Una peana protegerá el Monumento al Procesionista otra vez

Enrique Escudero, junto al monumento, el día de su inauguración./
Enrique Escudero, junto al monumento, el día de su inauguración.

El Ayuntamiento encarga una base de piedra para elevar antes de Semana Santa los nazarenos de bronce y dificultar posibles actos vandálicos

C. R.

El Monumento al Procesionista volverá a las alturas, como en su origen. Una peana de aproximadamente un metro con cantos romos elevará los nazarenos de bronce modelados por el escultor Manuel Ardil Pagán en 1983. Con esta medida, el Ayuntamiento pretende dificultar que la gente pueda tocarla para evitar desperfectos. El grupo escultórico ha sufrido una decena de ataques vandálicos -siempre reparados- en los 18 años que lleva ubicado a ras de suelo en la Plaza de San Sebastián.

El alcalde, José López, anunció que la medida está justifica por las múltiples gamberradas que últimamente habían desprovisto a los tres nazarenos de sus varas, parte de un cíngulo y del sepulcro que portaba en su mano uno de los niños.

Como medida antivandálica, López explicó que en la próxima reparación pretenden soldarle a las varas una serie de muelles que eviten que se quiebren, con el fin de poder conservar un monumento de todos los cartageneros y visitantes. La elevación del monumento podría estar terminada antes de la Semana Santa, avanzó el alcalde. La peana de piedra ya está encargada.

Idea de Luis Linares

Cuando ese proyecto esté ejecutado, se habrá cumplido el deseo del procesionista que impulsó su construcción entre 1981 y 1983, el californio Luis Linares Botella, firme defensor de elevarlo. Su planteamiento fue recogido en aquellas fechas por la Corporación municipal que presidía Enrique Escudero de Castro. Su anhelo se hizo realidad la tarde del 16 de febrero de 1983, cuando después de la Llamada del Miércoles de Ceniza, la escultura fue inaugurada en su emplazamiento original de la Plaza de España. Las figuras de bronce estaban elevadas 2,5 metros, ubicadas sobre una peana de obra, engalanada en sus cuatro lados por unos relieves en bronce con el escudo de Cartagena, una leyenda y escenas de procesiones.

El monumento permaneció a la salida de la calle del Carmen hasta 1998, cuando fue trasladado a la Plaza de San Sebastián y ubicado a ras de suelo, ante la oficina bancaria, protegido por una barandilla metálica. Fue entonces cuando comenzaron los actos vandálicos que se han sucedido hasta la fecha. El grupo escultórico 'perdió' la barandilla cuando fue reubicado en 2013 en otro lado de la misma plaza, con motivo de las obras de peatonalización.

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