Los regantes impulsarán dos desaladoras privadas de 30 hectómetros cúbicos

José Antonio Cánovas. /LV
José Antonio Cánovas. / LV

Rediseñan la propuesta inicial y presentarán el proyecto el año que viene al Ministerio

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

Los productores del Campo de Cartagena que promueven la construcción de dos desaladoras privadas para asegurarse un caudal mínimo anual de agua han dado el siguiente paso. El mes que viene empezarán a elaborar el anteproyecto de la primera instalación, que se ubicará probablemente en el Valle de Escombreras, cerca de la que ya existe y que es propiedad de ACS. Este grupo empresarial ya trabaja «al unísono» con la Comunidad de Regantes del Campo de Cartagena y el Sindicato Regantes del Trasvase Tajo-Segura (Scrats), según explica su representante José Antonio Cánovas, consejero delegado de Kernel Export.

El diseño inicial que se expuso el año pasado a las comunidades de regantes del Campo de Cartagena y del Valle del Guadalentín se ha rediseñado, con el propósito de construir dos desaladoras de 30 hectómetros cada una. Estarán preparadas para futuras ampliaciones. Antes de fin de año se decidirá la ubicación exacta, comentó Cánovas. La instalación de Escombreras está prácticamente decidida, y para la segunda planta se baraja la zona sur de Alicante, probablemente un lugar próximo a Torrevieja. En ambos casos se trata de utilizar las conducciones que ya existen para llevar el agua hasta las explotaciones.

La propuesta inicial consistió en una macro desaladora de 350 hectómetros. Luego dio paso a dos de alta capacidad de unos 50-60 hectómetros, y finalmente se apuesta por dos instalaciones de 30, acordes con la inversión que están dispuestos a afrontar los regantes por los caudales que prevén consumir. Esperan contar con financiación del Banco Europeo de Inversiones a través del Plan Juncker.

El consorcio promotor, los regantes del Campo de Cartagena y el Scrats llegan a un acuerdo, sin renunciar al Trasvase

Un paso importante

Las diecisiete empresas productoras y exportadoras que apoyan este proyecto quieren gestionar su propia producción de agua al margen de la que compren a la sociedad pública Acuamed, dependiente del Ministerio de Transición Ecológica y propietaria de las plantas de Torrevieja, Valdelentisco y Águilas.

Los promotores se reunieron días atrás con el presidente de la Comunidad de Regantes del Campo de Cartagena, Manuel Martínez, quien les trasladó el acuerdo de su asamblea de comuneros de ir hacia adelante. También hay conversaciones con los regantes de Arco Sur y los propietarios de aguas subterráneas. «Hemos dado un paso importante a nivel interno para superar las reticencias que había y ahora trabajamos todos al unísono. Los resultados de las reuniones han sido muy positivos», explicó Cánovas.

El mes que viene se pondrá manos a la obra un equipo técnico y jurídico formado por seis personas con el propósito de presentar el proyecto al Ministerio y a la Confederación Hidrográfica del Segura el verano del año que viene. Los promotores estiman que la primera desaladora puede estar construida en el año 2022, según una estimación optimista. «Este paso hay que darlo», declara José Antonio Cánovas en representación del grupo empresarial, quien advierte de que se trata de una inversión a medio y largo plazo. A la vista está de que no es fácil proyectar, construir, poner en producción y mantener una desaladora con sus conducciones y redes de almacenamiento y regulación, si se toma en consideración las que ya existen propiedad de Acuamed y de la Mancomunidad de Canales del Taibilla.

Los promotores recalcan que estas desaladoras no sustituyen al Trasvase Tajo-Segura, sino que son un complemento con el fin de garantizan el caudal mínimo imprescindible para los cultivos en situaciones de extrema sequía, como la actual. De hecho, estos productores y exportadores son usuarios del acueducto. Estiman que gestionando ellos su propia agua desalada, la tarifa les puede resultar más barata de la que ofrece Acuamed. Tampoco renunciarán a los volúmenes que les vende la sociedad estatal. Ahora los adquieren a través del decreto de sequía, pero en situación de normalidad hidrológica necesitarán firmar los respectivos convenios con Acuamed en las plantas de Torrevieja y Valdelentisco. En la desaladora de Águilas ya existe un convenio, y se amplió con 10 hectómetros que se han 'puesto a la venta' mediante concurso público.

Cánovas explicó que esperan contribuir a la regeneración del Mar Menor mezclando el agua salobre de los pozos del Campo de Cartagena con la desalación -además de la procedente del Trasvase- haciendo innecesario el uso de las desalobradoras.

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