Rallo cree que «no tiene sentido» que se cobre lo mismo en todas las autonomías

El decano del Colegio, Ramón Madrid, se dirige a los economistas que asistieron al acto. AGM/ EDU BOTELLA /
El decano del Colegio, Ramón Madrid, se dirige a los economistas que asistieron al acto. AGM / EDU BOTELLA /

El profesor del IE Business School, que disertó ante 300 economistas, aboga por que las comunidades puedan tener «poder de decisión» tributario para atraer inversiones

Zenón Guillén
ZENÓN GUILLÉN

«No tiene sentido que el salario sea igual en todas las comunidades autónomas, sin tener en cuenta sus economías, porque ello podría suponer para las más pobres que el salario mínimo fuera superior al salario medio». Con esa rotundidad se expresó ayer el economista y profesor del IE Business School Juan Ramón Rallo, ante la iniciativa del Gobierno para subir el Salario Mínimo Interprofesional a 900 euros. Un pronunciamiento que hizo a preguntas de los medios antes de analizar los efectos de la crisis en su conferencia sobre 'Lehman Brothers, diez años después', que impartió ante casi 300 colegiados con motivo del acto del II Día del Economista.

En su opinión, esa iniciativa podría tener efectos «muy negativos», ya que podría provocar «despidos forzosos, sustitución del personal menos cualificado o reducciones de las jornadas laborales», por lo que calificó la medida de «propaganda de las buenas intenciones».

Rallo sí reconoció a 'La Verdad' que «aunque es cierto que la recuperación económica existente no se está notando en los salarios, eso no significa que se esté trasladando al mercado de trabajo». Y es que «solo cuando se está cerca del pleno empleo, algo de lo que aún estamos lejos, es cuando los salarios suben, ya que los empresarios se ven obligados a invertir en mejoras de la productividad», añadió.

En relación a los problemas de financiación que sufren las comunidades, particularmente la Región, apuntó que hay una «cierta trampa» con el modelo actual de que las comunidades más ricas aporten más dinero. En su opinión, para lograr un mayor crecimiento, «las autonomías pobres deberían tener mayor poder de decisión en el régimen tributario y poder así diferenciarse y atraer inversiones», ya que en la actualidad «son rehenes de las aportaciones que reciben».

Asimismo, Rallo se refirió al problema del agua, advirtiendo de que «se produce una lucha de intereses políticos» que priman sobre los económicos «para ver quién me da más votos para hacer una u otra política». Según él, «este Gobierno parece que quiere descansar más sobre los votos de regiones que son contrarias a los trasvases, sacrificando un sector económico pujante, como es el agrícola en Murcia».

En su opinión, la política «lógica» respecto al agua es «ponerla en el mercado» y permitir que las regiones con exceso de agua la vendan a las que tienen déficit, «porque con los bienes que se comercian no se genera conflicto alguno».

 

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