'Zepaté', Saura y las maracas de Machín

. A. RUIZ VIVO

Zetapé, el hidrocida de los trasvases, entendido cambista de agua trasvasada por agua desalada -desmayá la llaman los regantes-, experto en ciencias ocultas, especialista versado en cesiones a chantajistas, hábil y diestro y arriesgado capturador de folklóricas con todo el boato necesario para desviar oportunamente la atención pública sobre otros asuntos, genuflexo liberador de terroristas, perito enterado en técnicas para convertir una nación plural en una pluralidad de naciones algunas de ellas con claros objetivos separatistas, competente muñidor del sectarismo gobernante, ducho y ejercitado gafe en apoyo a candidatos perdedores (Kerry, Schoëreder, Segolene). Zetapé, les digo, ha vuelto a ser sorprendido ausente en Murcia. Huido de la realidad regional donde ni está ni se le espera, hace unos días apareció por el Palacio de Deportes. Estuvo sin estar. Habló sin decir. Clamó sin argumentar. Sobrevoló una especie de sombra que a estas horas Iker Jiménez y su equipo ya andan investigando. Maloccio, que dirían los italianos.

Y todo ello acompañado por el candidato socialista, don Pedro Saura. Otro que tal baila. Empeñado en negarnos un futuro optimista. Y además lo hace, lo hizo, sin importarle alterar, manipular y sesgar datos, informes y cuantos documentos caigan en sus manos. Hablan de un crecimiento urbanístico desaforado y ocultan que son sus ayuntamientos, los gobernados por el PSOE los que multiplican por cuatro las planificaciones de los demás. Se atreven a hablar de corruptelas, ellos que tienen hasta una decena de condenas en sus filas, que han visto como la justicia les ha rechazado veinticuatro demandas, que les ha picado la abeja malaya y que todos sabemos cómo salieron los dos primeros presidentes socialistas de esta región y de dónde salieron los roldanes, aidas alvarez, palominos, juanguerras y demás especímenes.

Es curioso que aquel, don Pedro Saura, que en sus tiempos de gestor público de la economía regional, doce años atrás, nos dejó el bolsillo hecho una pasa y a uno de cada tres murcianos en el paro, nos prometa ahora una nueva región. Será más bien un retorno al pasado de una Murcia incomunicada que pedía talgos y le respondían con trenes borregueros. Aquel y sus camaradas de viaje que aceptaron con la misma sumisión que hoy muestran a diario, que la autovía de Madrid durmiera durante tantos años el sueños de los justos. El mismo que decía no hace mucho que el Aeropuerto Internacional de Corvera era una utopía. El mismo que se dejó la piel del dedo índice en el Congreso votando la derogación del trasvase del Ebro no vaya a ser que se enfadaran los chicos de Carod Rovira. Mala hoja de ruta para el candidato socialista cuando hoy los murcianos disfrutamos de una región que crece para todos, vertebrada y con una fuerte apuesta por las políticas sociales. Vigorosa en la creación de empleo. Ejemplar en la cultura del consenso, del diálogo, del pacto social y cuyas únicas carencias¯trasvases, ave, seguridad ciudadana¯dependen de la inacción de un gobierno central sectario, parcial e intransigente con quienes no le son sumisos.

La respuesta del candidato socialista ya la están viendo ustedes. Un día, para explicar el fiasco socialista en la materia es capaz de jugar con dos botellas de agua como si fueran las maracas de Antonio Machín. Otro día se hace retratar con una llave, que más que picatoste parece una ganzúa. Es decir, el manual del candidato del PSOE cada día se parece más al manual de instrucciones de la señorita Peppins, un catálogo de técnicas de maquillaje, un recetario de imposturas o las reglas de conducta para una fiesta de máscaras. Lo malo, en cualquier caso, es lo otro. El no tener qué decir ni el ser capaces de entusiasmar. Solo de mentir y de injuriar.

José Antonio ruiz Vivo es candidato del PP a la Asamblea Regional

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