La Policía revienta un gran reñidero de gallos y detiene a decenas de apostantes

Dos aficionados a los gallos enfrentan a sus ejemplares en un reñidero de Sangonera la Verde, en una foto de archivo. / edu botella / agm
Dos aficionados a los gallos enfrentan a sus ejemplares en un reñidero de Sangonera la Verde, en una foto de archivo. / edu botella / agm

La operación, en la que participaron un centenar de agentes, se desarrolló en una finca de Sangonera la Verde donde se reunieron 150 aficionados

ALICIA NEGRE y RICARDO FERNÁNDEZ

La Policía Nacional desarrolló este sábado por la tarde en una finca de Sangonera la Verde la que probablemente sea la mayor operación contra las peleas de gallos desarrollada en España en los últimos años. La intervención policial, en la que tomaron parte más de un centenar de agentes, entre ellos varias decenas de integrantes de los Grupos Operativos de Respuesta (GOR) y del Grupo Especial de Operaciones (GEO) trasladados a Murcia desde Madrid, Barcelona y Valencia, se desarrolló en una finca rural de Sangonera la Verde en la que se habían dado cita más de 150 aficionados al mundo de las riñas de gallos y de las apuestas que se desarrollan en torno a ese salvaje espectáculo. La gran mayoría de ellos fueron arrestados, debido a que la ley establece como infracción penal el hecho de cruzar apuestas económicas en un contexto de maltrato a animales, y más específicamente en reñideros como el desmantelado ayer, en el que presuntamente los propietarios de gallos de pelea enfrentaban a sus aves con otras en combates a muerte.

Ya hace siete años se desencadenó una redada en un complejo rural de la zona donde se celebraban este tipo de combates

Varias aves muertas

De hecho, según fuentes conocedoras de la operación policial, lo que los agentes se encontraron cuando penetraron en la finca de Sangonera la Verde fue a una multitud de personas que jaleaba las peleas de estos gallos en una especie de ruedo circular, además de varias de estas aves gravemente heridas y algunas de ellas muertas como consecuencia de las lesiones sufridas en los combates que se habían desarrollado previamente.

En apariencia, el complejo rural en el que se estaba desarrollando este espectáculo sangriento estaba dotado de importantes medidas de seguridad, rodeado de altas vallas y con un grupo de personas que desempeñaba las funciones de vigilantes para detectar la posible llegada de intrusos o la presencia de agentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Ello explica que los responsables de la investigación requirieran el apoyo de unidades especializadas en asaltos a inmuebles, como los GEO, y de un gran número de antidisturbios para prevenir posibles altercados con los asistentes a las peleas, pues no en vano se contaban por decenas y no podía descartarse alguna reacción violenta.

La irrupción de la Policía generó momentos de gran tensión y desconcierto, con un gran número de personas corriendo sin orden ni concierto para tratar de sustraerse a la redada. Cuando los agentes lograron controlar por completo la situación, decenas de personas permanecían esposadas a la espera de ser identificadas y el resto, aquellas de quienes se sospechaba que estaban allí en calidad de asistentes o apostadores, pendientes de que se les tomara una primera declaración para ser puestos en libertad con cargos.

Las mismas fuentes señalaron que entre los arrestados había personas llegadas de otras provincias e incluso desde Francia y Portugal, lo que da idea de la importancia que tenía este reñidero en el mundo de las peleas de gallos.

Hace siete años, en 2011, ya se desató una redada muy similar en la misma zona, con decenas de arrestados. Ayer no se descartaba incluso que se tratara de la misma finca. La operación sigue abierta.