Un tapeo internacional

La Terraza de Pablo González-Conejero, en el escaparate de El Corte Inglés de Murcia./
La Terraza de Pablo González-Conejero, en el escaparate de El Corte Inglés de Murcia.

Pablo González-Conejero abre La Terraza en los escaparates de El Corte Inglés, su tercer local gastronómico con fuertes influencias orientales

SERGIO GALLEGO

El asalto de Pablo González-Conejero a la comida rápida e informal no ha podido encontrar mejor compañero de viaje que el todopoderoso centro comercial El Corte Inglés. Si en ciudades como Madrid y Alicante la zona gourmet está asociada a nombres como David Muñoz -Streetxo-, Roberto Ruiz -Cascabel- o los hermanos Roca -Rocambolesc-, en Murcia, el nombre propio de la gastronomía en los grandes almacenes es el del único cocinero de la Región galardonado con una estrella Michelin.

Si La Trastienda es un espacio desenfadado ubicado en la cuarta planta, La Terraza continúa con el concepto de platos sabrosos y originales pero en plena avenida de La Libertad. En lo que sería uno de los escaparates principales, para entendernos. Allí, González-Conejero presenta desde el pasado miércoles una carta manejable repleta de platos con un gran tinte internacional, concretamente oriental, mexicano y sudamericano, al hilo, por otra parte, de los conceptos que desarrolla hoy en día en Cabaña Buenavista.

Como verán, la ubicación no puede ser mejor para la barra y las ocho mesas que conforman La Terraza, y la oferta, tan variada como horas tiene el día: desayunos, almuerzos, comida, cafés, helados artesanales especialmente elaborados por el chef murciano, copas y cócteles, meriendas a base de bocadillos y, otra vez, la carta principal para las cenas. Además, de un servicio de venta de platos para llevar que se pondrá en funcionamiento durante la próxima semana.

Dentro del paseo por los sabores internacionales que propone el cocinero murciano, hay algunas tapas 'made in Murcia' o alrededores para los paladares menos experimentales. Como por ejemplo, un matrimonio con doble lomo de boquerón, hueva, mojama y almendras, una ensaladilla a base de mahonesa de miso y marisco, un foie simplemente marinado en alcohol -tierno y profundo-, un cazón con alioli de menta, o la sección de bocadillos que van desde un relleno a base de cangrejo de cáscara blanda en pan bao -bastante mejorable- y otro, más conseguido, de costillejas con salsa de chile. El bocadillo de bogavante roza la herejía, pero no deberían perdérselo por nada del mundo. Además, en La Terraza me encuentro con un homenaje de la empanadilla del bar Río -con queso en su interior-, pero en este caso es queso de tetilla y, principalmente, está frita al momento, cosa que se agradece infinitamente.

Picantes

La parte exótica de la carta toca todo tipo de picantes y ácidos en bases cremosas y con las verduras como hilo conductor en muchas de las propuestas. Excepto en el tiradito de vieiras, donde la salsa a base de pesto coreano, aceite de sésamo, cacahuete, pasta ají y de guindilla y salsa de soja engulle el sabor del marisco; en el tartar de salmón de Alaska, el ceviche de corvina o la ensalada de chipirones el nivel es más que notable. Con margen de mejora encuentro el ramen y la raya a la manteca negra, ajustes propios de una cocina que me pone su carta al descubierto antes de abrir sus puertas al público.

En definitiva, González-Conejero continúa con su incursión en la cocina callejera -nunca mejor dicho- con un concepto que, si bien mantiene la línea de La Trastienda, introduce ingredientes más nobles, sabores más internacionales y propuestas para cualquier momento del día.