Preocupación en la CHS por los niveles de boro del agua desalada para los regadíos

Embalse de La Pedrera. /Alberto AragónGráfico
Embalse de La Pedrera. / Alberto Aragón

La concentración llegó al límite legal en el embalse de La Pedrera, el que más reservas tiene ahora. La Comisaría realizará un «seguimiento especial»

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

La entrada masiva de agua desalada en el embalse de La Pedrera -el segundo mayor de la cuenca, después del Cenajo- ha disparado la concentración de boro en este enclave, donde se alcanzó el máximo legal permitido para su uso en los regadíos. Así se refleja en el informe que presentó el jueves la Comisaría de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Segura.

El organismo de cuenca no oculta su «preocupación» por los elevados niveles de boro, que han ido en aumento en los tres últimos años, en paralelo a la mayor producción de agua desalada de la planta de Torrevieja como consecuencia de la sequía y el cierre del acueducto Tajo-Segura. El punto crítico se alcanzó en octubre, cuando la concentración de boro alcanzó los 0,5 microgramos por litro. A partir de ese nivel, el agua no es aconsejable para los cultivos, sobre todo para los cítricos. Sus hojas se amarillean y el árbol puede morir. El nivel de tolerancia para la población es de 1 microgramo.

Situado en la Vega Baja, el embalse de La Pedrera es el que más reservas tiene actualmente en la cuenca, con 63 hectómetros cúbicos. Su misión principal es regular los recursos del Trasvase -que ahora no llegan- para atender las demandas del Campo de Cartagena y del sur de Alicante. Asimismo, almacena recursos del río Segura, sobre todo en episodios de avenidas. El problema se origina con la mezcla de los caudales de la desaladora de Torrevieja, con una elevada concentración de boro. Dicha mezcla ayuda a rebajarlo, pero a veces no lo suficiente.

Quejas de los regantes

Esta situación ha suscitado más de una queja de los regantes tradicionales y del Trasvase. Los usuarios de las vegas Media y Alta no pueden disponer de los recursos de la cuenca que van a La Pedrera. Y los regantes del acueducto, por su parte, tienen que vigilar la calidad del agua resultante que se distribuye por los canales del Postrasvase.

La Comisaría de Aguas explicó el jueves a los miembros de la Junta de Gobierno de la CHS que está realizando «un seguimiento especial» de este parámetro, tanto en La Pedrera como en el embalse de Crevillente que también recibe agua desalada. Los niveles de boro bajaron a los 0,4 microgramos en enero, pero la alerta se mantiene. La llegada de los meses de calor implicará que aumente la concentración, lo cual «supone un riego», según el informe del comisario. En el pantano de Crevillente, los niveles están en 0,3 microgramos.

Control de tributilestaño

La CHS, por otra parte, informó de que este año realizará nuevos análisis para detectar la presencia de tributilestaño (TBT) en las aguas de la cuenca. Son sustancias que se usan como conservantes de madera y pesticidas con un amplio espectro de acción, así como en pinturas antiincrustantes aplicadas en cascos de buques. Los primeros muestreos y controles se realizaron entre los años 2015 y 2017, en los que se detectaron incumplimientos en 30 puntos.

Los análisis se repitieron en esas mismas zonas y dieron positivo o negativo, sin una pauta lógica. El organismo de cuenca cree que hay falsos positivos y considera que estas sustancias son propias de aguas marinas, no continentales.

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