Isabel Tovar: «No puede ser que un medicamento cueste lo mismo que una chuchería; tiene que tener un valor añadido»

Isabel Tovar, en la farmacia que regenta en Camposol, en Mazarrón. / VICENTE VICÉNS / AGM
Isabel Tovar, en la farmacia que regenta en Camposol, en Mazarrón. / VICENTE VICÉNS / AGM

Isabel Tovar Zapata, presidenta del Colegio de Farmacéuticos de la Región: «Hay algunos problemas de suministro, pero no desabastecimiento como tal»

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRA

Isabel Tovar llegó a la presidencia del Colegio de Farmacéuticos en 2015 después de una larga trayectoria en La Arrixaca, donde fue jefa de sección de Análisis Clínicos. Especializada también en Bioquímica clínica, preside la Academia de Farmacia Santa María de España. El desarrollo de la receta electrónica y los problemas de suministro de algunos medicamentos son algunos de los asuntos que la ocupan al frente de la institución colegial.

-Médicos y farmacéuticos advierten de un problema creciente de desabastecimiento. Lo hemos visto especialmente en las últimas semanas, con numerosos medicamentos. ¿A qué se debe esta situación?

-El desabastecimiento como tal se produce cuando hay un vacío terapéutico, es decir, cuando un fármaco no se puede sustituir por otro. Realmente, lo que tenemos a veces con algunos fármacos son problemas de suministro. Se ha hablado muchísimo, por ejemplo, del Adiro, que se utiliza como antiagregante plaquetario. Lo que ha ocurrido es que la fábrica donde se produce, en Leverkusen (Alemania), está en obras, con lo que ha bajado la producción y naturalmente no llega a todos. Con el Adalat Oros (un antihipertensivo) también ha habido un problema de suministro y se ha solucionado. Caso distinto sería el Apocad, un antiarrítmico que realmente tiene un estrecho margen terapéutico. Ahí la sustitución no la puede hacer el farmacéutico, no es automática. El paciente tiene que volver al médico a que le prescriba de nuevo.

-Sin caer en alarmismos, porque en la mayoría de los casos los fármacos se pueden sustituir por genéricos o equivalentes, hay profesionales que advierten de que, si a un enfermo crónico y de edad avanzada se le está cambiando continuamente el medicamento, puede haber problemas de adherencia.

-Eso es cierto, porque además las personas de una determina edad están acostumbradas a su cápsula blanca y azul, o roja, y les cuesta trabajo coger el ritmo del tratamiento cuando se sustituye. Pero también tenemos que acostumbrarnos. La política de genéricos que tenemos, que estamos obligados a llevar, y la prescripción por principio activo, nos hace que de alguna manera tengamos que estar preparados. El farmacéutico tiene que estar preparado para indicarle a esos pacientes que no se preocupen, que les va a ir bien porque el tratamiento es el mismo. El acompañamiento del farmacéutico es muy importante para la adherencia.

«Países como Alemania o Reino Unido tienen precios mucho mayores. Es posible que algunos laboratorios digan: 'Oye, pues si tengo poco que ofrecer, me voy a este otro sitio que lo paga más caro'»

-Ha hecho referencia a los genéricos y a la prescripción por principio activo. ¿Quiere decir que hay alguna relación entre los problemas de suministro y las políticas de precios bajos en el sistema nacional de salud? Hay quien sospecha que a la industria le interesa menos el mercado español que otros mercados donde obtiene más beneficios.

-Un medicamento tiene que tener un valor añadido por encima de su costo, por el hecho de que va a solucionar un problema de salud. No puede ser que un envase de atorvastatina (para controlar el colesterol) con 28 comprimidos para un mes cueste lo mismo que una chuchería. No puede ser. Otros países, como Alemania o Reino Unido, tienen unos precios mucho mayores. Probablemente, hay algunos laboratorios que digan: 'Oye, si tengo poco para ofrecer, me voy a este otro sitio que me lo va a pagar más caro'.

-Farmaindustria niega que los problemas de suministro se deban a la actuación de los laboratorios, y apunta a la existencia de un comercio paralelo por parte de las distribuidoras, que estarían derivando a otros mercados más suculentos parte del 'stock' destinado en principio a España.

-A eso deben contestar las distribuidoras. En otros momentos sí que ha habido algún problema con la distribución, pero yo creo que en este momento las cosas se están clarificando bastante y quiero pensar que no hay ningún tipo de problema.

-Hablando de precios, los medicamentos innovadores, como los biológicos, son cada vez más caros. ¿Son sostenibles estos precios para el sistema, los pacientes y la sociedad?

-Esto es un poco complejo. Poner un medicamento en el mercado lleva por lo menos 20 o 30 años de investigación y desarrollo, hasta llegar a conseguir una molécula que sea innovadora. Ahora tenemos los biofármacos muy en boga. Por ejemplo, la insulina. Utilizan una tecnología muy distinta a la convencional de los fármacos de síntesis química. Cuando caduca la patente, por estar ya diez años en el mercado, los precios bajan, y aparecen unos medicamentos nuevos que se llaman biosimilares. Los precios bajan entre un 30% y un 40%, lo que ya resulta más sostenible para el sistema.

«No creo que haya pacientes que dejen de tomar los medicamentos que necesitan [por no poder pagarlos]»

-En este problema hay quien pone el acento en los recortes presupuestarios de la Administración. Pero también hay quien denuncia los márgenes comerciales de las farmacéuticas y el sistema de patentes. Hay organizaciones de profesionales y pacientes que aseguran que la industria intenta alargar las patentes de forma injustificada, o presenta nuevos fármacos con elevadísimos incrementos de precio que aportan apenas pequeños cambios con respecto a los anteriores. ¿Quién tiene más responsabilidad en el problema del acceso a los medicamentos caros, la Administración o la industria?

-Es muy complejo, porque cada uno tiene su parcela y lo más fácil es echarle la culpa al de al lado. Creo que todos tendremos que pensar que el panorama terapéutico ha cambiado, que como he dicho antes las enfermedades se abordan de una manera distinta, con estos tratamientos biológicos que van hacia la medicina personalizada, y hay que facilitar la accesibilidad a esos medicamentos. Me consta que la administración central y sobre todo las autonómicas hacen muchísimo esfuerzo, porque cuando tienes delante a un paciente, el clínico quiere poder poner el mejor tratamiento para obtener los mejores resultados. Se han ideado algunas fórmulas de financiación distintas a lo que ahora mismo tenemos, pero más bien de forma experimental. Por ejemplo, en función de los resultados en salud. Incluso también se pagan multas, entre comillas, cuando el resultado de esos tratamientos es negativo.

-Antes advertía del bajo precio de algunos medicamentos en las farmacias, pero también hay pacientes que los necesitan con rentas muy bajas. Según el barómetro sanitario, en torno al 4,7% de la población manifiesta tener problemas para comprar sus medicamentos, o incluso renuncia a ellos por no poder pagarlos. ¿En las farmacias se encuentran con estas situaciones?

-Hay de todo. Centrándonos en los pensionistas, ahora se ha racionalizado bastante el consumo. Igual que antes se lo llevaban todo, ahora si en casa les queda paracetamol, te dicen que no se lo des. Pero creo que nunca dejan de tomar el medicamento que saben que es necesario para su insuficiencia cardiaca, para un problema neurológico... Esos medicamentos no los dejan de tomar. Creo que la receta electrónica ha ayudado mucho a esta racionalización del gasto. Las rentas muy pequeñas pagan muy poco, incluso hay personas con dificultades que no pagan nada.

«Lo ideal sería que todos los medicamentos homeopáticos tuvieran indicación terapéutica»

-La ministra anunció la semana pasada, en una entrevista en 'La Verdad', que se eliminará el copago para las rentas inferiores a 9.000 o 10.000 euros brutos anuales, tanto para los pensionistas como la población activa. ¿Qué le parece esta medida?

-Estaremos siempre a favor de cualquier medida que facilite el acceso de los ciudadanos a la prestación farmacéutica. Sin olvidar que todos -Administración, profesionales y sociedad- tenemos la obligación de hacer sostenible nuestro sistema de salud que, según los últimos estudios, es el mejor de Europa y el quinto del mundo. En este sentido, nos parecen muy adecuadas las políticas para eliminar el tope del copago, para que una vez el pensionista llega al tope mensual (fijado en 8 o 18 euros, dependiendo de la renta) deje de pagar.

-Pero Murcia es prácticamente la única comunidad en que los pensionistas siguen pagando por sus medicamentos una vez llegan a ese tope. ¿Por qué?

-Hay algunos problemas de índole técnico. Ahora mismo, el porcentaje de receta electrónica en la Región está en un 62% o 63%. Dejar de pagar cuando se llega al tope es muy fácil en el caso de aquellos pacientes con receta electrónica, porque el sistema lleva la cuenta de lo que van pagando. Pero el resto es todavía receta en papel, normalmente informatizada pero no electrónica. En las farmacias hay que hacer unos procesos con esas recetas para que puedan contabilizarse a la hora de calcular los topes. Eso parece muy fácil, pero hay que leer como tres o cuatro códigos de barras con el lector, y hay que hacerlo en el momento de la dispensación, no se puede hacer después. Eso lo complica mucho si tienes a otros pacientes esperando. Nosotros estamos encantados de hacerlo, pero se precisa que por parte del Servicio Murciano de Salud se incremente el porcentaje de receta electrónica, porque sería bueno para todos.

«No creo que haya pacientes que dejen de tomar los medicamentos que necesitan [por no poder pagarlos]»

-El problema es que Murcia está a la cola en receta electrónica.

-Ahí está. Mientras en otros sitios la receta electrónica ya supone prácticamente el noventa y tantos por ciento, casi el cien por cien, nosotros estamos en el 62% estancados desde hace mucho tiempo. Hay que salir de ahí. Lo hemos hablado con el SMS, nos consta que están trabajando muchísimo. Tenemos que incrementar la receta electrónica y también el visado electrónico. Nos falta pegar un pequeño empujón.

-Dos mil ocho productos homeopáticos han pasado el primer filtro para seguir vendiéndose en farmacias. Ahora tendrán que solicitar autorización al Ministerio. ¿Se han quedado fuera muchos productos en esta primera criba, o no tantos?

- Si los números no me bailan, había alrededor de unos 6.000 o 7.000 productos. Creo que esta situación que tenemos ahora mismo va a beneficiar a la homeopatía, porque va a ayudar a clarificar el problema que hay con la desconfianza por parte de algunos, y la confianza enorme que tienen otros pacientes. Ahora [los fabricantes de] estos 2.008 productos tienen que presentar la documentación según los requerimientos de la Agencia Española del Medicamento. Quienes no presenten todos esos requerimientos evidentemente se quedarán fuera. Así que se quedarán los que deban de estar.

«La Real Academia de Farmacia publicó un informe que echaba totalmente por tierra la homeopatía. Desde el Colegio y el resto de academias no lo compartimos»

-Pero no se va a requerir que tengan indicación terapéutica. Se aceptará la venta de productos homeopáticos que no especifiquen para qué sirven porque no hay evidencia de que sirvan para algo.

-Lo ideal sería que pudieran tener todos indicación terapéutica.

-Sí, pero de 2.008 productos, solo han presentado indicación terapéutica una docena.

-Es posible que se aprueben sin indicación terapéutica, algo parecido ha pasado con el arándano y las proantocianidinas. Estaba registrado como producto sanitario y se usaba sobre todo para el tratamiento de la cistitis, pero ahora se va a considerar complemento alimentario, que tiene menos requerimientos. Pero eso no quiere decir que no se vaya a seguir utilizando, es muy efectivo.

-Pero estos productos homeopáticos no van a ser vendidos como complementos, sino como medicamentos homeopáticos. ¿Cómo se puede justificar que se venda como medicamento un producto cuando el propio fabricante admite que no hay evidencia de que sirva para algo?

-Hoy por hoy, los productos homeopáticos están dentro de un grupo donde también están las vacunas y algunos otros, los medicamentos especiales. Una vez que se haga esta criba de los medicamentos homeopáticos, quizá habría que hacer una subdivisión entre los que tengan indicación terapéutica y los que no, porque lo cierto es que normalmente un medicamento tiene que tener una indicación. Eso lo comparto, que hagan estudios para demostrar su indicación. A lo mejor con esta nueva criba de alguna manera se clarifica.

«Mientras en otras regiones la receta electrónica supone ya casi el 100%, aquí estamos estancados desde hace mucho tiempo en el 62%»

-¿Considera la homeopatía una pseudoterapia? Como tal la clasifican tanto el Ministerio como la Organización Médica Colegial y la Real Academia de Farmacia.

-La Real Academia de Farmacia publicó un informe que echaba por tierra totalmente la homeopatía. Eso, tanto desde el Colegio como desde el resto de academias tampoco lo compartíamos. Porque lo cierto y verdad es que la ley, vuelvo a remitirme a la ley, lo considera medicamento, medicamento homeopático. Creo que el camino iniciado es el bueno. Es posible que haya que legislar esos aspectos. Lo ideal es que tengan su indicación, con sus ensayos clínicos bien hechos, de forma que conozcamos sus limitaciones y sus reacciones adversas.

-Pero si establecemos esos parámetros de ensayos clínicos y demostración de eficacia no se podría vender ningún producto homeopático, porque de acuerdo al consenso científico no se ha probado su eficacia.

-Yo esto lo he hablado con homeópatas y te dicen que sí que los hay (ensayos clínicos). Les digo que hay que manifestarlos, ponerlos en valor y demostrarlos a la comunidad científica.

-¿Cómo van a demostrar que una ultradilución de una ultradilución de un compuesto tiene eficacia? ¿Qué base científica tiene eso? Ustedes, los farmacéuticos, son una profesión científica.

-Esta conversación la he tenido con un homeópata muy reputado a nivel nacional. Parece ser, y digo parece ser, que aparte de la memoria [del agua, en la que quedaría el rastro del componente ultradiluido] hay, dicen, algún componente más que se establece en el estudio del paciente cuando lo tienes delante. Es decir que no es solo la dispensación del medicamento homeopático, sino ese medicamento de acuerdo con las características personales del paciente. En la medicina convencional está el ojo clínico del médico, que cuando ve a un paciente sabe que esto o lo otro le irá de una manera u otra.

-Todo esto suena a esoterismo.

-No, no, tienen unos protocolos que ellos utilizan. Todo esto ha cambiado muchísimo, la Universidad de Murcia hacía una especialización, un máster, que luego se eliminó. Zaragoza también. Lo que quiero decir es que todo esto va a cambiar, se van a quedar los medicamentos que realmente sirvan para algo o si no desaparecerán. Estoy deseando que así sea.

 

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