Reino Unido niega la extradición a EE UU de un hacker por el riesgo de suicidio

Gary McKinnon padece el síndrome de Asperger, una forma de autismo, y se teme por su vida

EFELONDRES
El británico Gary McKinnon./ S. Curry (Afp)/
El británico Gary McKinnon./ S. Curry (Afp)

El británico Gary McKinnon, reclamado por las autoridades de EE UU tras haber accedido a ordenadores del Gobierno, no será extraditado a ese país por razones humanitarias, ha anunciado la ministra de Interior, Theresa May.

McKinnon, que llevaba varios años luchando contra su extradición, es conocido como 'Solo' y es considerado el autor del mayor caso de piratería informática sufrido por el Gobierno de EE UU, donde se enfrentaba a unos sesenta años de cárcel. Sin embargo, en una declaración parlamentaria, May informó de que el Gobierno había decidido no extraditarle por razones humanitarias puesto que padece el síndrome de Asperger (una forma de autismo) y había riesgo de que pudiera suicidarse si era entregado a EE UU.

May ha asegurado que, tras recibir asesoramiento legal y revisar los informes médicos, concluyó que McKinnon está "seriamente enfermo" y su extradición es "incompatible" con sus derechos humanos, pues existiría el "riesgo de que terminara con su vida". Al mismo tiempo, la titular de Interior ha informado en la Cámara de los Comunes de que ha instado al fiscal general, Keir Starmer, a decidir si McKinnon ha de ser juzgado en el Reino Unido.

Obsesionado con los ovnis

McKinnon, que se le diagnosticó en 2008 el síndrome de Asperger, admitió haber accedido ilegalmente a 97 ordenadores gubernamentales entre febrero del 2001 y marzo del 2002, entre ellos máquinas de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), el Ejército, la Marina, el Departamento de Defensa y la Fuerza Aérea.

En una entrevista que concedió en 2006 a la cadena británica BBC, McKinnon, de 46 años y nacido en Glasgow (Escocia), aseguró que su objetivo era encontrar pruebas de la existencia de ovnis (objetos voladores no identificados). McKinnon fue detenido en 2002 pero liberado bajo ciertas condiciones al tiempo que luchaba para evitar su extradición a EE UU. En el año 2006, el entonces ministro británico del Interior laborista, John Reid, ordenó su extradición a EE UU.

A partir de entonces, el 'hacker' perdió todos los recursos presentados en la Cámara de los Lores, el Tribunal Superior y la Corte Europea de Derechos Humanos. Pero, hace dos años, un juez del Tribunal Superior de Londres dictaminó que existía riesgo de suicidio en caso de que el acusado fuera extraditado, una afirmación que secundó un equipo de psiquiatras solicitado por May.

La decisión de la titular de Interior abre la puerta a una posible reforma el sistema de extradiciones entre Reino Unido y Estados Unidos, firmado en 2003, para que, en casos similares al de McKinnon, los acusados puedan ser juzgados en suelo británico. En 2010, el Gobierno del conservador David Cameron ya anunció su voluntad de dar nuevos poderes a su Ministerio del Interior para dificultar y en caso necesario bloquear las extradiciones de ciudadanos de este país reclamados por tribunales extranjeros ya que consideraba que el actual sistema perjudicaba al Reino Unido.