Muere el capitán América

Marvel confirma en su último cómic el fallecimiento del superhéroe y adelanta que «no es ningún montaje publicitario»

SERGIO EGUÍA

Un francotirador terminaba el miércoles con la vida de Steve Rogers, de 66 años, cuando éste salía de declarar en la corte federal. Un final cinematográfico para el capitán América, sobre el que Marvel Comics asegura que «no se trata de ningún sueño, broma pesada o montaje publicitario». Sin embargo, la intención de la productora de lanzar para el 2009 una película sobre el superhéroe dejaría abierta la puerta a una hipotética resurrección.

Tampoco sería la primera vez que Marvel rescata del sueño de los justos a uno de sus sobrehumanos protagonistas. El mismísimo Superman resucitó en 1993 y otros como Flash, al que relevó su sobrino en 1986, o Ironman han visto cambiar al hombre que vestía su traje sin que ello mermara los poderes del personaje. Y es que, a pesar de que sus seguidores lloren la marcha del capitán América y la editorial anuncie cinco nuevos números en los que Lobezno, los Vengadores y demás amigos del hijo caído intentarán superar su pérdida, en un proceso de duelo que les llevará de la negación, a la ira, la negociación, la depresión y la aceptación, toda esta historia no deja de ser una ficción.

Y un negocio. El capitán América ha vendido más de 210 millones de ejemplares desde su aparición en 1941. Íntimamente ligado al imaginario común de los estadounidenses, el hombre que se esconde detrás del traje de las barras y estrellas es en realidad un pobre niño de barrio demasiado enclenque para ser admitido por el Ejército durante la Segunda Guerra Mundial, al que un tratamiento experimental convertirá en excepcional atleta y soldado, que salva a EE UU de todos los peligros. Pero el tiempo no perdona ni a los superhéroes. «No ha estado viviendo en el mundo moderno y el planeta ha cambiado», se justificó Joe Quesada, uno de los jefes de Marvel. El argumento no ha aplacado las primeras voces críticas con una decisión que busca revitalizar la industria del cómic. «Ahora le necesitamos más que nunca», dijo Joe Simon, de 93 años, y co-creador, junto a Jack Kirby, del personaje.

Su muerte, a la salida de un juicio por un fallo que condujo a los atentados del 11-S, se enmarca en la más caliente actualidad de la Ley Patriótica y la guerra contra el terrorismo.