La campaña del langostino del Mar Menor arranca con 240 kilos en un solo día

Los empresarios, ayer, en la subasta de San Pedro del Pinatar, rodeados de cajas de langostinos del Mar Menor. /A. Salas
Los empresarios, ayer, en la subasta de San Pedro del Pinatar, rodeados de cajas de langostinos del Mar Menor. / A. Salas

Hasta el 10 de julio, los pescadores esperan igualar los 20.600 kilos de la primavera de 2018

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

Las garzas que husmean habitualmente por la lonja de Lo Pagán, en busca de un almuerzo fresco, se acercan estos días más de lo normal. Saben que hay un nuevo aperitivo de lujo en las nasas de los pescadores: los esperados langostinos del Mar Menor. La temporada de primavera comenzó generosa, con 240 kilos el primer día de subasta -el pasado jueves- y 195,05 kilos este viernes, segundo día de venta, ya que las redes se calaron por primera vez el miércoles.

A pesar de que nadie se atreve a predecir lo que regalará la laguna, los pescadores auguran una campaña abundante de este apreciado marisco hasta el 10 de julio, cuando las langostineras se levantan de la costa de La Manga para iniciar la veda del verano. Esperan que sea, al menos, igual que la de la pasada primavera, con 20.600 kilos del crustáceo rallado, ya que el langostino llega como un maná para los pescadores, que pasaron los tres últimos meses con apenas capturas -solo quisquillas, chirretes y algunas doradas-, pero soportando los mismos gastos que el resto del año.

Con los ingresos del langostino esperan compensar pérdidas, sobre todo si mantiene el precio del primer día, desde 20 a 28 euros el kilo en la subasta, o mejor aún, de ayer, cuando el kilo alcanzó los 52 euros en algunas partidas, con una media de 36,45 euros en todo lo vendido. El consumidor final tendrá que pagar algo más en la pescadería o en el restaurante para saborear este bocado singular, ya que a pesar de que el de la laguna es de la misma especie que el del Mediterráneo, al criarse en sus aguas hipersalinas adquiere otra textura y sabor, más apreciadas en el mercado.

«No hay sobreexplotación; esta especie ya se reproduce en la laguna», dice la bióloga Ana Muñoz

Con una talla mínima legal de nueve centímetros, los langostinos de este año llegan a las redes en distintos tamaños, lo que gusta especialmente a los pescadores veteranos. «Cuando se cogen grandes y pequeños es que va a haber muchos a lo largo de la temporada», comentaban este viernes al pie del muelle de descarga. Los pescadores que tocan tierra en el muelle de Lo Pagán, a eso de las 10 de la mañana, aún tienen cara de llevar la madrugada encima, pero este viernes cargaban las cajas de marisco con más alegría, ya que esta especie les proporciona el 18% de todos los ingresos anuales. Comentan con euforia que «llevan ya un mes rondando las redes», así que estaban deseando que se rompiese la veda el 1 de mayo para calar a fondo las charamitas.

«No hay sobreexplotación de langostino en el Mar Menor», asegura la bióloga de la Cofradía de Pescadores de San Pedro del Pinatar, Ana Muñoz, quien llevó a cabo un reciente estudio sobre esta especie de la laguna, financiado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Transición Ecológica con el Fondo Europeo Marítimo y de la Pesca, con la colaboración de las cofradías de Santa Pola y Guardamar, que demuestra que los langostinos ya se reproducen dentro del Mar Menor.

Las hembras viven más

El reclutamiento de individuos y su crecimiento es superior a la mortalidad, según probó la investigación, cuyos muestreos ya revelaron el año pasado unas expectativas halagüeñas para la presente campaña por la numerosa presencia de reproductores. El informe evidenció además que las hembras viven más que los machos y alcanzan un mayor tamaño. A pesar de la talla amplia de los ejemplares capturados en estos dos días, las investigaciones han dejado claro que en el Mar Menor hay más langostinos que en los caladeros del Mediterráneo, como los de Santa Pola y Guardamar, pero de menor tamaño.

El 'oscuro', como lo conocen los pescadores, persiste en sus hábitos nocturnos, por eso cae en las redes en las madrugadas de aguas tranquilas. Compuesto por una travesía, dos mallas en forma de caracola y un copo que recoge el pescado, este arte milenario de la charamita se cala en las diecisiete compañías -caladeros- que recorren la costa interior de La Manga. Si mayo no se presenta demasiado ventoso, la campaña se espera abundante, ya que al marisco no le gustan las aguas revueltas. Una buena eclosión de langostinos depende además de otros factores, como si se produjo una buena puesta, si la migración estuvo expuesta a peligros, la calidez del agua y la disponibilidad de alimento.