Los expertos recomiendan que se garantice el derecho de la mujer a estar acompañada en el parto

El acceso del padre o de otro acompañante de la madre al paritorio debería ser garantizado «de forma expresa» por la futura Ley de Derechos y Deberes del usuario del sistema sanitario.

J. P. P.MURCIA

El acceso del padre o de otro acompañante de la madre al paritorio debería ser garantizado «de forma expresa» por la futura Ley de Derechos y Deberes del usuario del sistema sanitario. Así lo recoge en su dictamen el Consejo Económico y Social (CES), que anima al Gobierno regional a copiar el texto aprobado recientemente en Castilla y León. Esta comunidad autónoma reconoce el acompañamiento a la madre como un derecho que sólo puede ser restringido «cuando las circunstancias clínicas lo hicieran aconsejable».

En realidad, esta práctica es habitual en las maternidades de la Región, pero se mantiene gracias a la buena voluntad de matronas y ginecólogos, ya que no hay ninguna reglamentación al respecto. Desde hace años, es norma común que el padre u otro familiar entre al paritorio e incluso a la sala de dilatación, siempre y cuando no haya complicaciones en el parto. Es ahí cuando pueden surgir los conflictos. «Lo normal es que el padre pueda entrar, salvo cuando se utiliza fórceps o ventosas. En ese caso, se le pide que salga fuera y vuelve a entrar en cuanto termina el parto», explica Chitina Martínez, presidenta de la Asociación de Matronas. Todos están de acuerdo en que, aunque se acepte como práctica generalizada la compañía de los familiares, el facultativo debe tener capacidad para poder limitar esa presencia de acuerdo a criterios médicos. La Unión de Consumidores (UCE) que participa en este proyecto de ley y representa la voz de los usuarios de la sanidad, es de esta opinión. «La norma no puede entrar en estas cuestiones, porque no debe ser reglamentista. Tiene que fijar los derechos y obligaciones básicas de los pacientes», explica Pedro Valera, presidente de UCE.

Un cambio de mentalidad

«Está aceptado por todos que el acompañamiento en el parto es bueno desde un punto de vista terapéutico, porque ayuda a la mujer, pero los actos médicos deben estar regidos por criterios médicos, y eso lo decide el profesional». Para Valera, lo importante de este anteproyecto de ley es que «recoge una reivindicación que arrastramos desde hace 20 años, porque el papel del usuario en la sanidad está por desarrollar». Por eso, aplaude la idea, aunque pide que se garantice su puesta en práctica para que «no quede en papel mojado».

«Lo más importante es que cambie la cultura dentro de los hospitales para que los especialistas sean más próximos». El principal problema en las relaciones entre el médico y el paciente, en estos momentos, es «la información insuficiente que recibe el usuario durante el proceso terapéutico». Eso genera «muchas quejas y denuncias».

El presidente de UCE considera que hay que erradicar «la costumbre de que los familiares se tengan que salir fuera cada vez que el médico visita al paciente en la planta». El derecho a la información es la gran asignatura pendiente en la sanidad.