Los regadíos pueden sufrir más restricciones si empeora la cuenca por falta de lluvias

Varios agricultores preparan un cultivo de regadío en una imagen de archivo. /P. Alonso/ AGM
Varios agricultores preparan un cultivo de regadío en una imagen de archivo. / P. Alonso/ AGM

Los cultivos tradicionales ya soportan un recorte de entre el 10% y el 33% de agua por la situación de prealerta; el suministro urbano está garantizado

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

Los regadíos que dependen del agua de la cuenca del Segura puede sufrir más restricciones por la falta de lluvias. La Junta de Gobierno de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) decidió en octubre reducir las dotaciones entre el 10% y el 33%, por lo que esta limitación se mantendrá o endurecerá si empeora le estado de prealerta en el que se encuentra la demarcación. Para los abastecimientos a la población no habrá restricciones, aunque se mantiene la recomendación a los municipios para que ahorren.

El presidente de CHS, Mario Urrea, expresó ayer su seria preocupación por la prolongada falta de lluvias. En un mes convocará a la Junta de Gobierno para «revisar si esa situación se sigue manteniendo o desgraciadamente empeora», en cuyo caso, anunció que «habría que incrementar las restricciones». Dijo que los embalses se encuentran al 30%, «lo que no es una cifra elevada». Antes de iniciar la reunión de una de las mesas sectoriales del nuevo Plan Hidrológico 2021-2027, Urrea apuntó que dicho plan incluirá 400 hectómetros cúbicos de aguas desaladas -frente a los 128 actuales- si las actuaciones del Ministerios se realizan en los plazos previstos para disponer de dicho volumen en los tres próximos años.

Apuntó que los recursos superficiales de la cuenca son 303 hectómetros de media, junto a otros 325 del trasvase, y los 400 previstos en desalación. «Tres patas de un peso repartido», dijo, a las que sumó la depuración, con unos 100 hectómetros. Apostilló que la desalación -cuando se alcance dicho volumen- «pesa casi tanto o más que las aguas superficiales, bien sean del Tajo-Segura o de los recursos de la cuenca».

Urrea señala que la Región sobrevive a partes iguales con trasvase, desalación y los pocos recursos propios

«Labor pionera»

Preguntado por si el modelo actual es sostenible ante el cambio climático, Urrea señaló que «todos somos conscientes de las amenazas que supone el cambio climático, ya constatado, lo que tenemos que hacer es adaptarnos». A su juicio, la cuenca del Segura, mediante la utilización de recursos no convencionales, «está haciendo una labor de adaptación pionera en el territorio nacional». Sobre la contaminación de plásticos en los azarbes que llegan al río Segura, el presidente de la CHS explicó que proceden de los municipios por los que circulan los azarbes de la Vega Baja y que ya se trabaja en la limpieza. «Hay que ir al origen del problema, para resolverlo entre todos».

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