Un joven cazador de 23 años muere por un disparo accidental hecho por un familiar

Se encontraba practicando tiro al pichón con su abuelo y un hermano cuando una bala le impactó de lleno en el rostro Los padres tuvieron que ser atendidos por una crisis nerviosa

ISABEL MATEOJUMILLA

Era un tranquilo día de caza hasta que un disparo retumbó en el aire y provocó la tragedia. Un joven, Manuel M. T., de 23 años de edad y natural de Petrel (Alicante) falleció ayer tras recibir un balazo fortuito con una escopeta de caza en un coto situado en el término municipal de Jumilla. El autor del fatídico disparo fue un familiar suyo. Pudo ser su abuelo o su propio hermano, ya que los dos se encontraban con él en el momento del suceso. La Guardia Civil, que está investigando los hechos, no aclaró ayer este punto.

El accidente ocurrió pasadas las 12.30 horas de la mañana en un coto intensivo de caza situado en el paraje conocido como La Bodeguilla, en el término de Arriba. Manuel, acompañado de su hermano y su abuelo, amantes de la caza, se desplazaron allí para disfrutar de una mañana soleada y fría sin poder sospechar la tragedia que iba a suceder horas más tarde en el tiro de pichón que habían preparado.

Al parecer, uno de sus familiares, tras el lanzamiento de un pichón, disparó al ave con tan mala suerte que se le escapó otro disparo que le alcanzó de lleno a Manuel en el rostro. El joven cayó desplomado al suelo. Atónitos ante lo ocurrido, rápidamente dieron aviso a los servicios de emergencia. Acudieron agentes de la Policía Local y una ambulancia con personal sanitario, pero lo único que pudo hacerse fue certificar la muerte. El cadáver no pudo ser trasladado hasta que la juez ordenó su levantamiento horas más tarde.

Los agentes avisaron a los familiares, que rápidamente se desplazaron hasta Jumilla. Allí tuvieron que ser atendidos en el centro de salud de la localidad tras sufrir una fuerte crisis nerviosa.

Cazadores experimentados

El coto se alquila habitualmente para suelta de perdices. A él suelen acudir cazadores experimentados. De hecho, Jumilla nunca había sido protagonista de un suceso parecido. Hace unos años, un cazador falleció durante una batida de jabalíes después de sufrir un infarto tras pasar varias horas en el campo.

Esta vez, la tragedia ha sido doble, al morir un joven de 23 años a manos de uno de sus propios familiares. El suceso ha conmocionado a Jumilla y a la localidad alicantina de Petrel, mientras la familia se encuentra totalmente destrozada por lo ocurrido.