«Me han crucificado por ir bebido y pegar una 'guantá' en defensa propia»

«Me pregunto si la gente pensará que soy mala persona», dice tras pasar tres meses en la cárcel por pegar a su mujer

J. P. PARRAMURCIA
SU VERSIÓN. Antonio Mondéjar, ayer en la entrevista. / G. CARRIÓN/
SU VERSIÓN. Antonio Mondéjar, ayer en la entrevista. / G. CARRIÓN

Resulta difícil averiguar qué hay detrás de esos ojos que miran fijamente, a la defensiva, como un animal herido. Antonio Mondéjar acude a la entrevista acompañado de su hijo mayor, de 19 años, y de su pequeña, de 8. Está en el ojo del huracán y pretende recomponer su maltrecha imagen, dar la impresión de que sólo es un buen padre de familia que ha cometido «un tropiezo». Pero parece algo más que eso. Un juez le condenó el lunes a año y medio de prisión por pegar a su mujer en plena calle.

Era de madrugada y el torero volvía a casa con su hijo. Venían de fiesta y había bebido. Pasó por el portal donde vive su mujer, y allí se la encontró con su actual novio. Empezó una discusión que terminó a golpes. Ella tuvo que ser atendida en el hospital de varios hematomas. Él fue detenido y ha pasado tres meses y medio en prisión preventiva. Desde hace tres días está en la calle por ser la condena inferior a dos años. Para la ley, es un maltratador. Él lo niega. «Cometí un error en la vida y lo he pagado». La justicia ya ha dictado sentencia. Ahora, el lector puede sacar sus propias conclusiones.

- ¿Cómo se siente?

- Anímicamente bien, sin rencor y sin desear el mal a nadie. He cometido un error en la vida y lo he pagado. Estaba deseando salir de la cárcel para estar con mis hijos y sacarlos adelante. Ellos se sienten orgullosos de su padre, y no voy a ser ni la primera persona ni la última que comete un tropiezo. Cometí ese error porque no estaba en mis cabales. Es la única mancha en mis 40 años. Es un pasaje de mi vida que se me quedará dentro para no repetirlo nunca jamás. Hay gente que bebe dos o tres whiskys y no le afectan lo que a mí. Eso y otra serie de circunstancias que no quiero nombrar porque quiero hacer borrón y cuenta nueva. Ahora lo importante son mis hijos, que han estado conmigo. Sobre todo los mayores, que han venido a verme todas las semanas a la cárcel. He estado 105 días en prisión, y he entrenado todos los días porque mi ilusión es el toro y quiero volver a torear.

- ¿Esa decisión está motivada por lo que ha pasado?

- Yo tuve que dejar de torear no por voluntad propia, sino por una lesión en las vértebras producidas por un toro. Pero ahora, al pasarme esto, que es algo que no te lo esperas... Todo el mundo se ha emborrachado alguna vez, lo que pasa es que normalmente llegas y te acuestas y ya está, pero yo me encontré con lo que me encontré y pasó lo que paso. Y bueno, luego llegas a la prisión... No es nada fácil. Ese toro hay que saber torearlo. Para mantenerse en la cárcel hay que tener eso que vulgarmente se dice... lo que tienen las gallinas. Lo mismo te encuentras con un tío que ha violado, que con otro que ha matado a tres personas. A los ocho o diez días de estar en la cárcel decidí empezar a entrenar para volver torear. Quiero volver a los ruedos porque lo he soñado.

- ¿Cómo cree que le va a recibir la gente? Su imagen se ha deteriorado, como es lógico.

- Tengo claro que me va a salir bien. Pero ayer, me fui a La Fuensanta con mi hija y pensé en esa pregunta que me acabas de hacer: ¿Pensará la gente que soy mala persona? Pero es que tengo mi conciencia tranquila. El error lo cometí porque me bebí unas copas y se rieron de mí. Ahora, si dices que recién levantado, a las diez de la mañana, te has ido a pegarle a tu mujer me puedes decir: Oye Antonio, eres un hijo de puta. O si se lo has estado haciendo durante demasiado tiempo. Eso es ser un maltratador. De mí han abusado. Todos. Me han puesto de cabeza de turco, desde el primer juez al primer periodista. He estado en la cárcel y en el modulo había 50 personas metidas por maltrato, y en el otro módulo había otras cien.

- ¿Qué es lo que pasó esa noche?

- Lo que se ha contado. Iba con mi hijo, que se empeñó... bueno, nos fuimos a tomar unas copas. Aparco y me tropiezo con esta señora que va con otro hombre, y empiezan a reírse. Pensé que se estaban riendo de mí... Ella fue la primera que me pegó un puñetazo. Eso lo ha reconocido ella en el auto, y también mi hijo. Eso lo tengo yo ganado desde el primer día.

- ¿Se considera víctima?

- No es que me sienta víctima. Es que un tío, en defensa propia y bebido, que le quieran crucificar como me han crucificado a mí por una guantá...

- Perdone, pero hubo agresión. Usted dice que fue en defensa propia, pero lo cierto es que ella tuvo que ir al hospital. Le hizo una lesión.

- Cuidado. Ella alegó una lesión, pero en realidad padece una enfermedad patológica degenerativa maxilofacial anterior. Es algo que ocultó. Dijo que esa lesión la había hecho yo, y no es verdad.

- Pero hematomas le hizo, lo pone en el informe.

- (Interviene su abogado, Valdés Albistur, presente durante parte de la entrevista). Eso es un delito de malos tratos, pero lo más grave, que son las lesiones, no ha habido.

- ¿Había pegado alguna otra vez a su ex mujer?

- Ha sido la única vez. Tengo otra denuncia, pero fue por insultos. Fue un día que no me quiso dejar a mi hija y le dije perrerías.

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