«El Cartagena funciona bien y llegará en forma a la lucha por el ascenso»

«Ser seleccionador del equipo de mi ciudad me llena de orgullo y creo que la selección debería continuar dado el éxito que ha tenido», dice Paco Sánchez

G. JIMÉNEZCARTAGENA
TRABAJO. Paco Sánchez, seleccionador de Cartagena, en el municipal Cartagonova. / J.M. RODRÍGUEZ/
TRABAJO. Paco Sánchez, seleccionador de Cartagena, en el municipal Cartagonova. / J.M. RODRÍGUEZ

Dominaba el juego aéreo como defensa central. De chaval, por su estatura, ya solía ser una de las torres de los equipos en los que jugaba. Siempre lo hizo en la Región en la que nació y sólo tuvo un escarceo viajero cuando se fue en busca de tierras marismeñas y firmó en el Huelva. Jugó en Primera en el Murcia, de manera muy fugaz, y no tiene buen recuerdo del entonces mister grana Dunai, pues ni siquiera le deseó suerte en el umbral de jugar como debutante. Sin fortuna hasta la fecha como entrenador, hoy es el seleccionador del combinado absoluto de Cartagena que fue capaz de colocar en el estadio municipal a cerca de doce mil personas en el partido con Islas Feroe. Fue un gran trabajo de equipo. También hoy dedica media jornada de su quehacer a la Concejalía de Deportes, que vio en Paco Sánchez actitudes de gestor en materia de fútbol base.

- Lo más reciente en el historial de Paco Sánchez ha sido ser seleccionador del combinado absoluto de Cartagena. ¿Cómo se plasmó esa posibilidad?

- Lo de la selección cartagenera viene desde hace más de un año. Era una idea del Club de Amigos de la Historia del Fútbol que fue acogida por la Concejalía de Deportes y que cuajó como acto fuerte en la celebración del Centenario, con el éxito que ya se vio. El Ayuntamiento se volcó con todos sus medios y también tengo que decir que la Federación, con el presidente Monje a la cabeza, y la AFE, con González Movilla, también apoyaron. Creo que la selección debe continuar. Se ha creado el espíritu de la selección y a mí el ser el seleccionador me ha llenado de orgullo.

- ¿Qué reveses le ha proporcionado su dilatada vida deportiva?

- Las liguillas de ascenso que se perdieron; como jugador recuerdo aquella victoria nuestra en Córdoba (0-3) que de nada sirvió al salir triunfante el Santander en Getafe en extrañas circunstancias, y el año siguiente la encerrona que recibimos en Badajoz, ciudad en la que a mi mujer, que estaba embarazada, hasta le negaron el agua. Lo sentí por nuestros seguidores, que fueron maltratados, y recuerdo que incluso hubo a la vuelta un accidente luctuoso a la altura de Cieza, con el coche destrozado de un cartagenero. Después como ayudante de Aranguren también sufrí el revés del batacazo con el Córdoba. Aquella noche tardamos dos horas en abandonar el vestuario, pues estábamos destrozados anímicamente.

- ¿Se equivocó Aranguren al dar descanso en el partido anterior a jugadores clave, reservándolos para la final?

- Es que a Aranguren le había salido bien una experiencia anterior en el Alavés, que ascendió en unas condiciones similares, pero aquí no resultó. Yo habría seguido el criterio de no darle ni agua al enemigo. La verdad es que yo tenía otra opinión. En el partido de vuelta confiábamos hasta el final y terminamos en el banquillo por no creer lo que estábamos viendo.

- En su carrera profesional también tuvo alegrías, ¿no?

- No puedo olvidar el resultado de 0-3 en el estadio Rico Pérez, ante el Hércules, que sirvió para clasificarnos para la liguilla. Recuerdo que a la vuelta el equipo fue recibido por dos mil personas, como grandes triunfadores. Parecía que habíamos ascendido. También el logro del título de campeones de España sub 23, con el Naval, fue algo grande para mí.

- ¿Cuándo va a ascender, de una vez y por todas, el Cartagena?

- A todos nos gustaría que fuese este año. Pero la lógica impera pocas veces en este juego. Estamos viendo que el equipo funciona bien y va a llegar a las eliminatorias en un gran estado de forma.

- A Paco Sánchez le llamaban viejo, por esos campos, cuando aun era un chaval. ¿Lo recuerda?

- Es cierto. A los 23 años de edad ya tenía canas y el público se metía conmigo porque me veía viejo. Recuerdo un partido con el Cartagena, en el Ministadi, ante el Barcelona B, que fue presenciado por José Luis Núñez, entonces presidente del Barsa, y como yo destacaba ese día preguntó por el jugador del pelo blanco. Como le dijeron la edad que tenía, se sorprendió.

- Vivió, con Sagarduy, tristes pasajes de reclamaciones ante la AFE...

- Nosotros perdonamos un porcentaje de nuestras retribuciones y estábamos pidiendo lo que era nuestro. Me refiero a la etapa del presidente Antonio Inglés. Ese año no tuvimos vacaciones, pues estuvimos todo el verano con las gestiones de un lado para otro. Después continuamos sufriendo con los presidentes que siguieron y yo padecí la represalia de una separación del equipo, hasta el punto de que tenía que entrenarme en solitario en Santa Ana. Antonio Pedreño fue a por mí. Pero lo más curioso fue que a Sagarduy y a mí, en plena fase de reclamaciones, nos ofrecieron ampliar nuestros contratos, aumentando además la cuantía económica para que todo saliese como ellos querían. Rechazamos esa propuesta, naturalmente. Era la primera vez en España que se conseguía un acuerdo colectivo ante la AFE por parte de una plantilla de jugadores.

- ¿Por qué no ha tenido oportunidades como entrenador?

- A la hora de firmar los clubes se fijan en el currículum. Hay que tener un buen padrino o un buen agente intermediario. Técnicos como Javier Clemente, por ejemplo, no tienen esos problemas pues están apoyados por una experiencia.

- Fue en La Unión su última experiencia como técnico. ¿Qué ocurrió?

- Estuve media temporada. Las circunstancias y los resultados me dejaron fuera. Precisamente Pedro Cordero era el presidente.

- ¿De qué entrenadores guarda mejor recuerdo?

- Baby me dio la oportunidad de debutar en el Cartagena siendo juvenil, con 17 años de edad, y Felipe Mesones me hizo jugar por primera vez en Segunda. Por su forma de motivar, Voltaire era bueno como entrenador aunque personalmente pienso que no me favoreció en momentos determinados.

- ¿Cuántos alumnos tiene la Escuela de Fútbol, en Santa Ana, que preside Pedro Cordero?

- Son unos doscientos alumnos, de los que dieciséis son chicas.

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