La Reina pregunta en Los Alcázares si «el color marrón del Mar Menor es normal»

Don Felipe y Doña Letizia, junto a los altos cargos que les acompañaron en la visita, voluntarios y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado . / José María Rodríguez / AGM
Don Felipe y Doña Letizia, junto a los altos cargos que les acompañaron en la visita, voluntarios y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado . / José María Rodríguez / AGM

Don Felipe subraya en su visita a la 'zona cero' de la gota fría «la necesidad de una gran infraestructura preventiva»

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

Los vecinos de Los Alcázares, que hace dos días estaban aún con las botas de goma y los cubos llenos de barro, cogieron ayer banderitas españolas y cámaras de fotos para recibir a los Reyes de España en su visita a una «de las peores inundaciones de la historia de la Región». Hubo aplausos y piropos, pero tampoco faltaron las pancartas y los mensajes reivindicativos. A pesar de que los servicios de seguridad hicieron lo posible para marcar las distancias entre los manifestantes y la comitiva, a los oídos de los Reyes llegaron los coros de la Plataforma de Afectados por las Inundaciones, que lleva ya a su espalda dos grandes riadas, la de la Navidad de 2016 y la de la noche del 13 de septiembre pasado. «Queremos soluciones», repitieron en la plaza del Ayuntamiento. Y el mensaje llegó tan claro y nítido a la Reina Letizia que ella misma comentó su sorpresa por el hecho de que los vecinos pidieran «soluciones, y no ayudas como nos han dicho en Orihuela».

El alcalde de Los Alcázares, Mario Pérez Cervera, les entregó además dos cartas, de las asociaciones de afectados por las inundaciones de Los Alcázares y de Torre Pacheco, además de un 'pen drive' con un vídeo en el que dos niños explican los efectos de la DANA en el entorno. Los monarcas estrecharon cientos de manos de niños y mayores, escucharon historias de pérdidas y acariciaron a los más pequeños. Llegaron a la avenida de la Libertad pasadas las cuatro de la tarde, como última parada de una jornada que empezó en las localidades alicantinas de Orihuela y Molíns, también afectados por la gota fría. A mediodía llegaron a la Academia General del Aire de Santiago de la Ribera para comer y, seguidamente, trasladarse al Ayuntamiento de Los Alcázares.

Los afectados por las inundaciones de 2016 hicieron llegar, a gritos, sus demandas

Con las calles ya limpias, las baldosas del centro repuestas y los grandes baches rellenados con cemento, los Reyes pudieron ver en fotografías cómo estaba hace solo unos días el mismo centro por donde pisaron ayer. El Ayuntamiento había preparado unos paneles con imágenes de las inundaciones. Las fotos del barro y el desánimo, pero también de la solidaridad y el coraje. Entre las instantáneas expuestas, que se podrán ver en los próximos días en el vestíbulo del Consistorio, se encuentran las que capturó el fotógrafo de 'La Verdad' Vicente Vicéns solo unas horas después de la gran lluvia. También han cedido sus trabajos los fotógrafos Juanma Molina, Pablo SG, Iris Conesa y María Carmen García. Le bastó a Don Felipe recibir los primeros datos del fenómeno climatológico y sus efectos para comentar ayer que «lo que hace falta es una gran infraestructura que evite esto de nuevo». Así lo comentó en presencia del presidente de la Comunidad, Fernando López Miras; del ministro de Ciencia, tecnología y Universidades, Pedro Duque, y del alcalde de Los Alcázares, Mario Pérez Cervera.

El futuro y el pasado

En esa reunión con las autoridades murcianas, los Reyes preguntaron por «el futuro económico de la zona», ya que no son ajenos tampoco a los males que afectan al Mar Menor. Hasta su orilla llegaron ayer los monarcas tras atravesar el paseo de la Feria, con sucesivos comercios cerrados por los daños que provocó el agua. Doña Letizia quiso traspasar la cinta de seguridad que bordea la playa, ya casi sin arena y cubierta de piedras, barro y objetos arrastrados por el agua. Quiso acercarse a la orilla para ver la evidente turbidez del Mar Menor. «¿Es normal el color marrón del agua?», preguntó. Tras escuchar las explicaciones de los representantes murcianos sobre las escorrentías de lodo que han llegado a la laguna, fue Don Felipe quien recordó en voz alta que las aguas del Mar Menor suelen ser cristalinas en su estado habitual. «Conozco bien esta playa», comentó el Rey, quien en su temporada en la AGA recorrió la comarca costera y se bañó en la laguna.

La visita real tuvo momentos emotivos, como el saludo al centenar de profesionales de los distintos cuerpos de seguridad que han participado en el auxilio de los alcazareños, entre ellos los agentes forestales, que son los últimos en retirarse de los trabajos de limpieza. A los monarcas no se les pasó por alto «la capacidad de voluntariado que ha tenido esta catástrofe». Como despedida, y ya en el centenario hotel La Encarnación, el alcalde le regaló al Rey una foto del momento en que su bisabuelo, Alfonso XIII, inauguró el monumental balneario. Al ver la imagen, la Reina quiso conocer la impresionante construcción de madera, que sin duda no halló en la playa, pues fue derribada por otro temporal hace varias décadas.

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