Varios colectores ayudan ya a frenar la erosión en La Llana

Uno de los colectores instalados ya en la playa de La Llana, ayer. / a. salas
Uno de los colectores instalados ya en la playa de La Llana, ayer. / a. salas

La playa ha perdido más de 100 metros en los últimos 62 años mientras espera un plan de choque por parte del Ministerio

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

Si camina por los senderos que llevan a las playas del Parque Regional de las Salinas de San Pedro y divisa un artefacto con aspecto de dispensador de chuches, evite manipularlo. Es uno de los colectores de arena que sirven de medidor de partículas transportadas por el viento. El invento del profesor de Geografía Física de la Universidad de Murcia (UMU) Francisco Belmonte les contará de dónde proceden los materiales volátiles, a qué alturas vuelan y qué tipos de vientos trasladan más arena a La Llana, la playa con la mayor tasa de erosión de la Región. «Ha perdido ya más de cien metros desde el año 1956», explica el investigador de la UMU Danny Ibarra.

En contra de esta playa natural se han confabulado «el efecto sombra del puerto, que le corta la alimentación de arena al interrumpir la dinámica litoral», y «el cambio climático, que exagera el efecto de las tormentas y cuando se llevan arena es difícil que vuelva», con la inacción de las administraciones. El retroceso de la playa, hasta el punto de poner en peligro la supervivencia del parque, por la posible llegada del mar a las charcas salineras, no ha contado de momento con un plan de choque del Ministerio de Medio Ambiente.

Para el equipo científico de la Universidad de Murcia, que lleva a cabo junto a Salinera Española, ANSE y el Ayuntamiento de San Pedro del Pinatar el proyecto Life Salinas, con una aportación de más de un millón de euros de la Unión Europea, para frenar la erosión de las dunas, los colectores ayudarán a conocer mejor la circulación de los vientos en el parque. Ya han instalado el primero junto a la playa de la Torre derribada, al norte del puerto, y se colocarán dos más en La Llana, al sur de las dársenas deportivas.

En el tramo más afectado por la regresión, instalarán 600 captadores de arenas, unas barreras de cañizo de 5 metros de largo por uno de alto, con una opacidad del 50%, con el fin de «frenar el viento y que los granos de arena vayan cayendo», explica Ibarra. Confían en el método empleado con éxito por Anse para 'engordar' las dunas de La Manga. Ya han comenzado también a eliminar especies invasoras, como la pitera, la uña de gato, el tabaco moruno o los siempreverdes, para sustituirlas por otras autóctonas.

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