Un espacio para un cronista de Cartagena

JOSÉ MONERRI
EN EL CENTRO. Imagen tomada ayer de la plaza del Cronista Isidoro Valverde. / P. SÁNCHEZ / AGM/
EN EL CENTRO. Imagen tomada ayer de la plaza del Cronista Isidoro Valverde. / P. SÁNCHEZ / AGM

Junto a la plaza de Jaime Bosch se encuentra la del que fuera Cronista Oficial de Cartagena Isidoro Valverde Álvarez, en la que está ubicado el Rectorado de la Universidad Politécnica, lindando con la calle de San Diego, en ese barrio cartagenero tan íntimamente ligado a la vida de infancia y de juventud de quien fuera un cartagenero profundamente enamorado de la tierra que le vio nacer el 12 de febrero de 1929 en la castiza calle de Saura, del Casco antiguo, viviendo en la calle de Don Roque, en Las Casicas y en Las Polinarias, de Miranda, durante la guerra civil, para pasar a su terminación a la calle del Alto, la plaza de la Merced -el Lago, que era su lugar predilecto--, calle de Hidalgo Cisneros y Tentegorra, con un intervalo en Madrid como director del Colegio Mayor Jorge Juan, en la Universidad Complutense, y como coronel auditor, en la Asesoría Jurídica del Cuartel General de la Armada.

Isidoro Valverde estudió en el Patronato del Sagrado Corazón de Jesús, situado en la calle donde nació, y en el Instituto Nacional de Enseñanza Media de la plaza de España, que entonces se denominaba Isaac Peral. Se licenció en Derecho, con premio extraordinario en la Universidad Literaria de Murcia en 1952 y se graduó en Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid en 1971, habiendo sido letrado sindical por oposición. También obtuvo el título de Orientación Familiar por el I.C.E. de la Universidad de Navarra en 1975 y, siendo estudiante de Derecho, consiguió el carné de operador cinematográfico. Fue Premio nacional de Periodismo Martínez García, de la Diputación provincial de Murcia.

Como oficial del Cuerpo jurídico de la Armada, en el que ingresó en 1953, desempeñó destino en las entonces Zonas Marítimas de Cádiz y del Mediterráneo, y a bordo de los cruceros Miguel de Cervantes y Almirante Cervera; destructores Alcalá Galiano y Jorge Juan; y fragata rápida Liniers.

RECONOCIMIENTO

Diversas condecoraciones

Obtuvo diversas condecoraciones, entre ellas dos Cruces del Mérito Naval, Mérito Aeronáutico, Cruz y Placa de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, Medalla de la Paz y Víctor de bronce del SEU y estaba en posesión de la Medalla de plata de la masa coral Tomás Luis de Victoria.

Isidoro Valverde fue Cronista oficial de Cartagena en dos ocasiones: la primera, en el período 1978-80, y la segunda, desde el 10 de mayo de 1991 hasta su fallecimiento el 28 de marzo de 1995. En el intervalo de los años 1980 a 1991 fue director del Colegio Mayor de la Armada Jorge Juan. Fue nombrado académico de la Real Academia Alfonso X el Sabio, pero no pudo tomar posesión por ocurrir su óbito que tuvo lugar en el Hospital Naval, siendo trasladado antes de su inhumación en el cementerio de Nuestra Señora de los Remedios, a la iglesia de la Caridad, ya que Isidoro era hermano de la Junta de gobierno del Santo y Real Hospital. En la faceta municipal fue concejal y teniente de alcalde del Ayuntamiento de Cartagena, reivindicando el concurso de cartageneras que se celebró en la plaza de toros. Fue nombrado Hijo predilecto de la ciudad, a título póstumo, el 31 de octubre de 1995 .Por ser miembro del jurado, rehusó a ser elegido Cartagenero del año, cuando lo tenía sobradamente merecido, en la época en la que lo presidía su fundador Manuel Martínez Pastor.

HUMANISMO

Valiosa aportación cultural

Isidoro Valverde contrajo matrimonio con María Isabel Ballesteros Bozal «una madrileña que se ha hecho cartagenera a fuerza de vivir en la plaza de la Merced y que, cuando todavía era una niña, puso a mi vida apesadumbrada un contrapunto de comprensión y de alivio, plácido y gozoso», como escribió en el prólogo de su Cartagena entrañable. Del matrimonio nacieron sus hijos Maribel, Maricruz, Belén, Marta, Isidoro y Carlos.

Isidoro dejó tras sí una valiosísima aportación a la cultura, en general, y a la local, en particular, con numerosos artículos y publicaciones, de los que sobresale la citada Cartagena entrañable, como libro imprescindible para conocer la esencia y el tipismo de los cartageneros, por lo que se le podría catalogar como el mejor escritor costumbrista del siglo XX; Los Cantonales, El Cantón Murciano, Cartagena abonico, Cali o marra, La desventuras del 'Efesé' y alguna que otra ventura, El Lago, mi nostalgia, su última publicación. También participó en la obra La actividad Naval militar. Influencia en su entorno, ocupándose de las actividades de la entonces factoría de la empresa nacional Bazán, en Cartagena, aprovechando la oportunidad para divulgar las esencias de la ciudad que le vio nacer.

Pero Isidoro Valverde también sobresalió a la hora de pronunciar conferencias, y de ellas destacan, con luz propia, las que dedicó al habla de Cartagena, en las que con su propia voz expresaba con el gracejo y tipismo que se usa en su tierra natal. En un CD, editado por su viuda e hijos con el patrocinio del Excmo. Ayuntamiento de Cartagena y la colaboración de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, se recogen dos conferencias sobre Apuntes del habla de Cartagena, pronunciadas en el Aula de Cultura Antonio Ramos Carratalá, el 29 de octubre de 1980 y 9 de junio de 1984.

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