Una especie de 'hooligan' llamado Juan Escudero

R. F.MURCIA
ABRAZO. Escudero, a la derecha, felicita a Martínez Meca. / A.G./AGM/
ABRAZO. Escudero, a la derecha, felicita a Martínez Meca. / A.G./AGM

Que aquéllo prometía quedó claro muy pronto. Tan pronto como el alcalde de Los Alcázares, José Antonio Martínez Meca, penetró en el repleto Salón de Plenos y, sobre los aplausos y los gritos de ánimo de los allí congregados, se alzó la voz rotunda de su antecesor en el cargo, Juan Escudero: «¿Échale huevos, Pepote!». Eufórico, disfrutando como sólo un hooligan británico lo haría con una victoria por goleada frente a la selección de Argentina, Escudero pidió permiso a uno de los periodistas que más le castigó hace meses y se sentó a su lado, demostrando su condición de gran encajador y de tipo simpático. A partir de ahí, y a lo largo de todo el Pleno, lo suyo fue puro espectáculo. No bien había tomado la palabra la portavoz del PP y antigua bestia negra suya, María del Carmen Vigueras, cuando el ex munícipe ya le había dedicado un par de perlas: «¿Mentirosa!, ¿fascista!».

A partir de ese momento, cada vez que la popular se refería a alguna supuesta corruptela por parte del equipo de Gobierno, Escudero le lanzaba algún reto: «Pregúntale mejor a Carlos Valcárcel, el hermano del presidente, que sobre eso tiene alguna información». O cuando Vigueras mencionaba las revelaciones periodísticas, momento en que las palabras del antiguo primer edil se dirigían hacia el secretario general de Presidencia, José Antonio Ruiz Vivo, «que es el que manipula a los periodistas en esta región».

A medida que el Pleno avanzaba, los exabruptos de Escudero seguían subiendo de grado. «¿Payasadas!», gritó cuando el concejal socialista Alfredo Blanco se refirió a las amenazas del Gobierno regional de quitarle a Los Alcázares las competencias de urbanismo. «¿Eso son payasadas!», insistió en varias ocasiones.

El éxtasis llegó cuando el alcalde Martínez Meca, Pepote, empezó a dar datos sobre el patrimonio de los concejales del PP y aseguró que Anastasio Bastida había comprado hace un par de años, junto a dos socios, nueve parcelas en Los Urrutias. «¿En Lo Poyo, en lo Poyo!», aseguraba Escudero a gritos y entre incontenibles risas, que fueron a más cuando Pepote se refirió a los «dos abrigos de visón, valorados en 1,8 millones de pesetas, y joyas por valor de dos millones», que la popular Vigueras había reseñado en una antigua declaración de bienes (la última vez que ha dado cuenta de sus posesiones la edil sólo admite tener un piso y un coche Ford Ka).

Y es que Martínez Meca no le iba ayer a la zaga a su antecesor. Pese a que afirma que le da pánico hablar en público, en el Pleno se soltó la melena (dicho sea de forma metafórica). Cuando Escudero vio cómo se crecía su amigo, lo dejó bien claro: «¿Esto es un alcalde! ¿Esto es un alcalde y por eso le puse yo ahí!».

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