«Lo del anestesista Maeso me parece kafkiano y no lo creo posible»

«Creo que el profesor que suspende mucho se está suspendiendo a sí mismo, porque no sabe enseñar ni implicar al alumno»

M. DE LA VIEJAMURCIA
Miguel Ángel Nanda. / LV/
Miguel Ángel Nanda. / LV

Miguel Ángel Nalda Felipe es catedrático de Anestesiología y Reanimación, profesor emérito de la Universidad de Barcelona. Acaba de ingresar como académico correspondiente en la Real Academia de Medicina de Murcia, con un discurso sobre El devenir de la reanimación.

-¿Las técnicas de reanimación son muy antiguas?

-En mi discurso, al hacer una revisión histórica de la reanimación, apunto que el primer reanimador fue Dios, cuando sopló en la nariz de Adán y le dio vida. Luego, y siguiendo la Biblia, vemos que el mismo Jesucristo hizo varias reanimaciones como la de Lázaro.

-¿Qué diferencia hay entre una unidad de UVI y la de UCI?

-El especialista que está al frente de ellas. Al principio se creó la UCI y era un anestesiólogo-reanimador el encargado de dirigirla. Luego surgió otra especialidad, en medicina, la intensiva y se creó la UVI. Digamos que la finalidad de ambas es igual. Lo que ocurre es que hay dos escuelas, la francesa y la anglosajona. La francesa es la que opta porque sea el anestesista-reanimador el que se ocupe de la unidad.

-¿Cómo ve el futuro de la especialidad en España?

Creo que se unirán en una sola especialidad Anestesiología y Reanimación y Medicina Intensiva. Creo que es lo más lógico y satisfactorio para todos. De hecho, en muchos hospitales hay una unidad de Reanimación para todo lo quirúrgico, y de Intensiva para lo proveniente de patologías como el infarto o temas coronarios.

-¿Qué opina del caso Maeso, que tanta polémica ha levantado?

-Me parece kafkiano. Considero imposible que el doctor Maeso haya contagiado de hepatitis a sus pacientes. Aún en el caso de que fuera drogadicto, cosa que no se ha demostrado, no tenía necesidad de pincharse en un quirófano ni compartir jeringuillas con los pacientes. Un anestesiólogo tiene a su disposición toda clase de drogas e instrumental desechable. Lo sucedido me parece la ceremonia de la confusión.

-¿Cómo catedrático ha sido usted muy exigente con sus alumnos?

-Lo que siempre he tratado ha sido de ser lo más claro posible, al explicar la materia y no dejar lagunas. Siempre me he preocupado de aclarar las dudas de mis alumnos. Por eso no he suspendido mucho. Creo que el profesor duro, el que aprueba a un porcentaje bajo de alumnos, se está suspendiendo a sí mismo. Queda claro que no sabe enseñar ni implicar al alumno en la materia.

-¿Qué siente al venir a Murcia para integrarse en la Academia de Medicina?

-Ha sido para mi una gran satisfacción. Estoy muy contento.

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