Bañuls, entre el modernismo y el art-decó

TIRSO MARÍNALICANTE

El monumento se erigió en 1930, cuando Daniel Bañuls hijo contaba tan sólo 25 años de edad. Se convocó un concurso y lo ganó el joven escultor. La plaza está ahí, llena de vida y se puede contemplar y comprobar cuanto de ella se diga.

La fuente es un conjunto escultórico de piedra artificial que contiene bajorrelieves de referencia oriental con figuras femeninas, hornacinas y búcaros, y está rodeada de cuatro esculturas idénticas formadas por caballos con sus jinetes.

Está entre un modernismo tardío y un art-decó incipiente. El monumento tiene pinceladas de arte indostánico, sin duda influido su autor por los monumentos de arte de aquel país que vio en las revistas que le sirvieron de fuente de inspiración, y donde destacan también cuatro parámetros verticales, así como las plaquetas de cerámica vidriada tipo árabe de reflejos metálicos.

Habría que empezar por decir que Daniel Bañuls Martínez nació en Alicante en 1905 y murió en su chalé familiar el 20 de agosto de 1947 cuando contaba sólo con 42 años. Precisamente, en el momento en que se encontraba preparando una exposición para Madrid y ya gozaba del privilegio de ser considerado por la crítica como el mejor escultor contemporáneo de la zona de Levante.

Era tremendamente retraído, pero simpático e incluso de niño y jovencillo, muy revoltoso que, según contaba su propio hermano, tenía costumbre de subirse a los tejados. Murió soltero. Su enfermedad, que viajó con él mucho años, le impidió contraer matrimonio. Dícese de él que lo que en la vida tenía de tímido, en su obra lo tenía de valiente.

Amante del deporte

Era amante de la naturaleza. Daniel Bañuls realizaba excursiones al campo y a la montaña. Sus visitas a Aitana fueron frecuentes. Le gustaba el deporte, pero de manera contemplativa porque su enfermedad le imposibilitaba practicarlo.

Salió poco de Alicante. Viajó a París para ponerse en contacto con otras corrientes artísticas. Daniel Bañuls quería romper con todo, incluso en ocasiones se manifestaba en parte contrario al arte de su padre. El fundador de la saga, Vicente Bañuls Aracil (1865-1934) se casó con Vicenta Martínez, profesora de piano de exquisito gusto. Del matrimonio nacieron Daniel y Rafael. El primero siguió los pasos de su padre, y Rafael, dos años menor, fue profesor de la Escuela de Comercio y jefe del negociado de Vías y Obras del Ayuntamiento de Alicante. Con estos antecedentes, no era de extrañar que en Daniel despertara pronto su amor por todo lo que fuera arte. El dibujo, la pintura, la escultura... era su pasión. Con cinco años sorprendió a su padre y con diez empezó a destacar.

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