La fiesta acaba en funeral (1-4)

Mal estreno en Nueva Condomina del Real Murcia, que acaba vapuleado por el Valladolid

MANUEL S. BREISMURCIA
AÚN FALTABA UN GOL POR LLEGAR. Tres minutos más tarde, Capdevila cerraba el marcador. / M. B./
AÚN FALTABA UN GOL POR LLEGAR. Tres minutos más tarde, Capdevila cerraba el marcador. / M. B.

La fiesta finalizó en funeral. Como el rosario de la aurora o como ustedes prefieran. El estreno de Nueva Condomina fue el escenario ideal para un Real Valladolid que supo aprovecharse de todos los condicionantes que presentó un partido de fútbol que aunque será recordado durante mucho tiempo, más vale que sea olvidado lo antes posible.

Ya nunca se le podrá decir en un futuro a los hijos ni a los nietos que el Real Murcia ganó en un estupendo encuentro al Real Valladolid en su primer partido oficial en Nueva Condomina. Más bien todo lo contrario. Habrá que conformarse con explicarles que ese 26 de noviembre de 2006 fue una de esas jornadas negras que tiene el mundo del deporte murciano. Que fue un partido en el que se batió el mejor registro de asistencia de público en un encuentro de los grana como local. O que Joseba Llorente fue el primer jugador en conseguir un gol en el nuevo santuario murcianista.

Por contra, será preferible esconderles que junto a los futbolistas hubo sobre el terreno de juego un individuo que quiso soplar las velas en el cumpleaños del amigo, o que hubo quien quiso cortar la tarta en la boda de un conocido. El árbitro llegó a Murcia haciendo honor a su apellido. Gallito donde los haya, el colegiado Gallo Moreno quiso ser protagonista y lo consiguió en un partido difícil de pitar.

Pero el árbitro no fue el único que erró sobre el terreno de juego. Y si no que so digan a Iván Alonso o Antoñito, encargados de fallar dos de los tres penaltis que se pitaron. Por cierto, éste será otro de los datos que será mejor omitir a esas inocentes criaturas que no acertaran a cerrar la boca ante tanto condicionante.

El Real Murcia de ayer es de esperar que se parezca en poco al Real Murcia del mañana. Fue un mal equipo en un partido en el que todo corrió en su contra. Tuvo como principal virtud la actitud de unos jugadores que no bajaron los brazos en ningún momento. Pero, al mismo tiempo, esos futbolistas nunca supieron hacerle frente a un Real Valladolid que salió victorioso porque fue mucho mejor que los grana en una matinal otoñal.

Los de Mendílibar fueron más prácticos, incisivos, veloces e inteligentes que los de Lucas Alcaraz. Jugaron con un hombrte más sobre el terreno de juego durante toda la segunda parte, pero, hasta ese instante, ya se habían mostrado superiores al Real Murcia.

El Real Murcia fue víctima de sus propios errores. Salió atenazado por los nervios a un maltrecho césped del que salió vapuleado al término de los noventa minutos.

Pero la derrota contra el Valladolid no debe ser más que un palo de los tantos que se reciben durante una temporada. Un golpe duro, sin lugar a dudas, pero es de esperar que en este funeral el muerto esté muy vivo durante tiempo.

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