Cuando el primer contacto con el idioma español se produce en la escuela

Fuensanta Carreres
FUENSANTA CARRERES

Han nacido en España pero, a sus tres años, algunos apenas entienden y hablan el castellano, y su primer contacto con la lengua del país en el que viven se produce cuando inician su vida escolar. De los 75 niños escolarizados este año en primero de Infantil en el colegio de la pedanía pachequera de Roldán Hernández Ardieta, apenas una docena habla castellano. Los niños se han criado con sus madres, procedentes del norte de Marruecos en su mayoría, en zonas rurales del campo de Cartagena y su contacto con otros hispanohablantes ha sido muy limitado. «Es un reto impresionante que te lleva a exprimir recursos e imaginación», cuenta Rafael Pérez, docente del centro público.

Los maestros lo resuelven con mucho esfuerzo. «Disponemos de un aula de acogida y dos de compensatoria, pero los recursos se quedan cortos», admite este maestro. Con tres décadas de experiencia a sus espaldas, Pérez y su compañera Carmen Montoya trabajan con los alumnos de los últimos cursos de Primaria en un proyecto de innovación educativa que ha convertido a sus estudiantes, grandes consumidores de todo tipo de información audiovisual 'online', en creadores y generadores de contenidos digitales.

Doble esfuerzo

Los chicos realizan 'películas' con las tabletas sobre los temas que abordan en clase, un sistema inclusivo que ha enganchado a los chavales, incluso a quienes tienen dificultades con el idioma. Que no son pocos: al menos el 70% tienen otra lengua materna, y aunque los desfases se van corrigiendo según avanzan los cursos, el esfuerzo es doble. También la satisfacción que sintieron Montoya y Pérez en junio, cuando dos de sus antiguas alumnas de origen marroquí les invitaron a su graduación de Bachillerato y compartieron con sus maestros la ilusión por matricularse en Administración de Empresas y Derecho en la Universidad de Murcia.

En la escuela de Torre Pacheco están escolarizados al menos un 70% de chavales procedentes de otros países o hijos de padres extranjeros. Una situación que no es excepcional, y que comparten en otros centros de Lorca, Fuente Álamo, diputaciones de Cartagena y Beniel, entre otros municipios murcianos.