Cristina desalada

J. A. RUIZ VIVO

Perdona que te diga. Pero la ves, a ella, la inefable Cristina, la hidrocida del Ebro, repartiendo botellines de agua desalada y te vienen a la retina esas imágenes de aquellos vendedores de crecepelo que, en las pelis del far-west, visitaban poblado tras poblado subidos en una carreta a la caza y captura del ingenuo pistolero. Luego,ya sabes, para cuando el algarrobo se quitaba el cincho, frotaba el brevaje una y otra vez, día tras otro, contra su calva reluciente y jamás descubría pelillo alguno por incipiente que fuese, el del crecepelo había tomado las de Villadiego. Y si te he visto, no me acuerdo. Puestos a ingeniar, a doña Cristina se le podría haber ocurrido, no sé, la cerveza desalada. Lo digo porque esta señora se acabará convirtiendo en la cruzdelcampo.

Me darás la razón. Otra cosa no, pero ocurrentes, lo que se dice ocurrentes, estos chicos del partido de la sequía, sí que lo son. Con los botellines de agua son mucho más hábiles que Machín -Dios tenga en su gloria a don Antonio- con sus maracas. Ya lo demostró sauraperico (todo vale por un carguico) aquel día de su desafortunado debate con Ramón Luis Valcárcel. Y todo, ¿para qué?. Para desviar la atención del fiasco en el que se ha convertido su programa Agua. Ni más agua, ni más barata. Eso sí, más confrontación territorial, más sequía, más árboles arrancados, más empresas deslocalizadas, más familias dependientes del sector agroalimentario que ven cada día su futuro con más negros nubarrones.

Ocurre que la cosa no está para gracietas. Ni para ocurrencias. Ni para birlibirloques. Por mucho que se empeñe doña Cristina los murcianos me temo que no van a comprar agua desalada en el carrefour. No porque duden de sus garantías, que tampoco es el caso de poner a doña Cristina donde no debe estar. Sino porque saben que necesita procesos de mezcla. Potabilizarla, remineralizarla. Y luego están los iones boro, algo que no debe ser muy bueno, sobre todo para los cultivos, cuando los especialistas de la prestigiosa universidad de Berkeley con John Dracum a la cabeza no se cansan de repetir que en ningún lugar del mundo se riega con agua desalada.

Sería mucho más fácil llamar las cosas por su nombre. El agua desalada es una solución parcial, una alternativa complementaria. Pero nunca la solución. Nadie en su sano juicio, salvo a algún señor-feudal de Castilla-La mancha puede pretender darnos el cambiazo. Agua desalada por agua trasvasada. De eso nada, monada. Mejor vais haciendo los deberes. Estudiais las conexiones del Tajo Medio que planteó Valcárcel a Zapatero hace más de dos años. Y un día de estos nos devolvéis el trasvase del Ebro. Que ése sí que era, es y será, la solución definitiva.

Cierro este artículo con una respuesta. Resulta que el todavía delegado de Gobierno, con cuyas declaraciones públicas podría configurarse el más desternillante estupidiario que han conocido los tiempos, se dedica, por lo leído aquí ayer, a arremeter contra las iniciativas parlamentarias de los portavoces del PP en vez de solucionar los problemas de seguridad ciudadana y vial que padece la Región. Un tipo que es capaz de buscar a los latin king en una bola de cristal o de hablarles a empresarios turísticos de la longitud de sus calzoncillos se merece, cuando menos, una sonrisa como respuesta. Mientras tanto olvida que el tercer carril del Puerto de la Cadena es una iniciativa del gobierno Aznar que el gobierno ZP va a tardar, cuando menos, toda una legislatura en llevar a cabo. Las obras se ralentizan y el proyecto se retrasa. Mi amigo Gómez Fayrén que es uno de los miles de murcianos que veranean este año entre las interminable colas del Puerto de la Cadena va a proponer en septiembre el diploma de servicios distinguidos a los tres operarios que trabajan desde hace meses en tan singulares obras. ¿Te apuntas, González?

José Antonio Ruiz Vivo es diputado regional del Partido Popular.

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