Ruinas con restos de gótico tardío

T. M. M.LORCA

La herencia del urbanismo musulmán unida a la especial situación de frontera militar activa que Lorca va a mantener durante más de dos centurias después de su conquista, harán que la ciudad de finales del siglo XV destaque sobre todo por la presencia de su imponente fortaleza. Pero ya desde la segunda mitad de ese siglo el urbanismo empieza a cambiar.

En esos años, y con las formas propias de un gótico tardío, se emprende la construcción de las parroquias altas y de la ermita de San Clemente. Ésta última no entra dentro del plan de rehabilitación de Santa María, San Juan y San Pedro, ya que corresponde a Turespaña su reconstrucción por la construcción del Parador en el Castillo.

Salvo en la iglesia de San Juan, que tuvo que ser reconstruida después del terremoto de 1674, son buena muestra de ese estilo gótico tardío, los restos arquitectónicos que aún se pueden ver en San Pedro y Santa María, a pesar de lo destruidos que quedaron tras la Guerra Civil y el abandono al que han estado sometidas en la década posteriores, a lo que hay que sumar los actos vandálicos.

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