Ocio y arte se alían para recuperar la Murcia islámica

Decenas de locales públicos permiten a sus clientes disfrutar del patrimonio histórico-artístico al tiempo que de una buena mesa, café, copa o exposición

PEPA GARCÍAMURCIA
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Si hace más de un lustro para un constructor era casi una maldición que en el subsuelo de los terrenos donde pretendía edificar aparecieran restos arqueológicos de quienes habitaron la ciudad en tiempos remotos, hoy el cambio de mentalidad ha dado la vuelta a la tortilla. Negocios como restaurantes, cafés, galerías de arte y tiendas se rifan unos céntricos locales que cuentan, junto al esmero y exquisitez de los productos que se dispensan en sus locales, con la posibilidad de ofrecer a sus clientes un valor añadido: disfrutar del patrimonio histórico-artístico que se guarda bajo nuestros pies.

Esta nueva tendencia de uso y disfrute del legado arqueológico de civilizaciones predecentes (baños, murallas, viviendas, necrópolis, mezquitas,...) se debe, en opinión de Carmen Martínez, arqueóloga municipal, «a un cambio en la forma de pensar de la sociedad, que hace que la existencia de esos restos se valore positivamente». A esto se suman las compensaciones establecidas por ley para el propietario del terreno, que no pierde estos espacios, sino que los permuta por construcción en altura u otro tipo de ventajas, tras la cesión de los espacios que conservan los restos arqueológicos.

Así, hoy es posible hacer un recorrido cultural por la ciudad de Murcia en un día de ocio, itinerario en el que a los museos o centros de interpretación como el Palacio de Santa Clara la Real -conserva el alzado de parte de las dependencias del Alcázar Seguir y el patio con su alberca y arrayanes-, el de la Catedral -pronto se abrirá al público y permitirá ver parte de los restos de lo que parece la mezquita mayor de la ciudad-, el de Santa Eulalia -recientemente inaugurado y que permite al ciudadano pasearse entre la muralla y antemuralla de la puerta de Santa Eulalia como si de un ciudadano del siglo XII se tratara-, el de Verónicas -espacio adaptado para la visita y en el que se organizan exposiciones y conciertos- o el centro cultural Las Claras -en cuyo subsuelo se preservan importantes restos de viviendas islámicas-; se suman locales de café, copa y puro como La Muralla del Rincón o el Portón, dos de los que iniciaron esta tendencia, restaurantes como El Reloj de Cuco -sala de entrada y sala caliente de unos baños árabes del siglo XII y XIII (algunos restos son más antiguos), con cuatro chimeneas para calentar el agua y el hipocausto, además del mármol original que se encontró-, La Cocina de Pepe Alacid -restos de muralla y torreón del siglo XI- o Vía Apostolo -restos de muralla islámica-; galerías de arte como Clave -con restos de muralla- y Romea 3 -encierra restos de viviendas del siglo XII y el siglo XIII- y hasta centros de belleza como Blue 01 -una peluquería en la que los masajes y tratamientos de belleza se dispensaban hasta ayer entre murallas del siglo XII- y Nefer Center -cuya aula de conferencias preserva restos de muralla islámica que se pueden visitar-.

A estos restos arqueológicos de la Murcia islámica ya consolidados y protegidos para generaciones venideras, se suman continuamente nuevos hallazgos, propuestos para su conservación y pendientes de realizar proyectos de futuro que enriquecerán culturalmente la ciudad de Murcia.

De este modo, como asegura la arqueóloga Carmen Martínez, en un futuro «más bien lejano», los visitantes del Centro de Visitantes de la Muralla de Santa Eulalia tendrán la oportunidad de visitar la necrópolis que se oculta bajo el suelo de la plaza y hacerlo por unas instalaciones subterráneas, al tiempo que la prolongación de la muralla que hoy se puede admirar en el centro de interpretación. Todo un complejo arqueológico que permitirá al ciudadano comprender un poco mejor a nuestros antepasados árabes y saber más sobre su forma de vida.

Las obras y excavaciones del centro urbano, cuajado de restos de civilizaciones que habitaron hace siglos la zona, ha dado luz a nuevos hallazgos que también se conservarán por medio de las gestiones del Ayuntamiento de Murcia y la Dirección General de Cultura. Uno de ellos, junto a la llamada Puerta de Orihuela de la muralla islámica, va a permitir hacer visitables los restos de lo que parece un antiguo convento, perteneciente a los primeros momentos de la presencia cristiana y que están datados entre el siglo XIII y XIV. Lo mismo que ocurrirá con otros restos islámicos hallados entre la calle Hornos y Vitorio.

Del mismo modo, la Dirección General de Cultura trabaja en la adecuación del yacimiento arqueológico de la Iglesia de San Juan de Dios, donde se han encontrado enterramientos de la familia real, restos del Alcázar Mayor -la vivienda de los gobernantes- y un pequeño oratorio del alcázar que Cultura va a poner en valor y va a hacer visitable convirtiéndolo en una de las joyas islámicas de Murcia.

Asimismo, lugares con encanto propio como el Palacio Almudí -la sala de las columnas y la escalera están integradas en los restos de la muralla islámica y uno de sus torreones-, la torre de la iglesia de Santa Catalina -al parecer su parte inferior pertenece a un antiguo alminar de la mezquita- o la ermita del Pilar -sus muros están levantados sobre restos de muralla islámica- han integrado en sus edificios restos de la Murcia islámica que han permanecido así en pie para la posteridad.

Todo esto hace que hoy en Murcia sea posible hacer turismo cultural sin renunciar a una comida de lujo con amigos o familiares, a una noche de copas o una tertulia en torno al café, y a disfrutar del arte contemporáneo con sabor a historia. Aprovéchenlo. 16 1 17 2 18 3 9 8 19 20 4 5 12 10 11 21 22 15 13 6 7 14 23 24

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