Espléndida restauración de la Casa del Piñón en La Unión

MANUEL SANES VARGAS

Estos días paseando por nuestra querida calle Mayor, los unionenses asistimos a la oportunidad histórica de contemplar el esplendor que luce el preciado edificio de la Casa del Piñón; una vez que el andamiaje que protegía los trabajos de rehabilitación de la fachada sur ha sido retirado. Se comprueba a diario que las labores de restauración marchan a muy buen ritmo y según los plazos previstos, tanto en su fachada como en el interior.

Larga y penosa sería, en resumen, la andadura experimentada por la Casa del Piñón durante el último cuarto de siglo; es más y... como diría el otro: «un enfermo en estado terminal». Han sido veinticinco años de reiterados informes técnicos, de ruina, de informes de desalojo de inquilinos, de desidia de los antiguos propietarios para hacerse cargo de su mantenimiento y conservación, de pasividad de las administraciones, de promesas electorales incumplidas, incluso muestras de interés público (a la postre, falsas por cierto) de exigir la rehabilitación por parte de algún partido desde la oposición.

Lamentablemente, o la falta de voluntad o lo que es más grave, el retraso en la toma de decisiones de las administraciones con competencias propias y exclusivas en protección del patrimonio histórico, estaban agudizando, día tras día y año tras año, el imparable deterioro del inmueble, poniendo, a la vez, en peligro su continuidad. Situación que decidimos debía tocar a su fin. Por eso, desde el equipo de gobierno actual adoptamos con firmeza la decisión de suscribir un convenio con la actual propiedad; convenio que contempla la rehabilitación y recuperación integral y definitiva, adaptada para albergar las dependencias del Consistorio unionense.

Para desbloquear la situación han sido muchas las gestiones realizadas. Tras el acuerdo con el nuevo propietario, se encargaron los proyectos de rehabilitación. La Dirección General de Cultura de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia dio el beneplácito y aprobó definitivamente el proyecto elaborado por el prestigioso arquitecto Martín Lejarraga. El Ayuntamiento de La Unión firmó el convenio público con la mercantil Peinsa y otorgó las licencias oportunas. La empresa Construcciones Villegas, de las pocas homologadas para intervenir en rehabilitación de edificios protegidos inició las obras. En un año, esta última e intensa singladura está haciendo posible que esta joya, uno de los pilares arquitectónicos del patrimonio artístico, histórico y cultural del municipio de La Unión y de la Región murciana no se pierda y pueda ser disfrutada por todos.

Sabéis que este emblemático y centenario inmueble modernista fue construido durante los años 1895 al 1899 y fue el primer gran edificio, junto con el Antiguo Mercado Público, testigo del esplendor vivido por el municipio durante los años de pujanza de la minería en la Sierra y del auge urbanístico unionense de aquellos días. Fue un tiempo en el que La Unión se convirtió en la cuarta población murciana, registrando el periodo de mayor crecimiento demográfico de su historia, ya que superamos los 30.000 habitantes.

La decisión, tomada con meditación y firmeza, que adopté junto con mi equipo de gobierno confronta con los argumentos de los oportunistas, incluso con los que tuvieron su oportunidad y responsabilidad y no la ejercieron; en definitiva con los demagogos del papel y los del no por el no a todo, incluso con los que dicen sí... pero con la boca pequeña.

Como ocurre siempre cuando se toman decisiones, unas veces se acierta, otras nos podemos equivocar. Pero lo cierto es que no estoy dispuesto a que el inmovilismo, la dejadez, la irresponsabilidad y la demagogia marquen el camino de nuestro trabajo y de las decisiones que tomamos. Por ello, mi empeño es trabajar sin descanso por la defensa de nuestros valores históricos y culturales de referencia; por el desarrollo social y económico y por conseguir que nuestro querido municipio de La Unión recupere el protagonismo que tuvo en su época de esplendor. Decisiones, voluntad y fuerzas no me faltan.

A pesar de alguno o de algunos: Va por el esplendor de La Casa del Piñón. Va por el esplendor de La Unión.

Manuel Sanes Vargas es alcalde de La Unión

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