Las reclamaciones al Consejo de la Transparencia se multiplican por seis

El presidente del Consejo de la Transparencia, José Molina, y la vocal Juana Pérez -izquierda-, entregan el informe anual del órgano a la presidenta de la Asamblea, Rosa Peñalver, en julio de 2017. / J. M. RODRÍGUEZ / AGM
El presidente del Consejo de la Transparencia, José Molina, y la vocal Juana Pérez -izquierda-, entregan el informe anual del órgano a la presidenta de la Asamblea, Rosa Peñalver, en julio de 2017. / J. M. RODRÍGUEZ / AGM

El órgano regional cumple tres años en los que le ha costado asentarse y con el reto de lograr las competencias para poder controlar a los ayuntamientos

Julián Mollejo
JULIÁN MOLLEJOMurcia

El Consejo de la Transparencia de la Región de Murcia cumplió tres años el pasado 30 de julio con un vigor renovado y asentado en «la normalidad», según palabras de su presidente, José Molina, lo que no es poco para un órgano que ha sostenido duras pugnas con el Gobierno regional, del que depende, y ha atravesado etapas sin medios ni personal para acometer sus funciones.

Vio la luz en una de las épocas de mayor desafecto social hacia los políticos y las instituciones públicas, con el fin de abrirlas a los ciudadanos y mejorar el control de su gestión. Sin embargo, sus comienzos fueron duros, no solo porque la ley de Transparencia que regula sus funciones es muy limitada, sino porque hasta un año después de su constitución no dispuso de oficinas ni empleados.

A pesar de todo ello, el Consejo ha conseguido abrirse paso y que los ciudadanos empiecen a reconocer su tarea. De hecho, el número de reclamaciones recibidas se ha multiplicado por seis desde su fundación, al pasar de las 13 registradas en 2015 a las 86 del pasado año, de las que medio centenar fueron resueltas. Y este 2018 esa cifra volverá a superarse, puesto que en el primer semestre se habían presentado ya más de 60.

Actuar con independencia

La mayoría de estas reclamaciones, explica José Molina, son peticiones de información que las administraciones se resisten a facilitar, aunque estén obligadas a ello. El mayor problema hasta ahora, comenta el presidente, ha sido «hacer que el Consejo funcione con independencia», lo que le ha costado polémicas y encontronazos con el Ejecutivo autónomo y «muchas interferencias». Molina recuerda que «fuimos muy combativos con resoluciones con las que apoyamos las demandas ciudadanas sobre las listas de espera de sanidad y las derivaciones a la privada».

El 56% de las reclamaciones que recibe el Consejo de la Transparencia se refieren a asuntos de la Administración regional, mientras que el Servicio Murciano de Salud está en segundo lugar como el origen del 20,2% de las demandas de información.

El tercer lugar lo ocupan los ayuntamientos, con un 17,2% de reclamaciones, lo que da una idea del deseo ciudadano de transparencia en la administración local. Sin embargo, el Consejo se ve obligado a desestimar la mayoría de ellas, ya que la actual ley no le reconoce competencias para intervenir en los consistorios, lo que constituye uno de los mayores déficits de este órgano.

Los ayuntamientos de los que proceden el mayor número de reclamaciones son, por orden de mayor a menor, Cartagena, Murcia, Mazarrón y Alhama, según los datos facilitados por el Consejo de la Transparencia.

Tras estos tres primeros años de altibajos y encontronazos, José Molina insiste en transmitir «un mensaje de esperanza». Entre sus proyectos de presente y futuro están extender en la sociedad la cultura de la transparencia, la rendición de cuentas, el gobierno abierto y la participación ciudadana, para lo que ha puesto en marcha el proyecto Iris, gracias al cual ha comenzado a impartir charlas y coloquios en las aulas de los centros educativos. Otra de las iniciativas es el desarrollo de los consejos de salud participativos y de los presupuestos municipales participativos, con el fin de que los vecinos puedan decidir el destino de determinadas inversiones locales.

El presidente del Consejo ha comenzado también a realizar encuentros con empleados públicos de las administraciones regional y local para concienciarlos e involucrarlos en la profundización de la transparencia y el gobierno abierto.

La labor desplegada hasta ahora le ha valido a Molina, además, ser invitado a intervenir en varios foros internacionales y congresos sobre la materia, como el celebrado en Marruecos en julio, y el previsto en Portugal en octubre.

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