«Ya se van notando los años»

Pepín Liria se recupera en el Hospital Virgen de La Vega de la cornada recibida el sábado

FRANCISCO OJADOSMURCIA
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Durante el apartado de la corrida de rejones de ayer, el comentario no era otro que la cogida sufrida por Pepín Liria el día anterior, cuando un toro de la ganadería de El Pilar le corneaba en el escroto, con cuatro trayectorias. Su apoderado, Ángel Bernal comentaba que «según han dicho los médicos, la cornada había sido muy fuerte, pero afortunadamente no ha afectado a vasos sanguíneos importantes ni a órganos vitales», lo que apuntillaba con la frase, «es lo que se dice una cornada fuerte pero limpia».

Pepín fue operado por los doctores Robles y García Ayllón, en un primer momento, con anestesia local, en la enfermería de la plaza, de una de las trayectorias, la que iba desde el escroto hasta la raíz del pene. El dolor incesante, obligó a los médicos a trasladarle hasta la clínica Virgen de la Vega donde se le realizó un escáner que evidenció la mayor gravedad del percance.

Liria tenía que entrar de nuevo al quirófano la noche de la cornada. Ayer, después del apartado, en la planta cuarta del centro sanitario, donde se recupera, visitamos al maltrecho diestro, quien nos recibió encamado, con medio torso desnudo, todo fibra, con cara cansada, ojos semi cerrados, la habitación en penumbra, con al luz apagada, al igual que su mirada. A la típica pregunta de ¿cómo está, maestro?, contesta casi en voz baja «me duele todo». A la concluyente frase le siguió «no he pasado buena noche».

Pocas palabras pero significativas las del torero de Cehegín, en al cama del Hospital, roto por un toro. Tuvo palabras de agradecimiento y reconocimiento para los galenos -«el doctor Robles se está volcando, esta mañana a las ocho (por ayer) ya estaba aquí (en la clínica) para realizarme la cura»-. «La cura - siguió diciendo el torero- fue bien, pero sigo con muchos dolores», dolores para los que se le han administrado fuertes sedantes, que para Liria producen la sensación que comenta -«me tienen atontado»-.

En la habitación lo acompaña su hermana, que cuida del herido, y las visitas son constantes, de amigos y familiares, que acortan el tiempo de estancia en la alcoba, una vez comprobado el cansancio del diestro. A la hora de la despedida, después de agradecer la visita, y sobre su posible vuelta a los ruedos en las próximas semanas, y el tiempo de recuperación, comentó que «no me planteo ahora nada mas que ponerme bueno pronto«. Que así sea le respondí, y con el intento de dar ánimos le espeté, usted está fuerte, a la que con mirada fija me respondió «cada día menos, ya se van notando los años».

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