Anette van Houtte

ANTONIO ARCO

Todos nos alegramos mucho de que Anette van Houtte, a la que por supuesto no conocemos de nada, se encuentre bien, lisiada pero respirando aire puro entre los vivos, teniendo en cuenta que Anette van Houtte, a la que de nada conocemos y de la que nos olvidaremos lo más rápidamente posible, porque nos sale muy cara y nos entretiene mucho con sus caprichos a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, no se ha quedado de milagro, más tiesa que la mojama, a criar malvas a más de 650 metros bajo tierra.

Sí, bajo tierra. En un lugar bastante inhóspito y peligroso al que se fue de vacaciones Anette van Houtte porque le dio la real gana belga, porque Anette van Houtte es belga, y porque practica la espeleología. Pero se quedó herida y asustada y atrapada y menos mal que un equipo de rescate compuesto por 79 generosos -44 miembros del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil (GREIM) y 35 integrantes del servicio francés de Protección Civil-, ha arriesgado su integridad física e invertido su tiempo y su energía en sacarla del infierno.

Un infierno donde ella parecía encontrar o la paz o un subidón de adrenalina, hasta que, tras un accidente, se vio a sí misma convertida en un esqueleto abandonado en las entrañas de una sima de los Pirineos navarros donde jamás acariciaría su sueño eterno la luz del sol y, me imagino que debió preguntarse entumecida por qué no se fue de turista a Los Urrutias o se apuntó a un curso de flauta travesera, que también se debe tocar en Bélgica.

La afición o la pasión de Anette van Houtte, que ha vivido un calvario a oscuras, en esa sima que desde luego yo me moriré sin conocer, y que ahora sí que ha contemplado bien el rostro áspero del riesgo elegido voluntariamente, ha vuelto una vez más a reabrir el debate sobre hasta qué punto es lógico, es nuestro deber y obligación y es lo que se merece(n), que un montón de personas se jueguen el tipo intentando que concluya felizmente una historia que nació en la mente de quien, consciente o inconscientemente, quiso jugar al escondite con el azar, la violencia dormida de lo desconocido y la propia muerte. Y todo eso, ¿me puede explicar alguien en castellano para qué?

¿Anette van Houtte, mujer, estate quieta una temporada, allá en Bélgica, y leete Los siete pilares de la sabiduría, de T. S. Lawrence, si es que te entra morriña!