«Los marrajos no venimos de unos pescadores, sino de los frailes dominicos»

Profesor de Historia y jefe del archivo de la cofradía, está elaborando una base informática sobre la hermandad «He descubierto que la Agrupación de Jesús Nazareno es del año 1931»

JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZCARTAGENA
MINUCIOSO. Alfonso Pagán, en la biblioteca marraja. / ANTONIO GIL/
MINUCIOSO. Alfonso Pagán, en la biblioteca marraja. / ANTONIO GIL

El cartagenero Alfonso Pagán Pérez tiene 38 años, está casado, tiene un hijo y pertenece a la Agrupación del Santo Sepulcro. Además de dar clases de Historia, Historia del Arte y Geografía en un instituto de San Pedro del Pinatar, se quita horas de su familia para elaborar una base de datos informática de la Cofradía Marraja, de cuyo archivo y biblioteca es el responsable desde 1997.

- ¿Cuáles son sus máximos objetivos como archivero marrajo?

- Recuperar la documentación en poder de las agrupaciones y todo tipo de publicaciones sobre la Semana Santa de Cartagena, como libros, revistas o postales. De tener once libros de actas hemos pasado a más de setenta. Ahora mismo, tenemos la biblioteca cofrade más completa de la ciudad.

- ¿Qué reflejan los libros de actas?

- Son la historia viva de cada agrupación, reflejan cómo ha evolucionado la Cofradía Marraja. Recogen desde el estreno de un bordado hasta la salida de nuevas imágenes o cambios en los arreglos de flores. Para mí, es lo más valioso de la cofradía, porque impide que se olvide lo que somos.

- Ahora están digitalizando todos los fondos de la biblioteca.

- Sí, poco a poco, estamos pasando todos los fondos, que son innumerables, a formato digital, a una base de datos informática. La idea es que, cuando esté lista la base de datos, que siempre se irá actualizando, cualquier investigador o cofrade pueda venir a la cofradía, consultar textos y revisar fotografías con la ayuda de los ordenadores de la cofradía. Más adelante, quizás también se pueda acceder a esta información a través de Internet, pero todavía queda mucho trabajo por hacer.

- ¿Tiene ayuda en esta labor?

- Sí, Juan Luis Aguirre, Caridad Banacloig y los archiveros de cada una de las dieciocho agrupaciones, que están recogiendo y clasificando el material de acuerdo con unos criterios comunes. Luego, en la cofradía cruzamos las fechas de los documentos y comprobamos si la antigüedad que le atribuimos a algo es correcta. Estamos haciendo historia viva.

_ ¿Cuál es el gran hallazgo que ha conseguido desde que es responsable del archivo marrajo?

- Personalmente, yo me quedo con que hemos descubierto un reglamento de la Agrupación del Sepulcro que data de 1926 entre unos documentos de la época de la guerra civil desaparecidos. También hemos rescatado dos recibos de compra de nuestra capilla que son de 1642 y 1643. Esto nos permite situar el origen de la cofradía en entorno al año 1641 y en relación con unos frailes dominicos.

- Entonces, ¿los marrajos no son marrajos por unos pescadores que capturaban este pez?

- La denominación popular de marrajos es del siglo XX. En los documentos sobre la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazarenos no hay ni una sola alusión a ese nombre en los siglos anteriores. Ese nombre parte de una leyenda sobre pescadores. Lo que la historia deja es lo que que han encontrado Vicente Montojo y Federico Maestre: que fueron los frailes dominicos los que hicieron que se fundara nuestra cofradía, al vendernos la capilla. No hay que olvidar que ya en 1605 existía la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús.

- También tiene claves sobre la Agrupación del Jesús Nazareno, titular marraja.

- Sí. He investigado su origen y no es de 1928, sino de 1931. Esta investigación la presenté el pasado mes de febrero durante el Congreso de Advocacions de Jesús Nazarenos y la he publicado en la revista Ecos del Nazareno, que edita la cofradía.

Cuidado del material

- ¿Qué espera encontrar ahora?

-No sé. Seguro que hay gente que tiene en su casa cajas con papeles muy valiosos y ni lo sabe. Hace unos días me dijeron que, limpiando una casa, se habían encontrado un paquete de fotos antiguas. De todas formas, no quiero aventurar qué cosas podemos hallar, porque yo no hago pronósticos ni cábalas. Soy historiador, me centro en investigar, y el mérito no es mío sino de la propia Historia.

- ¿Confía en que la gente le haga llegar este material?

- Sí. Creo que entre los cartageneros está calando cada vez más la idea de que entre todos podemos rescatar de la memoria nuestra historia y nuestras señas de identidad. Todo lo que nos traigan los vecinos será cuidado al máximo y nos servirá para que Cartagena conozca mucho mejor su tradición cofrade.

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