Una firma sevillana compra todas las capturas de anguilas del Mar Menor hasta marzo

Varios miembros de Anse echan al Mar Menor las anguilas, ayer. / antonio gil / agm
Varios miembros de Anse echan al Mar Menor las anguilas, ayer. / antonio gil / agm

La Cofradía y Anse liberan 750 ejemplares marcados para 'espiar' cuándo migran al Caribe

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

Con la anguila en plena recesión a nivel mundial, el Mar Menor se ha convertido en una de las últimas despensas de esta apreciada especie. No es que en la laguna murciana se encuentre a salvo de las agresiones que esquilman su población a pasos de gigante -la contaminación y la transformación de las costas, sobre todo-, pero en sus aguas crece una de las mayores producciones de anguila salvaje, que se revaloriza cada año frente a la criada en piscifactorías. Incluso el descenso de las capturas en la laguna ha contribuido a subir sus precios, que la Cofradía de Pescadores de San Pedro del Pinatar ha fijado para esta temporada, recién iniciada, en 9,20 euros el kilo. Es el mismo precio que el año pasado, aunque un 21,7% por encima del ofertado en 2015, y un 6,5% más que en 2016.

Se trata de un aumento progresivo, paralelo al descenso paulatino de las capturas. Solo una empresa, la sevillana Pescacial, cumplió ayer las condiciones de aval y precio exigidas por la Cofradía. Esta distribuidora de pescados y mariscos en el mercado nacional e internacional se quedará con toda la producción de anguila salvaje del Mar Menor que recojan las redes hasta el 31 de marzo de 2019. Si la campaña repite el balance de la anterior, no bajará de los 26.000 kilos, aunque el declive de la especie ya ha comenzado a preocupar a los distribuidores. «Antes había muchas más toneladas de anguilas, pero es que tampoco había pantanos ni polígonos industriales ni tanta contaminación», señala Antonio Pérez, de la comercializadora Fabatmar, filial de Valenciana Acuicultura y primera productora nacional de anguila, cuya puja no ha llegado este año al precio mínimo.

«Los embalses cortan las rutas naturales de la anguila y, a veces, incluso se ven toneladas de ellas troceadas por las turbinas de los pantanos», explica el agente. Para el empresario portugués Joao Paulo Norinho, habitual comprador de anguila del Mar Menor, «es un predador fino y muy proteico, come de todo, desde otras anguilas más pequeñas a microalgas, por eso su enemigo es la contaminación que altera las aguas».

Holanda es el principal consumidor europeo, mientras que en España demandan la especie en Galicia, Valencia y Cataluña

Las mesas portuguesas son uno de los principales destinos de esta pesquería: «Las hacemos medianas bien fritas», explica el distribuidor, quien cree que la pesca de ejemplares adultos en los mares del norte es lo que impide la reproducción masiva de la especie.

Holanda se lleva la palma de principal consumidor europeo, mientras que en el mercado interior la demandan Galicia, Valencia y Cataluña. Ante la escasez, a los comercializadores les preocupa «la especulación», en lo que coinciden con José Luis García Varas, de la organización conservacionista WWF. «Es muy apreciada en el sureste asiático y ya hemos visto operaciones de la Guardia Civil contra el comercio ilegal desde España».

La llamada de los Sargazos

Los técnicos de Anse y de WWF soltaron ayer una parte de las anguilas adultas -potenciales reproductores- que han marcado para 'espiar' su comportamiento. Quieren saber cómo se mueve, por dónde y cuándo sale del Mar Menor y si todas obedecen esa llamada al éxodo masivo al mar de los Sargazos para reproducirse. Esta semana soltarán 750 ejemplares -ayer echaron al mar 50-, 20 con marcadores electrónicos y el resto visuales. Unos detectores instalados en las golas de Marchamalo, El Estacio y la Encañizada se chivarán de las migraciones.

«Queremos aportar los datos necesarios a la Comunidad Autónoma para que elabore un Plan de Gestión Pesquera», explica Pedro García, director de Anse, quien destaca «la actitud ejemplar de los pescadores del Mar Menor, que quieren buscar soluciones». García destaca «la capacidad del Mar Menor para regenerar sus recursos».

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