«Hay que sembrar el mundo de artes para que los niños tomen sus frutos»

Adrián Castellón. / MargaRITA Pujante
Adrián Castellón. / MargaRITA Pujante

Adrián Castellón ha conseguido una de las becas del Premio Buero de teatro joven

ANTONIO GREGORIO

Adrián Castellón es un joven murciano que nació en Molina de Segura como una mezcla entre forasteros y lugareños. Después de ser introducido en la literatura y la música, en los últimos cursos de la ESO comenzó a hacer teatro aficionado. El teatro precisamente le ha otorgado una beca en los premios 'Buero de teatro joven de Coca-Cola'. Acaba de finalizar Bachillerato y está dispuesto a estudiar Periodismo y Arte Dramático.

-¿En qué consiste el premio?

-En la concesión de una beca para el estudio durante un año en una Escuela Oficial de Arte Dramático, con un importe de 3.500 euros.

-¿Cómo decidió participar?

-Fue a través de uno de los directores del grupo de teatro del instituto Francisco de Goya. Junto a Julia, mi compañera de escena, nos presentamos a los Premios Buero. Lo cierto es que sin el trabajo de Julia y de Andrés Mondéjar, nuestro director, ni la obra ni la candidatura hubiesen prosperado.

-¿Qué le aporta el teatro?

-Entre otras cosas, un enriquecimiento personal grande. No solo me permite conocer a compañeros de trabajo y desarrollarme, poco a poco, en un mundo más profesional y adulto, sino que también abre la puerta al trabajo desde dentro.

-¿Qué es necesario para saber desenvolverse?

-El teatro requiere, tanto de su cara visible como de los demás componentes, profesionalidad. Quizás sea esa la palabra mágica.

-¿Por qué decidió adentrarse en el teatro?

-Decidí adentrarme como una forma de evasión. No de cerramiento, pero sí de distancia. Me gusta llenar mi tiempo, y nutrirme. El teatro empezó siendo para mí una válvula a veces; otras, un velo que cubría terribles acechos. Hoy he decidido tomar este camino, entre otras cosas, porque creo que tengo algo que decir; si no con mis palabras, con las de otro.

-¿Cuánto hay de improvisación?

-No mucha, y eso es bueno. A menos que nos propongamos lo contrario, una función exige de equipo un proceso que de seguridades. Lo complicado es naturalizarlo.

-¿Por qué estilo se decanta más?

-Debo reconocer mi predilección por la tragedia. ¿Qué le voy a hacer? En el fondo soy un poco romántico. No obstante, el humor, por la medida de los tiempos y la precisión, me fascina.

-En el mundo de las artes escénicas, ¿se adentraría también en el cine?

-En cine nunca me ha atraído mucho. Ahora han empezado a interesarme las películas mudas. En este momento no me creo capaz, pero puede que algún día...

-En su instituto tiene grupo de teatro... ¿Es necesario que los alumnos participen y cuenten con estos talleres?

-Se ha reivindicado bastante la necesidad de incluir una asignatura de teatro en los centros educativos. Sí, puede existir un ánimo, o la implantación de técnicas teatrales para facilitar a los alumnos la desenvoltura en público o la disciplina. Pero un compromiso social, en el que la familia vaya junta a ver una obra, en el que los ayuntamientos organicen o concierten talleres, en el que los medios den un lugar al teatro en sus informativos y programaciones, sería mucho más efectivo. Hay que sembrar el mundo de artes para que los niños puedan tomar sus frutos y alimentar el círculo.

-¿Hay suficiente cultura teatral en España?

-En España hay mucho movimiento por el teatro, pero yo no distingo un envite social claro. No hay una base social que impulse el teatro. También es cierto que resulta muy cómodo consumir series o películas en el salón, a unos metros de la cocina, de la cama... Vamos perdiendo las costumbres. Ya no hay corralas, ya no hay teatro en televisión, ya no hay tantos titiriteros...