«Párraga fue un artista peculiar y excesivamente generoso»

El centro cultural de Beniel rinde un homenaje al pintor murciano en el décimo aniversario de su muerte

MANUEL HERREROMURCIA
VITALISTA. Roxana Fernández, en una foto de archivo. / G. C./
VITALISTA. Roxana Fernández, en una foto de archivo. / G. C.

Entrar en su casa es introducirse en un museo vivo. Todo lleva el color, la vida y en algún rincón del cuadro o la mesa de losas pintadas, la rúbrica de Párraga. Es Roxana Fernández, viuda del pintor murciano. Diez años compartió con él amores e ilusiones. Ella destella vitalidad y alegría, dispuesta a todo, pero sobre todo a que se reconozca en el justo lugar que le corresponde en el mundo del arte y en la sociedad murciana a su esposo. El próximo día 11 de abril se cumplen diez años de su fallecimiento. El centro cultural de Beniel y el centro escolar y la Asociación de Madres y Padres del colegio Antonio Monzón en su honor, y por el cariño que Párraga le profesaba a los niños como maestro, ha inaugurado una exposición con obras cedidas por sus hijos y su viuda.

- ¿Cómo era Párraga?

- Un artista, pero a su vez con una generosidad y un talante humano enorme. Pictóricamente hablando era un artista muy peculiar; e incluso creo que excesivamente generoso para los tiempos que le tocó vivir.

- Usted fue su compañera inseparable durante diez años, ¿qué destacaría de este tiempo?

-Era tremendamente trabajador. Todos los días tenía que pintar, incluso los sábados y domingos tenía que meterse en su estudio a trabajar; se ponía de mal humor si no pintaba algo cada día. Era la expresión de la bondad, muy buena persona, con un gran sentido del humor, muy amigo de sus amigos.

- ¿Cuántas obras realizó?

- Es imprevisible. Incontables. Miles y miles de obras; a los 16 años ya empezó a pintar y estuvo trabajando incesantemente hasta su fallecimiento, a los 55 años de edad.

- Sus mejores momentos pictóricos

- Yo creo que lo mejor fue en los años noventa, cuando nacieron sus dos hijos: José María, y Roxana. Fue una etapa de mucho color, de mucha alegría; no tan tristes y oscuros como sus cuadros de los años sesenta. La etapa de los ochenta a los noventa fue muy alegre y fructífera.

- ¿Qué destacaría de la exposición que se le realiza en Beniel?

-Es muy colorista, aborda a un Párraga humanizado a través de sus obras. Las representaciones de la madre, y cuadros dedicados a esta segunda familia que formó pueden contemplarse a través de una veintena de obras que hemos trabajado especialmente con la asociación de padres del colegio Antonio Monzón y el centro cultural de Beniel.

- ¿Cómo cree usted que se le ha tratado?

-Sinceramente, no se le ha tratado con justicia. En el momento de su fallecimiento todo el mundo se volcaba: instituciones de la Comunidad Autónoma y del Ayuntamiento de Murcia, pero una vez que han transcurrido los años, aquello pasó a la historia. Sin embargo él era un pintor muy popular, muy querido por todos, rara es la oficina o domicilio particular que no tenga obra suya.

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