«En Aledo sólo quedamos dos familias dedicadas a la alfarería»

Romero presentará un libro sobre su oficio en la fiesta del Gremio Regional de Artesanías Varias el 5 de mayo

MANUEL HERREROMURCIA
ARTESANO. Juan Romera Sánchez. / LA VERDAD/
ARTESANO. Juan Romera Sánchez. / LA VERDAD

Tiene sesenta y siete años y ahora se dedica al papeleo de la empresa, pero toda su vida ha estado con las manos metidas en el barro. Juan Romera es la cuarta generación de una familia dedicada a un oficio que se remonta a los primeros pobladores de la tierra, la alfarería. A esta labor se dedica plenamente toda la familia, los cinco hijos y dos de los nueve nietos que tiene: Sergio y Miguel. Con motivo de la fiesta anual del Gremio de Artesanías Varias de la Región, el 5 de mayo inaugura una selección de sus trabajos en el Museo Etnológico de la Huerta de Alcantarilla bajo el título Alfarería popular de Aledo.

- ¿Su pueblo siempre se ha conocido por tierra de alfar o tierra de alfareros ?

- Es cierto. Aledo siempre ha sido famoso por la alfarería. Históricamente la agricultura y la alfarería han sido nuestras principales formas de vida. Hasta hace no muchos años en el paraje de las canales trabajábamos hasta una treintena de alfareros con todo lo que esto conlleva: leñadores que abastecían los hornos morunos, transportistas y vendedores por los pueblos con sus carros y animales cargados de las piezas en las agüeras. Cuando entró el metal para hacer sobre todo los utensilios de cocina ha ido decayendo el trabajo en barro casi en picado. Ahora sólo somos dos familias alfareras, pues este trabajo sólo puede mantenerse si trabaja toda la familia.

- Perdone, pero su explicación me recuerda la evolución de los pueblos primitivos incluso, si me lo permite: ¿Cree usted que su trabajo tiene cierto estilo medieval?

- Por supuesto, incluso continuamos realizando ollas y cazuelas siguiendo las mismas dimensiones y formas con que lo hicieron nuestros antepasados en el siglo XIII, por ejemplo el puchero y la olla cuarterana.

- Suponiendo que mi visita es turística: ¿Qué pieza me aconseja que adquiera como más autóctona y representativa?

- Debe llevarse las especieras. Son unos pequeños pucheros unidos entre sí en forma piramidal y que siempre siguen un número impar en forma ascendente: de tres, cinco, trece o veintiuno. Se deben tener en la cocina y sirven para guardar en un mismo espacio las especias más básicas que se utilizan para condimentar las comidas.

- ¿Qué elementos básicos son los que utilizan?

- Exactamente los mismos que sabemos se utilizaban aquí hace ya cuatrocientos años: una mezcla de tierra greda con tierra roya. La tierra greda tiene un color amarillento verdoso, es más arcillosa y contiene mucha sal; es la que le da plasticidad al barro, le quita porosidad y hace la mezcla más uniforme. La tierra greda la recogemos de la zona baja del castillo y antiguamente la utilizábamos también para impermeabilizar el cañizo de los tejados. La tierra roya es de color azulón y con muy poca plasticidad.

- ¿Y el torno?... Mire que es famosa la frase: '¿Y dale Perico al torno! '

-Pues sí, la verdad que hay que darle muchísimas vueltas para conseguir el objetivo final. Antes se lograba que girase con el impulso de los pies, el torno adquiría un movimiento centrífugo por unas pesas que le colgaban de la parte baja a la que llamamos la falda. Ahora los tornos van a pedal.

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