El programa de mamografías de la Región de Murcia funciona: su capacidad para detectar lesiones es «excelente»
Un informe de la Asociación en Defensa de la Sanidad Pública destaca que no hay motivos para la alarma, aunque advierte de un aumento de las demoras en la derivaciones al hospital de aquellas mujeres en las que hay un hallazgo sospechoso
Los programas de cribado del cáncer de mama están bajo el ojo del huracán en toda España desde que se conociesen los graves fallos producidos ... en Andalucía, donde más de 2.000 mujeres sufrieron retrasos diagnósticos al no ser informadas de los resultados de sus pruebas. La tormenta política y el choque entre el Ministerio de Sanidad y las comunidades no han hecho sino avivar la polémica y generar desconfianza e incertidumbre. Es un escenario preocupante porque puede terminar minando unos programas que se han demostrado eficaces y que salvan vidas. Lo denuncia la Asociación en Defensa de la Sanidad Pública (ADSP) en un informe en el que concluye que la Región de Murcia cuenta con un cribado del cáncer de mama que «funciona adecuadamente», aunque sea «mejorable». «La capacidad para detectar lesiones en estadios iniciales es excelente», subraya la ADSP.
La asociación realiza un exhaustivo análisis del programa con datos de 2022 (los últimos disponibles). Ello es posible porque la Consejería publica de forma periódica unos informes con numerosos indicadores. Esto es lo primero que llama la atención teniendo en cuenta el choque entre administraciones al que hemos asistido, con el Ministerio reclamando datos y las comunidades rechazando inicialmente el requerimiento bajo distintos argumentos. Para la ADSP, la estrategia de Salud ha sido un error «muy grave», porque ha transmitido «opacidad». «La preocupación generada estas semanas no proviene del funcionamiento del programa, sino de la falta de respuesta del Gobierno regional a los requerimientos formales de información sobre cobertura, rendimiento y resultados», lamenta.
Los indicadores analizados por la ADSP reflejan que el programa funciona. Así, el porcentaje de tumores detectados con un diámetro menor de 2 centímetros junto con los carcinomas in situ alcanzó un 73,5% en el bienio 2021-2022, «un resultado excelente que supera ampliamente las cifras de los dos bienios anteriores», y también la tasa informada en toda España por la Red Nacional de Programas de Cribado. La ADSP explica que «este indicador es clave en la evaluación de un programa de cribado, porque refleja su capacidad para identificar tumores en fases muy tempranas, cuando el tratamiento es más eficaz y la supervivencia a largo plazo, mayor». El hecho de que la Región de Murcia «haya incrementado de manera sostenida la detección de tumores pequeños -por encima incluso de la media nacional disponible- sugiere que, más allá de los matices en otros indicadores, el programa mantiene una excelente capacidad para diagnosticar lesiones en estadios iniciales».
Pero, además, la proporción de tumores detectados sin metástasis ganglionares alcanzó en el bienio 2021-2022 el 69%. «Este indicador es fundamental porque la ausencia de afectación ganglionar constituye uno de los marcadores más sólidos de diagnóstico precoz y se asocia a mejores tasas de supervivencia y tratamientos menos agresivos«.
Esto no significa que «como en cualquier programa asistencial, puedan aparecer errores o disfunciones en algún momento», como «lecturas incorrectas», pero la ADSP advierte de que «en este clima de desconfianza generado, es posible que algunas mujeres interpreten situaciones inevitables (como el cáncer de intervalo, es decir, el que aparece entre dos mamografías) o esperas más prolongadas pero dentro del rango de aceptabilidad» como fallos, «cuando no lo son necesariamente».
Más demora
La ADSP analiza también los tiempos de espera. En primer lugar, el intervalo entre la realización de la mamografía y la emisión del informe. En el 50% de los casos, ese proceso duró menos de 18 días, y en el 75%, menos de 28. Esto indica «un funcionamiento ágil del circuito cuando no existen hallazgos sospechosos».
Sin embargo, sí hay más demora cuando se produce algún hallazgo y la mujer es derivada a la Unidad de Mama de su hospital. El 52% de las mujeres que se encontraron en esta situación fueron atendidas en una primera cita antes de 32 días desde la realización de la mamografía, y el 75%, antes de 54. «Estos valores superan claramente el estándar, fijado en 22 días, y representan las demoras más altas registradas en la historia reciente del programa». Este empeoramiento coincide con la etapa posterior a la pandemia, recuerda el informe. Las listas de espera se dispararon en toda la sanidad pública.
El último de los indicadores de demora es el tiempo intrahospitalario. Es decir, el plazo entre la primera consulta en la Unidad de Mama y el inicio del tratamiento para el cáncer detectado: el 50% de las mujeres iniciaron tratamiento en menos de 35 días, y el 75%, en menos de 46. Son valores que representan también «un ligero incremento».
Baja la participación
En cuanto a la tasa de participación en el cribado, en el bienio 2021-2022 fue del 70%. Aunque todavía no se ha publicado el informe referido a los años 2023-2024, la Consejería de Salud sí ha avanzado que la participación descendió, hasta situarse en el 64,7%, algo que achaca al cambio de circuitos: el plan pasó de ser gestionado por la Asociación Española contra el Cáncer (Aecc) a ser asumido por la Consejería, en la mayoría de las áreas mediante conciertos.
La Asociación en Defensa de la Sanidad Pública teme que la desconfianza generada reduzca aún más la participación: «La disminución de la cobertura del programa público de cribado y el aumento de mamografías realizadas por iniciativa individual, fuera del circuito organizado, constituyen un problema grave de salud pública». El cribado «solo es efectivo cuando se realiza de forma poblacional, estructura y coordinada, siguiendo estándares de calidad y garantizando la equidad del acceso». El ruido al que estamos asistiendo puede llevar a mujeres a optar por hacerse mamografías por su cuenta. Pero esto «aumenta el riesgo de falsos negativos y falsos positivos». El programa preventivo cuenta «con protocolos estrictos y con sistemas de control de calidad que no siempre existen en la práctica privada o en exploraciones individuales aisladas».
De todo este clima de incertidumbre, la ADSP culpa al Gobierno regional por su «estrategia de confrontación permanente con el Gobierno central». La asociación también reclama más transparencia a la Consejería, que aún no ha publicado el informe correspondiente al bienio 2023-2024, y que no incluye en estos documentos «indicadores importantes», como «la tasa de cánceres de intervalo» (los casos diagnosticados entre una mamografía y la siguiente) o los falsos negativos.
La asociación exige al Gobierno regional que haga pública «de manera inmediata toda la información necesaria sobre cobertura, participación, tiempos de lectura, resultados e indicadores de calidad del programa», con datos actualizados.
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