La reordenación de la actividad económica exigirá «sacrificios a la población afectada»

El 35% de la superficie agrícola se reducirá o se adaptará a modalidades de cultivo ecológico

M. A. R. / M. B. B.MURCIA.

Salvar el Mar Menor no va a salir gratis. Tantos años de dejadez en la gestión de un espacio protegido por diferentes figuras legales -aunque lamentablemente solo en el papel- pasarán factura en cuanto a cambios en el paisaje y en el modelo agrario intensivo que, junto con vertidos urbanos y otras agresiones durante las últimas décadas, ha provocado «una crisis ecológica grave» en la laguna, según el Ministerio, que considera fundamental cumplir la legislación vigente: concesión de aguas, autorizaciones de vertido, explotaciones agrícolas y ganaderas legalizadas y restauración de zonas mineras.

Dos ejemplos: el documento identifica 43.071 hectáreas con concesiones de riego por parte de la CHS, «mientras que se reconoce la existencia de 60.000 ha. que consumen recursos hídricos (ilegales)» (sic). Y por otra parte, el 90% de las granjas inspeccionadas durante la realización de la DIA presentaron incumplimientos normativos, de manera que en unas 500 balsas que almacenan purines se detectaron problemas de infiltración al subsuelo o desbordamiento.

El plan supone una «adaptación del modelo productivo» que podría afectar hasta a un 35% de la superficie regable, para favorecer rotaciones de cultivo y agricultura ecológica. «Es evidente que esta reordenación de los sectores económicos implicados exigirá sacrificios de la población afectada, pero también ha quedado de manifiesto que el modelo productivo que se viene desarrollando en la zona es lo que ha llevado a la degradación ambiental de este ecosistema tan especial del Mar Menor», sentencia el informe final de la Dirección General de Biodiversidad y Calidad Ambiental. En este sentido, se «reordenarán las concesiones de agua existentes» para controlar los caudales y adaptar su uso al cambio climático.

La Declaración de Impacto Ambiental advierte de que, aunque a la larga será positivo para la recuperación de los hábitats, los movimientos de tierra y la construcción de infraestructuras para la evacuación de caudales contaminados provocarán un impacto en el medio natural que se tratará de minimizar. Se asegura que el vertido de salmueras en el Mediterráneo provocará un impacto «nulo» o «moderado» en las praderas de posidonia y que se primará la energía fotovoltaica para poner en marcha toda la maquinaria que intervendrá en las diferentes actuaciones del plan de 'vertido cero'.