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Juan Manuel González, José María González y José Vives, esta semana en un jardín de Murcia. Ros Caval / AGM | Vídeo: Lía Guillén

La vida (y el sexo) después del cáncer de próstata: «Hay que hablar abiertamente, y no tener miedo»

El estigma de la disfunción eréctil ha acompañado durante mucho tiempo a los pacientes que afrontan esta enfermedad, pero ha llegado el momento de la visibilidad: «La sexualidad no termina con los tratamientos»

Domingo, 9 de noviembre 2025, 07:34

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Juan Manuel González, profesor de Economía en un instituto de Molina de Segura, acababa de cumplir 50 años cuando su mujer, enfermera, le recomendó que se pasase por su médico para solicitar una prueba PSA. «Siempre había tenido cierta urgencia en orinar, y quizá esa sensación se había agravado en los últimos tiempos, pero no le había dado importancia», cuenta. Para su sorpresa, los niveles de antígeno prostático específico (que es lo que mide la PSA) estaban disparados. «Lo primero que pensé es que era un error. Luego, que sería otra cosa, pero no cáncer».

Pero en las sucesivas analíticas, la cifra «subía y subía». Hasta que una biopsia, «a punto de cumplir los 51», determinó que tenía un tumor maligno. El 'shock', ante una noticia así, es inevitable. «Traté de no leer nada, de no buscar por internet, pero al final lo haces, y lo que lees es todo malo». Juan Manuel sabía a lo que se enfrentaba, y optó por seguir dando sus clases y corrigiendo exámenes hasta el último momento. «Me centré en mi trabajo y el día de la operación cogí mi maleta y me fui al hospital como quien se va al hotel. Me tomé la baja estando ya hospitalizado», relata.

Le intervinieron en La Arrixaca mediante el robot Da Vinci. Pasó por una prostatectomía radical, con la extirpación de la próstata, de las glándulas seminales y de los ganglios linfáticos pélvicos cercanos. «La operación duró cinco horas, y la recuperación fue muy dura. No podía casi andar, tenía un fuerte dolor en la pierna y se me inflamó la barriga. Pasé un mes muy malo», resume Juan Manuel. A partir de ahí empezó a notarse mejor, pero a los meses los niveles de PSA volvieron a subir. Al poco, tuvo que pasar por radioterapia.

El cáncer de próstata

Es el tumor más frecuente en varones y constituye la tercera causa de mortalidad por cáncer en hombres, solo por detrás del cáncer de pulmón y el colorrectal.

Ductos

eyaculatorios

Uretra

Recto

Próstata

Escroto

Testículos

Pene

Próstata

Los síntomas

Urgencia miccional

Imperiosidad de orinar que puede ir acompañada de pérdida involuntaria de la orina Aumento de la frecuencia de orinar, tanto por el día como por la noche (nicturia).

Disuria

Dolor y escozor durante la micción (micción dolorosa). Retardo en el inicio de la micción y disminución de la fuerza del chorro miccional o intermitencia de este. En ocasiones la uretra se obstruye por el tumor y aparece retención urinaria (obstrucción).

Goteo post miccional

Sensación de vaciamiento

incompleto de la vejiga

Hematuria

Sangre en la orina.

Hemospermia

Sangre en el semen.

Muchos de estos síntomas pueden estar relacionados también con la hipertrofia benigna de próstata. Es decir, padecer estos problemas en edades avanzadas no implica sufrir una enfermedad grave.

El diagnóstico

Tacto rectal

Pruebas PSA

Existen distintas pruebas para detectar el cáncer de próstata a tiempo, pero las más importantes son el tacto rectal y la prueba PSA.

Esta última mide los niveles en sangre de una proteína (antígeno prostático específico) producida por la próstata.

Los tratamientos

Como ocurre en la mayoría de los tumores, es multidisciplinar y personalizado. Dependerá de la estadificación del cáncer y de la evaluación del riesgo. La cirugía y la radioterapia son los principales tratamientos.

Cirugía

Radioterapia

Las secuelas

Las complicaciones potenciales de una prostatectomía radical incluyen

Incontinencia: Puede tratarse con rehabilitación y medicamentos que ayudan a controlar mejor la orina. Sin embargo, en ocasiones es preciso realizar alguna intervención quirúrgica, e incluso llegar a implantar un esfínter urinario artificial alrededor de la uretra, con muy buenos resultados.

Pérdida de función sexual: se puede tratar con medicamentos,

inyecciones intracavernosas, bombas de vacío o la colocación de una prótesis de pene.

Fuente: Asociación Española contra el Cáncer (AECC)

El cáncer de próstata

Es el tumor más frecuente en varones y constituye la tercera causa de mortalidad por cáncer en hombres, solo por detrás del cáncer de pulmón y el colorrectal.

Ductos

eyaculatorios

Uretra

Recto

Próstata

Escroto

Testículos

Pene

Próstata

Los síntomas

Urgencia miccional

Imperiosidad de orinar que puede ir acompañada de pérdida involuntaria de la orina Aumento de la frecuencia de orinar, tanto por el día como por la noche (nicturia).

Disuria

Dolor y escozor durante la micción (micción dolorosa). Retardo en el inicio de la micción y disminución de la fuerza del chorro miccional o intermitencia de este. En ocasiones la uretra se obstruye por el tumor y aparece retención urinaria (obstrucción).

Goteo post miccional

Sensación de vaciamiento

incompleto de la vejiga

Hematuria

Sangre en la orina.

Hemospermia

Sangre en el semen.

Muchos de estos síntomas pueden estar relacionados también con la hipertrofia benigna de próstata. Es decir, padecer estos problemas en edades avanzadas no implica sufrir una enfermedad grave.

El diagnóstico

Tacto rectal

Pruebas PSA

Existen distintas pruebas para detectar el cáncer de próstata a tiempo, pero las más importantes son el tacto rectal y la prueba PSA.

Esta última mide los niveles en sangre de una proteína (antígeno prostático específico) producida por la próstata.

Los tratamientos

Como ocurre en la mayoría de los tumores, es multidisciplinar y personalizado. Dependerá de la estadificación del cáncer y de la evaluación del riesgo. La cirugía y la radioterapia son los principales tratamientos.

Cirugía

Radioterapia

Las secuelas

Las complicaciones potenciales de una prostatectomía radical incluyen

Incontinencia: Puede tratarse con rehabilitación y medicamentos que ayudan a controlar mejor la orina. Sin embargo, en ocasiones es preciso realizar alguna intervención quirúrgica, e incluso llegar a implantar un esfínter urinario artificial alrededor de la uretra, con muy buenos resultados.

Pérdida de función sexual: se puede tratar con medicamentos,

inyecciones intracavernosas, bombas de vacío o la colocación de una prótesis de pene.

Fuente: Asociación Española contra el Cáncer (AECC)

El cáncer de próstata

Es el tumor más frecuente en varones y

constituye la tercera causa de mortalidad por cáncer en hombres, solo por detrás del cáncer de pulmón y el colorrectal.

Ductos

eyaculatorios

Uretra

Recto

Próstata

Escroto

Testículos

Pene

Los síntomas

Urgencia miccional

Disuria

Dolor y escozor durante la micción (micción dolorosa). Retardo en el inicio de la micción y disminución de la fuerza del chorro miccional o intermitencia de este. En ocasiones la uretra se obstruye por el tumor y aparece retención urinaria (obstrucción).

Imperiosidad de orinar que puede ir acompañada de pérdida involuntaria de la orina Aumento de la frecuencia de orinar, tanto por el día como por la noche (nicturia).

Muchos de estos síntomas pueden estar relacionados también con la hipertrofia benigna de próstata. Es decir, padecer estos problemas en edades avanzadas no implica sufrir una enfermedad grave.

Goteo post miccional

Sensación de vaciamiento

incompleto de la vejiga

Hematuria

Sangre en la orina.

Hemospermia

Sangre en el semen.

Los tratamientos

El diagnóstico

Como ocurre en la mayoría de los tumores, es multidisciplinar y personalizado. Dependerá de la estadificación del cáncer y de la evaluación del riesgo. La cirugía y la radioterapia son los principales tratamientos.

Tacto rectal

Pruebas PSA

Existen distintas pruebas para detectar el cáncer de próstata a tiempo, pero las más importantes son el tacto rectal y la prueba PSA.

Esta última mide los niveles en sangre de una proteína (antígeno prostático específico) producida por la próstata.

Cirugía

Radioterapia

Las secuelas

Las complicaciones potenciales de una prostatectomía radical incluyen

Incontinencia: Puede tratarse con rehabilitación y medicamentos que ayudan a controlar mejor la orina. Sin embargo, en ocasiones es preciso realizar alguna intervención quirúrgica, e incluso llegar a implantar un esfínter urinario artificial alrededor de la uretra, con muy buenos resultados.

Pérdida de función sexual: se puede tratar con medicamentos,

inyecciones intracavernosas, bombas de vacío o la colocación de una

prótesis de pene.

Fuente: Asociación Española contra el Cáncer (AECC)

El cáncer de próstata

Ductos

eyaculatorios

Es el tumor más frecuente en varones y

constituye la tercera causa de mortalidad por cáncer en hombres, solo por detrás del cáncer de pulmón y el colorrectal.

Uretra

Recto

Próstata

Escroto

Testículos

Pene

Los síntomas

Urgencia miccional

Disuria

Goteo post miccional

Dolor y escozor durante la micción (micción dolorosa). Retardo en el inicio de la micción y disminución de la fuerza del chorro miccional o intermitencia de este. En ocasiones la uretra se obstruye por el tumor y aparece retención urinaria (obstrucción).

Sensación de vaciamiento

incompleto de la vejiga

Imperiosidad de orinar que puede ir acompañada de pérdida involuntaria de la orina Aumento de la frecuencia de orinar, tanto por el día como por la noche (nicturia).

Hematuria

Sangre en la orina.

Hemospermia

Sangre en el semen.

Muchos de estos síntomas pueden estar relacionados también con la hipertrofia benigna de próstata. Es decir, padecer estos problemas en edades avanzadas no implica sufrir una enfermedad grave.

El diagnóstico

Las secuelas

Los tratamientos

Las complicaciones potenciales de una prostatectomía radical incluyen

Como ocurre en la mayoría de los tumores, es multidisciplinar y personalizado. Dependerá de la estadificación del cáncer y de la evaluación del riesgo. La cirugía y la radioterapia son los principales tratamientos.

Tacto rectal

Existen distintas pruebas para detectar el cáncer de próstata a

tiempo, pero las más importantes son el tacto rectal y la prueba PSA.

Esta última mide los niveles en sangre de una proteína

(antígeno prostático específico) producida por la próstata.

Incontinencia: Puede tratarse con rehabilitación y medicamentos que ayudan a controlar mejor la orina. Sin embargo, en ocasiones es preciso realizar alguna intervención quirúrgica, e incluso llegar a implantar un esfínter urinario artificial alrededor de la uretra, con muy buenos resultados.

Pruebas PSA

Pérdida de función sexual: se puede tratar con medicamentos,

inyecciones intracavernosas, bombas de vacío o la colocación de una

prótesis de pene.

Cirugía

Radioterapia

Fuente: Asociación Española contra el Cáncer (AECC)

Las secuelas

Han pasado ya más de dos años de todo aquello, y Juan Manuel ha podido recuperar su vida. Ha vuelto al aula, se encuentra bien físicamente y disfruta cuando puede de su bicicleta de montaña. Pero la extirpación radical de próstata le ha dejado secuelas. Los nervios que rodean este órgano son esenciales para el control de la orina y para mantener la erección. Al eliminarlos, se producen problemas de incontinencia que, no obstante, suelen resolverse con rehabilitación y medicación. El abordaje de la disfunción eréctil es más complejo. Y todavía más si tras la cirugía llega la radioterapia.

«Después de la operación, a los meses, noté que iba mejor, pero con la 'radio' la recuperación ya no ha sido igual». Juan Manuel ha tenido que aprender a vivir la sexualidad de otra manera. En buena medida lo ha conseguido gracias al apoyo de su mujer. «Llevamos juntos desde muy jóvenes, desde que teníamos 20 años», cuenta. «La excitación decae, pero el placer lo sigues teniendo, y hay muchas cosas que se pueden hacer. Hay además medicación que, aunque ya no hace el mismo efecto, ayuda».

José María González, José Vives y Juan Manuel González. Ros Caval / AGM

Las secuelas del cáncer de próstata han sido tradicionalmente un tabú para muchos hombres. Si las mujeres con cáncer de mama llevan años visibilizándose, los varones no han empezado a hacerlo hasta hace bien poco, y detrás de estos miedos están en parte los estigmas relacionados con una construcción cultural de la masculinidad dañina para los propios hombres.

Mirándose en el espejo del movimiento social que ha reivindicado una mejor atención al cáncer de mama, un grupo de pacientes y urólogos puso en marcha hace varios años la Asociación de Cáncer de Próstata (Ancap). Hoy hay cerca de 250 socios. Juan Manuel González es uno de ellos. «Sigue habiendo tabúes, pero la labor de organizaciones como Ancap es muy importante. Aquí encuentras a muchas personas que están pasando por lo mismo. Te dan consejo, te cuentan cómo gestionan ellos este proceso. Encuentras mucho cariño y apoyo para asumir la realidad».

Los datos

Casos de cáncer de próstata

en la Región de Murcia

2024

124

975

casos por cada

100.000

varones

nuevos casos

150

fallecimientos

19

fallecidos

por cada

100.000

varones

El 66% de los pacientes

tenían más de 65 años.

Factores de riesgo

La probabilidad de padecerlo aumenta rápidamente después de los 50 años.

Se estima que un 10% de los casos de cáncer de próstata pueden presentar un componente hereditario.

A diferencia de otros tumores, no hay una relación tan clara con la dieta, el tabaco o la obesidad.

Fuente: Asociación Española contra el Cáncer (AECC)

Los datos

Casos de cáncer de próstata

en la Región de Murcia

2024

124

975

casos por cada

100.000

varones

nuevos casos

150

fallecimientos

19

fallecidos

por cada

100.000

varones

El 66% de los pacientes

tenían más de 65 años.

Factores de riesgo

La probabilidad de padecerlo aumenta rápidamente después de los 50 años.

Se estima que un 10% de los casos de cáncer de próstata pueden presentar un componente hereditario.

A diferencia de otros tumores, no hay una relación tan clara con la dieta, el tabaco o la obesidad.

Fuente: Asociación Española contra el Cáncer (AECC)

Los datos

Casos de cáncer de próstata en la Región de Murcia. 2024

124

975

casos por cada

100.000

varones

nuevos casos

El 66% de los pacientes tenían más de 65 años.

150

fallecimientos

19

fallecidos por cada

100.000

varones

Factores de riesgo

La probabilidad de padecerlo aumenta rápidamente después de los 50 años.

A diferencia de otros tumores, no hay una relación tan clara con la dieta, el tabaco o la obesidad.

Se estima que un 10% de los casos de cáncer de próstata pueden presentar un componente hereditario.

Fuente: Asociación Española contra el Cáncer (AECC)

Factores de riesgo

Los datos

Casos de cáncer de próstata en la Región de Murcia. 2024

La probabilidad de padecerlo aumenta rápidamente después de los 50 años.

124

975

casos por cada

100.000

varones

nuevos casos

A diferencia de otros tumores, no hay una relación tan clara con la dieta, el tabaco o la obesidad.

El 66% de los pacientes tenían más de 65 años.

150

fallecimientos

Se estima que un 10% de los casos de cáncer de próstata pueden presentar un componente hereditario.

19

fallecidos por cada

100.000

varones

Fuente: Asociación Española contra el Cáncer (AECC)

Voluntario al teléfono

José María González Savater, de 71 años, es compañero de Juan Manuel en Ancap. Su implicación con este proyecto le ha llevado a ser voluntario. Atiende el teléfono varias veces a la semana, ofreciendo información y tendiendo la mano a quien lo necesite. «Cuesta mucho que los hombres den el paso. La gente llama, quiere informarse, pero cuesta. De cada diez, se asocian dos». Detrás de estas reticencias hay miedos y estigmas interiorizados. «Hay quienes no quieren que se sepa que están operados de cáncer de próstata; lo consideran una castración y creen que eso les quita hombría. Son pocos los que se abren a decir: he pasado por esto y tengo disfunción eréctil. Por supuesto, cada uno es libre, pero creo que es un error. Yo lo que les digo es que seguimos siendo igual de hombres con o sin próstata», reflexiona.

«Hay quien no quiere que se sepa que está operado de cáncer. Lo viven como una castración, creen que les quita la hombría. Yo les digo que seguimos siendo igual de hombres con o sin próstata, y que estamos vivos. Es muy importante la visibilidad»

José María González Savater

Administrativo jubilado

Foto: Ros Caval / AGM | Vídeo: Lía Guillén

Estos temores y prejuicios suelen aparecer desde el diagnóstico, un momento que, inevitablemente, está rodeado de incertidumbre. Por eso, lo primero que hay que aclarar es que pasar por un cáncer de próstata no implica necesariamente que se vayan a tener que afrontar estas complicaciones. Dependiendo de la localización y el estadio del tumor se optará por unas u otras opciones terapéuticas. Cuando el cáncer es de bajo riesgo, «simplemente lo sigues con biopsias periódicas y el marcador prostático, sin intervenir», explica Pablo Guzmán, jefe de Urología de La Arrixaca.

Si es necesario operar, «los avances tecnológicos permiten a día de hoy minimizar los efectos secundarios», subraya el experto. Con el robot Da Vinci, la próstata se extrae con precisión milimétrica, de forma que en muchos casos se pueden preservar «los haces neurovasculares». Es decir, los nervios que rodean la próstata y que son esenciales para la respuesta eréctil. Si esta zona no se ve afectada por la cirugía, «podemos llegar a un 70% de conservación de la erección», explica Pablo Guzmán. En cuanto a los problemas de incontinencia, «se han reducido mucho con el robot».

Sin embargo, en ocasiones es necesario que la prostatectomía sea radical, e incluya la extirpación de los ganglios linfáticos de la zona. Aquí la recuperación de la erección es mucho más difícil. Los pacientes cuentan con la ayuda de fármacos orales, o por inyección. También hay prótesis de pene.

La detección a tiempo es importante para reducir los riesgos de secuelas. Precisamente con la idea de concienciar y prevenir, Ancap se suma este mes de noviembre al 'Movember', un movimiento mundial que busca promover la salud masculina y que tiene el bigote como emblema.

En vigilancia activa

A José Vives Peñalver, un funcionario de la Comunidad jubilado, el cáncer se lo diagnosticaron de forma precoz. «Yo he trabajado en un laboratorio de higiene ambiental y siempre he tenido muy en cuenta la prevención, así que cuando cumplí los 50 me hice mi PSA. Todo estaba normal, y me fui haciendo la prueba periódicamente. Hasta que una vez, recién llegado de un viaje a Cabo Verde, me salieron niveles elevados. Cada vez iba a más, y entré en vigilancia activa en Urología de La Arrixaca», narra. Esto significa que tenía un tumor localizado y controlado, que durante cerca de una década no representó un riesgo alto. Hasta que el pronóstico cambió y hubo que operar. «Siempre he confiado en la sanidad pública. Me puse en las manos de los médicos y me decía: cuando me toque cirugía, ya me lo dirán. Si estás pensando en lo malo que va a venir, no disfrutas lo bueno que tienes hoy. Ni antes ni después de la operación he dejado de hacer mi vida: deporte, relacionarme, ir a cenar con los amigos. No paro en casa», cuenta José.

«Yo no he dejado de hacer mi vida; hago deporte, me relaciono; no paro en casa. Si estás pensando en lo malo que puede venir, no disfrutas de lo que tienes hoy. También sigue habiendo relaciones íntimas, de pareja, aunque el sexo sea distinto»

José Vives Peñalver

Funcionario jubilado

Foto: Ros Caval / AGM | Vídeo: Lía Guillén

Recientemente ha pasado, sin embargo, «por un pequeño bajón». La intervención fue bien, pero sus niveles de PSA han subido. Así que está pendiente de una resonancia que le harán en diciembre. Afronta la incertidumbre con la confianza intacta en sus médicos y en el sistema sanitario.

José Vives asume además con naturalidad el impacto que ha supuesto el cáncer sobre su vida sexual. «Mi mujer ha sido para mí un pilar fundamental, y lo sigue siendo: ha estado ahí cuidándome, apoyándome, aconsejándome. Sin penetración sigue habiendo vida íntima y de pareja».

Es la misma actitud que le llevó a la boda de una sobrina cuatro meses después de la operación, cuando «aún tenía incontinencia a tope». «Me llevé una docena de pañales y si me bebía una cerveza me iba al baño», cuenta.

«Hay gente muy tocada»

Pero no todo el mundo afronta el cáncer de la misma manera. Lo sabe bien José María González, por sus horas acumuladas atendiendo el teléfono de Ancap. «Hay gente que queda muy tocada, precisamente por el tema de la disfunción eréctil. A algunas personas les he tenido que recomendar ayuda profesional. Llaman con cuadros depresivos y alguno hasta pensando en el suicidio», advierte.

«Como hombre, no se acepta que no vas a tener relaciones con erecciones, pero a veces no queda otra que asumirlo. Y hay que entender que se sigue viviendo. Yo, con 71 años, sigo haciendo mi vida totalmente normal». José María hace ejercicio diario y natación, y trata de llevar una alimentación saludable. Pero no solo se trata de moverse. «Es importante tener tus actividades físicas, culturales, espirituales. Lee, disfruta de buenas películas, cocina, ve a un concierto, haz aquello que te guste», recomienda. A él le diagnosticaron la enfermedad en 2019. «Mi padre tuvo cáncer de próstata, y un tío mío también. Cuando hay antecedentes, es muy importante hacerse la prueba, prevenir».

«Cuando me diagnosticaron, traté de no pensar. Me centré en mi trabajo y seguí con mis rutinas hasta el día de la operación. Pasé un mes muy duro, y luego vino la radioterapia. Ahora he vuelto a mis clases. He recuperado mi vida al 99%»

Juan Manuel González Abril

Profesor de Secundaria

Foto: Ros Caval / AGM | Vídeo: Lía Guillén

José María González, José Vives y Juan Manuel González han decidido visibilizar el cáncer de próstata para concienciar sobre la importancia de la prevención, pero también para lanzar el mensaje de que la vida, que es lo más preciado que tenemos, sigue tras la enfermedad.

Para gestionar la incertidumbre y la ansiedad, Ancap cuenta con una psicóloga, Irene Lorente. «Trabajamos en todas las fases de enfermedad, a veces incluso antes de que se establezca un diagnóstico, porque hay gente que tienen índices de PSA altos y esto ya genera una incertidumbre sobre el futuro», subraya la experta. A muchos hombres les cuesta lidiar con el impacto psicológico. «Hay una construcción sociocultural de la masculinidad según la cual el varón no debe llorar, debe afrontarlo todo y tiene que rendir en la cama». Y esto se relaciona con una idea de la sexualidad reducida «a la penetración, al coito».

A muchos pacientes les toca deconstruirse y liberarse de esa carga para seguir adelante. José María González recuerda que merece la pena: «Nadie está libre de una recidiva, pero lo más probable es que no mueras de cáncer de próstata. La supervivencia es superior al 90%. Podemos disfrutar de muchos años con una buena calidad de vida».

La psicóloga Irene Lorente. Ros Caval / AGM
  1. El cribado a los mayores de 50 divide a los expertos

La Asociación de Cáncer de Próstata (Ancap) subraya la importancia de la prevención y el diagnóstico precoz, «que permite que el 75% de los tumores localizados se puedan curar». En esta línea, la uróloga de La Arrixaca Gloria Martínez, miembro de Ancap, apuesta por un 'screening' o cribado poblacional que ayude a esta detección temprana, siguiendo las estrategias de prevención que ya se llevan a cabo en mama (con el plan de mamografías) y en colon (con el test de sangre en heces). «En el cáncer de próstata, los tratamientos dan muy buenos resultados cuando la enfermedad está localizada porque se ha diagnosticado a tiempo», destaca.

Los defensores del cribado plantean la realización de pruebas PSA de forma periódica a todos los varones a partir de los 50 años. En 2022, el Consejo de Europa pidió a los estados «evaluar la viabilidad y eficacia de la implantación» de este programa. En España, el Ministerio de Sanidad descartó ya en 2011 esta medida, basándose en que no había evidencia clara de una reducción global de la mortalidad, y sí un riesgo de sobrediagnóstico y sobretratamiento.

«Todos los hombres tendríamos cáncer de próstata si llegásemos a los cien años. Un cribado tiene sentido si sirve para salvar al paciente o cambiar la historia natural de la enfermedad. Pero en próstata nos podemos encontrar con un tumor que en realidad no va a dar problemas», aclara Pablo Guzmán, jefe de Urología de La Arrixaca. Por eso, a día de hoy el 'screening' va dirigido específicamente a personas con factores de riesgo: antecedentes familiares, presencia de determinadas mutaciones genéticas o aparición de síntomas.

Pero la incorporación de la resonancia a la PSA y la biopsia ha mejorado sustancialmente la precisión del diagnóstico, lo que puede llevar a replantear la eficacia del cribado. Con esta prueba sería posible determinar con mayor exactitud en qué casos hay que intervenir y cuándo es suficiente con una vigilancia activa de la evolución del cáncer. El problema, en este caso, sería de sostenibilidad, por el alto coste de esta estrategia.

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