«Salzillo quiso ser un gran pintor como lo fue Velázquez»

El dramaturgo hablará mañana sobre el escultor murciano, y la Compañía Tespis interpretará cuatro escenas de la pieza estrenada en octubre del 2000

PEDRO SOLERMURCIA
DIRECTO Y SIN RODEOS. Lorenzo Píriz posa en la puerta del Teatro Romea de Murcia. / V. VICÉNS / AGM/
DIRECTO Y SIN RODEOS. Lorenzo Píriz posa en la puerta del Teatro Romea de Murcia. / V. VICÉNS / AGM

Afirma que casi todo lo debe a Cristóbal Belda -«ya le harán monumentos y cosas de esas que se organizan para después de muerto»- , pero se siente pletórico con los conocimientos que fue adquiriendo sobre Salzillo; tantos que hasta pudo escribir el libro, que, simplemente, lleva por título el nombre del escultor y que contiene la obra teatral estrenada en el Teatro Romea el 17 de octubre del 2000, y que se desarrolla en diez escenas; cuatro -las más emotivas, íntimas y graciosas- volverán a ser representadas mañana (20 horas), en el salón de actos de Cajamurcia (Gran Vía Salzillo), dentro de las actividades que viene realizando el Aula de Cultura de La Verdad.

Pero antes, el autor de la mentada obra -que no es otro que el conocido dramaturgo Lorenzo Píriz-Carbonell, director desde siempre de la Compañía Tespis, y también, desde hace una docena de años, del Teatro Romea- hablará sobre Salzillo en persona. Despesares y regocijos del imaginero murciano, para mostrar sus descubrimientos en torno a la vida del famoso escultor. Tras la representación, los asistentes podrán preguntar a actores y director en torno a la figura del principal protagonista de la sesión.

-¿Qué aporta su obra dramática a cuanto ya se sabe sobre Salzillo?

-Lo de Salzillo en persona no es ni más ni menos que una conferencia, por llamarle de algún modo, sobre aspectos de la vida del escultor, o una especie de biografía, pero contada desde el punto de vista de un dramaturgo que la conoce y construye una obra de teatro.

-¿Cómo definiría usted al escultor?

-Como un murciano genial, y equiparable, si hubiera sido músico, a Mozart; en arquitectura artística, a Leonardo... Es decir: es un inventor de lo nunca inventado; y aunque esto suene a perogrullada, no lo es en absoluto. Francisco Salzillo aúna el talento que le otorga la naturaleza con un cierto sentido del conocimiento, por querer aprender de sus errores como nadie. Era un hombre muy impetuoso con su labor social, y muy humilde con su labor artística.

-También influirán las enseñanzas que recibe de su padre.

-Es que él llega a ser escultor, no por lo que el padre le enseña, sino por lo que desea su madre. Ella fue una gran sátrapa. Sucedió que con la muerte del padre, -quien tenía muchísimos compromisos contraídos para terminar esculturas-, Salzillo, que quería vestir el hábito de dominico, tiene que dejar el convento. Por otra parte, él quería ser pintor, no escultor. Era un admirador de Velázquez y un enterado de todo lo que fue la pintura del Barroco, pero más de la pintura del Renacimiento. Estaba empeñado en ser eso. Pero, de pronto, llega un hermano suyo al convento y le dice: 'Papá ha muerto, y la mamá dice que abandones los hábitos, porque hay que sacar las castañas del fuego'. Salzillo tenía alguna experiencia, porque su padre le había llevado a realizar ciertas labores de encoframiento y de embastado, o a preparar podones cuando esculpía. Lo primero que hizo fueron los medallones de la iglesia de San Nicolás. Y , claro, se encontró con que su madre dijo lo que había hacer, y él hubo de aceptar Ya no volvió al convento, porque se tuvo que dedicar a las labores de escultor.

-¿Por qué no fue pintor y escultor, como Miguel Ángel, Leonardo, Verrocchio...?

-Ahí está el gran misterio. Prefería ser un pintor como Velázquez, pero ¿qué pasa? Que, a pesar de todo, no se aparta de su vocación pictórica. Cualquiera que se fije en sus esculturas verá que son verdaderas policromías. Si hay una pintura en tres dimensiones, ésa es la de Salzillo, por supuesto. Odia las imágenes de vestir, que eran para él absolutas mariconadas. Cuando, definitivamente, se decide a ser escultor, es un artista que defiende la escultura corpórea y la policromía, y, pese a su rechazo a esas imágenes, cuando tiene que hacerlas, es capaz hasta de diseñar el vestuario que necesitan. Es decir, que es un pintor por encima de todas las dimensiones habidas y por haber. Es una de las características de un hombre que era muy vehemente.

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