La borrasca adelanta el primer aluvión de dorada en San Pedro con 11.000 kilos en un día

La lonja de Lo Pagán trabajando ayer a pleno rendimiento debido a la 'racha'. / a. salas
La lonja de Lo Pagán trabajando ayer a pleno rendimiento debido a la 'racha'. / a. salas

La subasta de Lo Pagán no paró ayer hasta la noche en el estreno anticipado de la campaña en el Mar Menor

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

El Mar Menor no decepciona nunca a sus pescadores. Y este año ha adelantado sus dones. Casi 11.000 kilos de doradas llegaron ayer a la lonja de Lo Pagán, cuya subasta no paró desde las diez de la mañana hasta el anochecer. Es el primer gran aluvión de la temporada, conocido como la 'racha', que ayer se adelantó por la borrasca que se ha afincado esta semana sobre el Mar Menor dejando lluvias y ventiscas.

«Bajada de temperatura, tiempo borrascoso y luna llena es igual a dorada», resumía ayer el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de San Pedro del Pinatar, Jesús Gómez, la fórmula que conocen los trabajadores del Mar Menor -ya no solo hombres- desde el tiempo de los abuelos. Solo que la 'removía', como también la llaman los pescadores, se retrasa «por el cambio climático», apunta el patrón. «En los años setenta comenzaba entre el 10 y el 15 de septiembre», recuerda Gómez, quien advierte de que «no hay regla porque entra el factor impredecible de la naturaleza».

Los pescadores sí esperaban esta gran 'cosecha' del mar. No saben por qué, pero están seguros de que las doradas volverán a alborotarse con el mar revuelto y partirán en un éxodo desesperado hacia el Mediterráneo después de unas largas vacaciones en los tranquilos pastos submarinos del Mar Menor. «En primavera y verano está tranquila en los fondos, a veces incluso se entierra, pero cuando la mar se mueve salen hacia los canales», explica el patrón. Los pescadores las esperan en los 'reosos', las zonas de menos corriente que se encuentran dentro de la ruta de las doradas, ya que en los canales, además de que está prohibido calar redes, la intensidad de las corrientes impediría el funcionamiento de artes menores pasivas, como las paranzas, antiguas e ingeniosas trampas de malla que dificultan la salida de los peces. Las compañías centenarias -caladeros que bordean la costa este del Mar Menor- ordenan la distribución de los barcos. El espacio dentro de las compañías se sortea cada sábado, y los cambios de artes se llevan a cabo los lunes, pero hay «un código no escrito que les lleva a respetar ciertas normas en la mar», indica el patrón.

Pescado más gordo

En la primera jornada de la 'racha', los precios han repetido las pautas del año pasado, cuando la media superó escasamente los cinco euros por kilo para la dorada de ración, de entre 400 y 450 gramos, que supone el 70% de las capturas. El alimento disponible en el Mar Menor se ha notado ya en las principales especies. Este año ha aumentado el peso medio de la dorada. «Antes las de ración eran más pequeñas», explica el patrón. A pesar de que la 'racha' llega como una tromba de pescado, aún se prolongará unos días más, alentada por el temporal de viento y fenómenos costeros que ha activado esta semana desde la Aemet la alerta amarilla. Noviembre será el mes fuerte de la dorada, para caer en diciembre y casi desaparecer en los primeros meses del año. Por eso esta abundancia hace sonreír el bolsillo de los pescadores, que ingresan en estos días el 30% de la campaña.

Hay para todos. El Mar Menor abastece de dorada las pescaderías y restaurantes murcianos, pero también los mercados nacionales e internacionales. A Francia e Italia llega una buena parte de las capturas. «Todo depende de las doradas que tengan otros caladeros, como las lagunas francesas», advierte el patrón.

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