Cuatro victorias separan al Murcia del sueño de Primera

El ascenso se puede producir en casa contra el Lorca o quince días después frente al Elche de David Vidal

JUAN ANTONIO CALVOMURCIA
PROTESTA. Cuadrado, a la izquierda, se queja de una presunta posición             antirreglamentaria de Goitom, que se lleva el balón. / J. LEAL/
PROTESTA. Cuadrado, a la izquierda, se queja de una presunta posición antirreglamentaria de Goitom, que se lleva el balón. / J. LEAL

La victoria del pasado sábado del Real Murcia sobre el Ciudad, además de significar un peldaño más en la escalera que conduce hacia el título, ha servido también para abrir una brecha mayor con el cuarto clasificado, ayudado además porque ni el Xerez -que perdió en el campo del Vecindario- ni el Numancia -vapuleado en Castellón- fueron capaces de sostener el ritmo impuesto por los tres primeros, que saldaron esta jornada sus partidos con otras tantas victorias, aunque el Almería tuvo que sobreponerse al susto de ver como Las Palmas se adelantaba en el 0-1 en el marcador.

Una jornada más se ha comprobado que el trío de cabeza galopa hacia Primera División y que la única incógnita que queda es adivinar en qué jornada sellarán matemáticamente su ascenso -en el caso de los tres su retorno puesto que todos ellos ya han estado alguna vez anterior en Primera- a la máxima categoría del fútbol español.

Si los aforismos futbolísticos se cumplen -que la mayor parte de las veces suele ser que sí-, el ascenso debe estar en torno a los 72 ó 74 puntos -uno arriba o uno abajo- por lo que al Real Murcia le quedarían de doce a catorce puntos o, lo que es lo mismo, cuatro partidos ganados. Y como resulta que en Nueva Condomina le quedan cinco por jugar, simplemente con ganar cuatro de ese repóquer de encuentros estaría en Primera. Eso si no logra puntuar en los que tiene antes fuera, cosa bastante probable, por lo que el tan anhelado ascenso podría producirse -paradojas del destino- ante el Lorca en Nueva Condomina o, como mucho, frente al Elche de David Vidal -el cazador, cazado- que esta vez se tendría que conformar con sumarse en la distancia a los festejos en lugar de vivirlos plenamente como sucedió hace unos años.

Resignación en el Ciudad

El equipo de Quique Pina y José Luis Oltra hubiera podido seguir coqueteando con el ascenso de haber ganado o, al menos, puntuado, en Nueva Condomina el pasado sábado. La derrota ante el rival ciudadano le deja prácticamente sin posibilidades de reengancharse a la cola del pelotón de cabeza y deberá conformarse -lo que, no nos cansamos de repetirlo, es todo un éxito para un equipo de sus particulares características- con mantenerse en la categoría de forma ampliamente desahogada.

Su meta en las diez jornadas que quedan es la de seguir puntuando lo más que pueda por si sonara la flauta -que cosas más raras y descabelladas se han visto en el fútbol-, aunque la lógica indica que el pescado del ascenso está ya más que vendido y comprado por los tres de cabeza, que son los únicos que tienen premio en esta lotería de Segunda.

Condenados sin remedio

El tercer equipo murciano, el Lorca Deportiva, ya puede irse despidiendo de una categoría de la que ha disfrutado dos años, uno espléndido y cuajado de éxitos, y otro, el actual, para olvidar. Si nadie lo remedia -y me temo que no- el Lorca se despedirá de Segunda División este próximo mes de junio.

Su situación en la tabla -28 puntos y vicecolista- no le auguran nada bueno, sobre todo porque no se atisban en el equipo que entrenan al alimón Víctor Basadre y Leo fundamentos futbolísticos para superar esa crisis de resultados en la que se haya inmerso.

La goleada encajada el pasado sábado en La Rosaleda ante el Málaga -otro equipo que también anda coqueteando peligrosamente con el descenso- aparte de dejarle enfangado en la cola ha permitido que los andaluces hayan asomado la cabeza a la salvación aprovechándose de la derrota de la Ponferradina en Elche y del Castilla en casa ante el Valladolid. Ahora mismo Vecindario y Lorca tienen más de un pie en Segunda B, aunque bien harán los lorquinos en seguir luchando hasta que suceda lo irremediable por si sonara la flauta...

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