El 112 recibe en lo que va de año más de 18.800 llamadas de broma o insultantes

Una operadora del centro de coordinación de emergencias en la sala. / f. manzanera / AGM
Una operadora del centro de coordinación de emergencias en la sala. / f. manzanera / AGM

Estos gamberros, a los que se incluye en una 'lista negra', simularon casi 90 emergencias falsas que obligaron a movilizar efectivos

Alicia Negre
ALICIA NEGRE

Más de uno considerará que es algo jocoso y se echará unas risas, pero realmente no tiene ninguna gracia. El 112 ya ha recibido en lo que va de año hasta 18.856 llamadas de broma o insultantes, de acuerdo a los datos facilitados por la Consejería de Presidencia. El teléfono único de emergencias registró, además, en estos ocho meses, 89 alertas simulando sucesos inexistentes. Falsos avisos que, sin embargo, obligaron a movilizar efectivos.

La actividad de estos gamberros supone una media de 78 llamadas diarias a un servicio que resulta crucial en caso de emergencia. Según los datos facilitados por la Consejería, el 112 recibió, en este periodo, 15.599 llamadas de broma y 3.257 insultantes. Las primeras de ellas suelen ser realizadas mayoritariamente, explican fuentes del organismo, por niños o jóvenes. En estos casos, los operadores le recuerdan a la persona que llama la importancia de mantener la línea telefónica libre para que, en el caso de que algún ciudadano tenga necesidad de solicitar ayuda al servicio, esta pueda llegar lo más rápido posible.

ALGUNOS DATOS

15.99 llamadas de broma ha recibido el servicio desde el pasado 1 de enero
Otras 3.257 fueron insultantes.
3,4%
del total de llamadas responden a la actividad de estos gamberros, según fuentes de Presidencia.

En el caso de los bromistas reincidentes, si se detecta que su llamada no responde a una situación de emergencia, el servicio traspasa esa llamada a un contestador en el que, un mensaje grabado, le recordará una y otra vez la información básica sobre el 112 y la importancia de su labor.

El segundo grupo engloba las llamadas insultantes y obscenas que, remarca la supervisora del área de atención de llamadas del 112, Pepa López Vidal, son también bastante habituales. «Hay gente que no para de llamar y que puede estar llamando toda una noche», lamenta. En ocasiones, detrás de este problema se encuentran personas con problemas psiquiátricos o de alcohol.

«Algunos pueden estar llamando toda la noche», advierte la supervisora del área de llamadas

Entre estas llamadas maliciosas figuran, además, las de aquellos ciudadanos que simulan una falsa emergencia. Una práctica muy peligrosa que entorpece el trabajo de los operadores de este servicio y que obliga a movilizar en vano recursos policiales, sanitarios, de protección civil o de bomberos. López Vidal, que lleva 18 años vinculada al 112, explica que, para detectar a estos gamberros, resulta muy útil su propia experiencia que, en ocasiones, les da la pista de que algo no encaja. «A veces les hacemos repetir la información para ver si encaja porque suele haber incoherencias», remarca. «Te dicen, por ejemplo, que están solos y oyes voces de fondo».

Los datos de estos llamantes, según explican las fuentes, se transmiten a los responsables del mantenimiento de la base de datos del servicio para que los etiqueten como autores de bromas o llamadas insultantes. Durante un tiempo, si esa persona vuelve a ponerse en contacto con el servicio, sus llamadas entrarán «por una cola diferente, de tal forma que todos los operadores sabrán, si reciben más llamadas, que habrá que tener un especial cuidado en la gestión de la información que esos números proporcionen».

López Vidal recuerda, en este punto, el caso de unos jóvenes que habían estado llamando al teléfono en tono de broma y que, horas después, alertaron de que habían sufrido un accidente de tráfico. «Si yo hubiera hecho caso del sistema podríamos no haberles hecho caso», explica, «pero algo me dijo que esa vez no era broma».

Fuentes de la Consejería explican que los autores de estas llamadas de broma suelen aburrirse al poco tiempo y abandonar su actividad. Solo en determinados casos extremos, en los que las medidas aplicadas no han sido suficientes y aún así persistían las llamadas falsas, se puso en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, lo que, remarcan las fuentes, puso fin al problema.

Hace unos años la Policía Nacional detuvo a un menor acusado de colapsar durante meses los servicios de emergencia con miles de llamadas El chico, de 14 años de edad, reconoció ser el autor de cerca de 1.200 llamadas al 112 durante un fin de semana. Su conducta la basó en una «adicción, una enfermedad» que, aseguró, no poder controlar. «Fingía todo tipo de voces», explicaron desde Emergencias. «A veces, hasta se hacía pasar por chino».

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