ni nunca lo será.

Y a la gente que le den dos duros. Y esta falta de sentido común redunda en que estos líderes mesiánicos, egocéntricos, narcisistas y sobrados, no se paran ni un minuto a pensar qué quiere la gente. Y me refiero al siguiente en cuestión: Rivera. Este hombre está interpretando el resultado electoral justo en clave contraria de la que debiera. Iglesias pudo formar gobierno en su día con Sánchez. No quiso. Se llenó de balón. Se le fue la pinza. La cagó. Y así está ahora. Rivera está cometiendo el mismo error que en su día cometiera Iglesias, o peor. Se queja de que Sánchez va a poner el gobierno en manos de los separatistas. Y hay una posibilidad de que no ocurra: que él, Albert Rivera, se entienda con la lista más votada y configuren una mayoría nada menos que de 180 diputados. Asunto solucionado: estabilidad del Estado, estabilidad institucional, económica y política. Cuatro años por delante para trabajar con un partido de izquierda moderada y uno de centro derecha. Si Rivera pacta con Sánchez, este no necesitaría echarse en manos de los nacionalistas. ¿Por qué no lo hace? ¿Cómo no ve que esto es lo que nos marca el sentido común? ¿Quiere hacerse el derechista? ¿Acaso no ve cómo le ha ido a Casado? Mi buen amigo y mejor periodista Arturo Andreu me decía el otro día: «Jero, nadie, absolutamente nadie, ha ganado unas elecciones en España sin contar con el voto mayoritario del centro sociológico». Luego ahí va mi pregunta, si todos vemos que la forma de que Sánchez no tenga que pactar con los independentistas ni depender de ellos se basa en que Rivera se entienda con el PSOE y lo evite, ¿por qué Rivera no lo hace y prefiere mandarnos a ese desastre de nuevo? ¿Por qué carecen nuestros líderes de sentido común? ¿Por qué no son capaces de analizar los problemas con ciertos atisbos de racionalidad? ¿Por qué no son capaces de ver lo que ven los carniceros, los panaderos, el IBEX 35, la asociación de amas de casa, los practicantes de aikido, Amancio Ortega y hasta Agamenón y su porquero? ¿Por qué? ¿Qué les pasa? A Dios pongo por testigo que no lo entiendo y veo que como Rivera haga lo mismo que hizo Iglesias, acabará como el 'Lenin de Galapagar'.