Desde la atalaya de El Valle

Vista panorámica de Murcia y El Valle tomada al pie del Pico del Relojero, donde se ve la senda por la que continúa el itinerario de descenso./
Vista panorámica de Murcia y El Valle tomada al pie del Pico del Relojero, donde se ve la senda por la que continúa el itinerario de descenso.

La subida al Pico del Relojero ofrece una amplia panorámica con la impresionante muralla de King Kong en primer plano

PEPA GARCÍA

Subir al Pico del Relojero, el más alto de El Valle con 609 metros de altitud -coronado de feas pero reconocibles antenas-, es una afición extendida entre senderistas, 'bikers' y corredores, por eso, la primera y casi la única precaución que deben tener es la de evitar colisiones con otros usuarios de este itinerario señalizado, además de respetar las sendas y caminos por la actual cuantía de las posibles multas y porque Medio Ambiente ha llevado a cabo diversas actuaciones en la zona, repoblando los tramos erosionados por algunos incívicos aficionados a la bici y cortando el paso con piedras para evitar que en sus bajadas vertiginosas arramblen con los nuevos ejemplares de vegetación plantados cuando intentan evitar las curvas del sendero.

Cómo llegar

Deben tomar la A-30 (Murcia-Cartagena) y dejarla en la salida 148 para entrar en La Alberca por la avenida del mismo nombre. Pasado el campo de fútbol, aparecen las primeras indicaciones de El Valle, solo tienen que seguirlas para llegar al Aula de la Naturaleza (por c/ Doctor Fleming y Carretera del Valle) y dejar el vehículo en un espacio habilitado para ello (de lo contrario, las multas pueden ser cuantiosas). Caminen pegados al recinto del Albergue Juvenil y, a la altura de su puerta trasera, parte la pista donde comienza la subida al Pico del Relojero.

Pues, con gorra, gafas de sol, agua y untados de crema solar hasta las cejas, pueden empezar la agradable caminata. El itinerario parte junto a la puerta trasera del Albergue Juvenil El Valle, pegado a la rambla de El Valle. A unos centenares de metros del comienzo, deben cruzar la rambla para ascender a la montaña por la estrecha senda de las Columnas que va remontando la ladera Norte de esta zona del parque (hay un cartel que la señaliza justo al otro margen de la rambla).

El camino, zigzagueante y empinado, asciende entre una frondosa pinada en la que, como en la práctica totalidad de El Valle, también hay romero, lentisco, tomillo, ejemplares de palmito y alguna que otra carrasca.

El itinerario no tiene pérdida, pero si en algún momento tienen dudas, podrán solventarlas con algunos de los muchos usuarios de este recorrido que, ni entre semana, encontrarán desierto. Antes de llegar al mirador de Murcia, pasarán por una zona de escalada, junto a las canteras. Unas divertidas paredes en las que practican los principiantes para hacerse con la técnica adecuada.

Dónde comer

Atípico bar. Plaza de la Fuente, 1. La Alberca (Murcia). 677 080812. Cierra lunes, martes y miércoles a mediodía. Tapeo: ternera de angus, tataki de atún, solomillo de chato murciano, empanadillas criollas. Ruta de la tapa hasta el 28 de abril.

Sigan subiendo, todavía cobijados por la sombra del frondoso bosque de pinos, y llegarán al Mirador de Murcia. Para disfrutar de sus vistas deben desviarse del camino hasta el promontorio que encuentran a su derecha. Desde ese altozano, tienen una amplia panorámica del relieve regional. En primer plano, la vega del Segura y su mermada huerta, y, de izquierda a derecha, Carrascoy, las lorquinas sierras de la Tercia y Cambrón, Sierra Espuña, la sierra de Lavia y Burete, la sierra de Ricote y la de La Pila, la sierra de Abanilla y la de Orihuela, coronada por su pico del Águila, y la inconfundible Cresta del Gallo.

La ruta continua por el PR señalizado, todavía serpenteante hasta que se convierte en una amplia pista que, de manera más suave, culmina en un collado. Ya a pleno sol, deben continuar por la pista más amplia, sin desviarse, que inicia un ligero descenso.

Recomendaciones

No olviden llevar gafas de sol, protección solar, calzado de montaña y agua (no hay fuentes). La ruta se puede hacer con niños acostumbrados a hacer senderismo. Si optan por subir a la cuerda por el cortafuegos, tengan cuidado para no resbalar ni caer.

En esta solana las flores han conseguido ganarle la partida a la falta de agua y se ve a los atareados pájaros ultimando sus nidos para la inminente puesta. Incluso algunos se preparan para la época de cría atacando los numerosos nidos de procesionaria que cuelgan de los pinos, los especialistas en controlar esta plaga son los cucos y los críalos. Si paran un rato a disfrutar con los cinco sentidos de este paseo, también verán a las mariposas revolotear como locas.

Después de una pronunciada curva, a la derecha de la pista, encontrarán un depósito de agua y, a la izquierda, un hito (con un mapa de la zona de El Valle por la que transitan). Aquí tienen dos opciones, ascender por el cortafuegos (camino más corto pero mucho más resbaladizo e inestable) o continuar por la pista hasta una bifurcación y, cogiéndola a la derecha, subir por ella hasta que encuentren, a la izquierda, una senda señalizada con la marca blanca y amarilla que, por la cuerda de la montaña y atravesando una umbría, les lleva directa al Relojero. Aquí tienen que detenerse y ver los cortados de las murallas de King Kong, con su frondosa falda verde de pinar. Una vez en el vértice geodésico, siga recto por el acceso principal a las antenas y continúe por una pista que asciende hasta un collado para comenzar el descenso en dirección a Murcia. Una estrecha senda les conducirá junto a una casa en ruinas. Rodeando El Cerrillar, llegarán a una pista forestal. Continúen perdiendo altura y tomen un desvío a la izquierda (con marcas), pegado a un promontorio rocoso. De nuevo crucen la pista asfaltada y desciendan por otra senda, a la derecha, que evita otra curva. Una vez más crucen y desciendan recto hasta llegar de nuevo a la pista principal que, en dirección a El Sequén les acerca a un camino que, a la izquierda y con cadena, sigue el curso de la Rambla de El Valle. Si aún tienen ganas, pueden acercarse al cauce y buscar, en alguna de las charcas de agua -si es que las encuentran-, la presencia de anfibios.

Ya solo resta continuar por la senda hasta llegar al punto de inicio de la ruta.