«Hemos rescatado la memoria gráfica del festejo de los Caballos del Vino»

Pedro López, con una de las fotos antiguas del festejo. / J. F. ROBLES
Pedro López, con una de las fotos antiguas del festejo. / J. F. ROBLES

Pedro López es el Caballista del Año

El claustro del antiguo convento de las carmelitas de Caravaca de la Cruz acoge una exposición de fotografías y trofeos de los Caballos del Vino que forma parte de las jornadas culturales de este colectivo festero. Entre los organizadores de la muestra destaca el trabajo de Pedro López, Caballista del Año, que tiene como afición coleccionar imágenes de este festejo, que aspira a ser declarado Bien Cultural Inmaterial por la Unesco.

-¿Cuándo y cómo empezó su afición a coleccionar fotografías?

-Hace unos 25 años; entonces era componente de la peña Gacel y, junto a otros compañeros, decidimos recopilar fotografías antiguas con la intención de hacer cada año una exposición que nos permitiese rescatar del olvido muchas imágenes que estaban en las casas de muchas familias de Caravaca.

-¿Cuántas imágenes ha recopilado?

-No es un trabajo solamente mío; en estos años he colaborado muy estrechamente con el archivero municipal, Francisco Fernández, y hemos logrado recoger entre 9.000 y 10.000 fotografías. Cuando yo he conseguido alguna, enseguida me he dirigido al archivo para dejar una copia y, de la misma forma, de todo lo que ha ido llegando al archivo me han facilitado una copia.

-Hace unos años se editó un libro...

- Sí, efectivamente, fue una iniciativa de la peña Gacel que contó con la colaboración del Archivo Municipal y del Ayuntamiento, que pagó la edición del libro. Muchas personas nos felicitaron por la publicación y nos animaron a seguir buscando instantáneas.

-No habrá sido fácil en algunos casos.

-Bueno, hay algunas anécdotas con las personas más mayores que no se fían de dejar las fotos. En una ocasión tuvimos que desplazarnos a una casa para poder escanear una gran cantidad de fotos que tenía una familia y que no quería que salieran de su casa. Allí nos fuimos y estuvimos durante bastantes horas trabajando para copiar todas las imágenes que tenían. Hay otras personas que al enterarse de que estamos recopilando material se ofrecen a enviar las fotografías por correo electrónico o me las dejan para devolverlas al día siguiente. Hemos sido muy cuidadosos con esto y cuando nos han dejado fotografías las hemos devuelto enseguida.

- De todo este fondo fotográfico forman parte las imágenes que ahora se exhiben en la exposición.

-Sí, hay unas 300; con imágenes muy entrañables, algunas se pueden considerar históricas. El trabajo no consiste solamente en hacer una copia. Gracias al trabajo de todos, pero en especial del archivero, estamos haciendo una labor de documentación muy importante. Tratamos de conocer la fecha y, cuando es posible, con ayuda de caballistas de la época, poner nombre a quienes aparecen. Gracias a esta afición hemos recuperado parte de la memoria gráfica de los Caballos del Vino.

-¿La más antigua?

-En el archivo tenemos una de los años treinta del siglo pasado.

-¿Y cuáles gustan más?

-A mí, particularmente, me gustan más las de la carrera. Participé durante veintidós años, sin fallar ningún 2 de mayo; ahora es mi hijo Isaac el que compite y lo hace bien; junto con sus compañeros lograron ganar tres veces consecutivas. Cada año sigo pidiendo fotografías y aunque me gustan más las antiguas lo cojo todo; a la tienda [tiene un establecimiento de recuerdos en la plaza del Arco] viene gente que vive fuera y que cuando ven el caballo que tengo en la calle pasan, ven las fotos y me preguntan. Cuando les digo que colecciono y que sigo recopilando se ofrecen a colaborar y son muchos los que nos hacen llegar las fotografías que guardan de su familia.